Efecto Cocuyo

“Pdvsa es roja, rojita”

 

¿Quién lo diría? Rafael Ramírez el autor de una polémica frase sobre Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en su paso como presidente de esa industria, que tanto caló en el lenguaje político del otrora chavismo y ahora madurismo, pareciera será en lo sucesivo el protagonista de las duras luchas por el intrincado poder que se encuentra desatado entre la cúpula del Partido Stalinista Único de Venezuela (PSUV).

En efecto, suponemos que dentro de nuestra destruida industria petrolera, más nunca habrá algún presidente de esa estatal diciendo que “Pdvsa es roja, rojita”, sino que tal vez escuchemos nuevos lemas, como por ejemplo, que es “verde, verdecita”, por aquello de que la nueva “directiva” y sus actuales y próximos “gerentes” son militares.

Tampoco podemos obviar que aquella “nueva Pdvsa” a la que hacía mención su expresidente y también -al parecer- destituido de funciones diplomáticas en el imperio, era una “empresa” que apoyaba a Chávez, lo cual equivale a decir, que esta misma “nueva Pdvsa”, transcurrido un lustro con Maduro en el poder, en el que tampoco estuvo Rafael Ramírez como su presidente, dirá ante esta devenida gerencia en cada discurso que apoya a Nicolás Maduro. O sea, la praxis política en términos de analogías es la misma, con la única diferencia de que los “gerentes presos” por supuesta corrupción, fueron designados por el propio Maduro. ¿No es así?

La deplorable situación que vive Pdvsa se debe al hecho de que la empresa se pervirtió en los términos de ejecución de sus acciones de exploración, perforación y producción, así como de interés de apoyo social, para convertirla en un apéndice del PSUV en la forma degradada y prostituida de su cúpula, la cual venimos denunciado desde 2007, año de fundación de esa organización política, que sólo respondía a los intereses de quienes controlaban el partido.

Desde la fundación del PSUV, la estatal petrolera nunca respondió al emplazamiento de sus bases, y menos en función de las sugerencias de los trabajadores de Pdvsa, sus especialistas de producción, y menos de muchos gerentes que se formaron en el campo petrolero, pero que fueron despedidos o sustituidos por individuos, cuyo único currículo estaba dominado por el felatorismo político que practicaban de rodillas antes los jerarcas del partido “rojo–rojito”.

Verbigracia, los “gerentes” sobre los cuales en una oportunidad Rafael Ramírez se dirigió ante ellos con la polémica frase, nadie puede negar que ha sido intensificada en las acciones de la presidencia de Nicolás Maduro. Entonces, ¿qué cuentos ahora pretenden echarnos sobre corrupción y desmantelamiento de Pdvsa, si era vox populi que para trabajar en esta industria había que ser un ramplón, un panegírico y un zascandil del entorno madurista?

Tarek William Saab, designado “fiscal” general de la república por una ilegítima e ilegal “constituyente”, pretende engañarnos como nación diciendo que más de 100 gerentes de la industria petrolera estarían detenidos por hechos de corrupción. Y le preguntamos al fiscal: ¿Cómo en un país con un control de cambio desde 2003 hasta la fecha, así como están tales “gerentes presos”, no exista ninguna autoridad o individuo detenido que haya ejercido funciones en los ministerios y entes financieros, así como del Banco Central de Venezuela que fueran responsables en el tema del ingreso o salida de divisas?

¿Será que este “fiscal”, quien por cierto se hace llamar “doctor” y firma documentos públicos con esta condición sin serlo, lo cual es un delito por suplantación de funciones profesionales, está buscando chivos expiatorios en esos ámbitos del madurismo financiero, cuando es evidente que sin la firma de altos funcionarios no es posible manejar un dólar de la industria petrolera? ¿O es que los rojos–rojitos corruptos sólo eran de Pdvsa? Con respeto al “fiscal”, pero si partimos de que para que exista una relación sexual deben estar de acuerdo dos personas, es imposible que haya una situación de corrupción en Pdvsa sin que encontremos funcionarios del Estado de otras dependencias.

Por ahora, Pdvsa es una empresa quebrada, corrupta y llena de “traidores” para algunos, quienes por cierto, en los últimos días mantienen un sepulcral silencio que no les ha permitido ni repartir golpes con algún mazo, mientras que otros quedaron oxidados con cualquier “hojilla”, y unos autoproclamados “constitucionalistas” quisieran no aparecer en las declaraciones y documentos que de seguro, muy pronto vendrán de quien diría por primera vez hace más de una década dentro de la empresa petrolera: “Pdvsa es roja, rojita”. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

Foto: Archivo Efecto Cocuyo.

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