Postureo feminista - Efecto Cocuyo

Postureo feminista

un gesto feminista
Susana Reina | @feminismoinc

Psicóloga. Magister en Gerencia de Empresas. Coach Ontológico Empresarial. Directora Fundadora de feminismoinc.org Venezolana. Feminista. IG: @feminismoinc

Jair Bolsonaro nombra a una pilota (*) de la Fuerza Aérea Brasileña, la comandante Karla Borges, al mando del avión presidencial de ese país destacando que es la primera mujer en la historia en ser nombrada para esa posición. Enseguida leemos por las redes mensajes donde se coloca tal noticia como prueba fehaciente de que el nuevo presidente no es misógino como se le acusa, al mismo tiempo que nos interpelan a las feministas por no aplaudir tal decisión, de forma bastante agresiva, para variar.

Ese nombramiento en sí pareciera una buena noticia, pero siempre hay que ver el contexto, ampliar la mirada y no quedarse en lo puntual. Por supuesto que felicitamos a la Sra. Borges, quien seguramente habrá tenido que vencer no pocos obstáculos en su carrera para lograr por lo menos el haber sido considerada para este nombramiento. La organización militar junto a la iglesia es lo más machista, patriarcal y sexista que existe, por lo que ella quizás tuvo que mutar en hombre y ejercer un liderazgo masculino para poder figurar. Eso también tiene su mérito, aunque no es el camino que queremos para ninguna mujer que se precie de serlo.

Pero a Bolsonaro, ¿felicitarlo? ¿cómo quitarle su bien ganada y más que comprobada reputación anti derechos de las mujeres? Al mismo tiempo que nombra a Borges, designa a Damares Alves para el Ministerio de Mujer, Familia y Derechos Humanos, quien lo primero que hace es declarar el inicio de “una nueva era en la que los niños visten de azul y las niñas de rosa”, frase en la que se encierran todos los estereotipos y prejuicios de género que tanto ha costado combatir.

Este ya no parece un simple gesto feminista, porque si bien aquella conducirá un avión donde lo peor que puede pasar es que unos cuantos se maten por una mala maniobra, esta otra va a dirigir las políticas de desarrollo de las mujeres, las familias y los derechos humanos de más de 200 millones de habitantes en Brasil con un enfoque retrógrado y anacrónico. Vean donde están los pesos y los perfiles aquí.

Disimular con gestos

Se avecinan importantes retrocesos en tan delicada materia de gobierno en el vecino país. Vuelven a la carga ultraconservadores que relegan a las mujeres al rol reproductivo, privado y secundario, tal y como han querido que sea desde que el mundo es mundo. Fanáticos en el poder que quieren volver a “restaurar el orden divino” y seguir manteniendo los privilegios y el poder exclusivamente para los hombres. Pacto misógino que niega los derechos fundamentales y cuestiona la libertad de las mujeres, pero acompañado de actos laterales y discursos simbólicos como para suavizarlo.

Personajes así, actuaciones así, parece que están emergiendo con fuerza en varios países, quizás como una consecuencia lógica y natural a la consolidación del feminismo como movimiento político de peso. Cuando desde organismos multilaterales hasta grandes estadistas mundiales se pronuncian abiertamente feministas, salir a decir honesta y campechanamente que eres un macho, está mal visto.

Entonces esta gente hace como una especie de “fem-wash”, un gesto feminista, un postureo como dicen los españoles, para no quedar mal ante la opinión pública y lavarse así la cara dando apariencia de gente inclusiva, pro-diversidad, progresistas, como si fuesen muy abiertos a la igualdad.

Más allá de las declaraciones

Empresas que sacan a la venta franelas con lemas feministas, publicidad que muestra valores a favor de la mujer, políticos que se ponen lacitos morados en las marchas o se toman fotos vestidos de naranja en el día de la eliminación contra la violencia de género, gente que aprovecha una fecha emblemática para salir a dar declaraciones grandilocuentes sobre el respeto y la importancia de las mujeres, que nombran una que otra por ahí en algún cargo… pero con actuaciones y prácticas internas inconsistentes  que  hablan más alto que sus discursos, símbolos e intenciones.

Y ojo, el mismo caso se da tanto en gobiernos y partidos políticos de derecha como de izquierda. Sin ir muy lejos, este gobierno venezolano que se ha declarado feminista una y mil veces, no cuenta con la más mínima práctica de resguardo de los derechos sexuales y reproductivos de las venezolanas, no tiene medidas para incentivar la educación de las niñas, no fomenta el liderazgo femenino en ninguno de los espacios de la vida pública, ni siquiera ha ocupado de redactar un simple reglamento a la Ley Orgánica de las Mujeres por el Derecho a una Vida Libre de Violencia lo cual hace muy difícil su aplicación, entre otras garrafales fallas.

Un gesto feminista no es un compromiso

Un ejemplo fresquecito del otro lado: en la recién juramentada junta directiva de la Asamblea Nacional no figura una sola mujer y con solo señalarlo como para que no pase desapercibido el detalle, brincan los opositores a decirle a uno que eso no es importante, que hasta cuando el fastidio del género, que nos callemos la boca, todo con la consabida andanada de insultos, al mismo tiempo que abogan por y reclaman más democracia. Por eso es que afirmamos que el machismo no conoce de ideología u orientación política y gracias al cielo el feminismo tampoco, por lo que todas las mujeres, independientemente de nuestra inclinación político partidista podemos luchar unidas contra las comunes fuentes de opresión.

Yo les diría a los tuiteros, para finalizar, que para que un presidente sea verdaderamente feminista, no solo tiene que nombrar mujeres en su gabinete o en altos cargos. Tiene que asegurarse de que esas mujeres tienen conciencia de género. Pero con eso tampoco basta. Esas mujeres y los hombres que las acompañan en las ejecutorias públicas tienen además que conducir proyectos y programas con perspectiva de género de forma coherente y congruente como política de Estado. No es un asunto mujeril, es que de verdad haya compromiso con la justicia y la equidad entre hombres y mujeres en la gestión pública y no un simple gesto feminista, que es muy distinto. Abramos los ojos y no comamos cuento.

 

* * *

Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

Comentarios

No Comments Yet

Comments are closed

¡Suscríbete!