Perspectiva de la ciencia en Venezuela

Paulino Betancourt Figueroa | @p_betanco

Profesor-Investigador Universidad Central de Venezuela • Miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat • Editor de la Revista Catálisis • Presidente (H) de la Sociedad Venezolana de Catálisis.

El desarrollo científico y tecnológico de Venezuela sigue un proceso signado por numerosas rupturas, estrechamente relacionadas con los vaivenes del contexto político e institucional del país. Como consecuencia, se ha producido la disgregación y migración de muchos grupos de investigación consolidados, aunque todavía existen grupos de excelencia que mantienen un adecuado nivel de actividad y, en términos generales, la comunidad científica ha sido activa en la defensa de las instituciones de investigación.

La existencia de una plantilla importante de investigadores parece ser el resultado de la perseverancia de tradiciones científicas de larga data. Sin embargo, esta relativa fortaleza podría verse debilitada a futuro, si no se dieran las condiciones sociales, económicas e institucionales necesarias para facilitar la inserción laboral de los jóvenes científicos. A ello se debe agregar que, a pesar de los esfuerzos realizados por promover el desarrollo tecnológico basado en el uso de los conocimientos científicos producidos localmente, la mayor parte de ellos rara vez son aplicados en los procesos de producción de bienes y servicios. En este contexto de restricciones, el salario de los investigadores y docentes universitarios es extremadamente bajo y genera escasos estímulos al desarrollo de vocaciones científicas y académicas.

En la actualidad, la mayor parte de las instituciones científicas y tecnológicas se encuentran en un estado de emergencia en el plano presupuestario, en lo relativo a su misión, a sus orientaciones y su funcionamiento. Con el sector productivo en crisis, las universidades con problemas de financiamiento y las instituciones científicas alejadas de la actividad tecnológica, no debería sorprender que los investigadores venezolanos estén actualmente entre los que cuentan con menos recursos en todo el mundo. Mientras se necesitan imperiosamente más investigadores y mayor inversión, lo que está ocurriendo realmente es el éxodo de muchos de los científicos y profesionales jóvenes más calificados.

Los efectos de la crisis son complejos y pueden resultar ambiguos. Por un lado, la crisis puede crear oportunidades para nuevas iniciativas empresariales y estimular el crecimiento en ciertas áreas, mientras que por otro, esta ejerce una influencia negativa, la cual se viene expresando en la contracción del financiamiento a la investigación científica. Por tanto, resulta apremiante la realización de transformaciones estructurales que nos permitan asumir el reto de convertir la investigación científica en un instrumento para satisfacer las necesidades acumuladas por nuestro pueblo. Las oportunidades inexplotadas que reservan estos campos, pudieran contribuir de forma determinante en el desarrollo económico y social del país.

Foto: El Nacional

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