Navidad y política - Efecto Cocuyo

Navidad y política

La cruz de la navidad
Piero Trepiccione

Politólogo con especialización en gerencia social. Actualmente es el coordinador general del Centro Gumilla en el Estado Lara. Profesor universitario de pre y postgrado. Analista político y de tendencias electorales. Columnista de opinión. Locutor y conductor de programas de radio.

La navidad es una época que invita al reencuentro, a la reflexión individual y familiar, a la revisión de nuestro comportamiento durante todo el año y a fijarnos las pautas para lo que serán los siguientes desafíos. Es una tradición sembrada en el hemisferio occidental pero también al otro lado del planeta en muchos lugares tiene gran acogida. La navidad, dejando de lado la influencia comercial que la ha caracterizado, es profundamente espiritual, solidaria y humana, orquestada para ser vivida plenamente en familia, en grupos, donde el compartir se hace una razón existencial. Es una época con valores propios donde la fraternidad se respira por doquier. La política, aunque pareciera que no tiene que ver con la navidad, está alimentada en su concepción, exactamente por los mismos valores que denotan la navidad.

La política tiene que ver con la ciudadanía, con el orden societal, con el establecimiento de parámetros que rigen y favorecen la convivencia social. Sin el ejercicio de la política no se pudieran procesar las diferencias entre seres humanos en términos pacíficos y ajustados a marcos legales y constitucionales. La fraternidad une ambos conceptos y los convierte de abstracciones teóricas a herramientas prácticas que impactan profundamente la cotidianeidad de la gente. Navidad y política en su esencia constituyen básicamente lo mismo: el encuentro, la solidaridad, la reconciliación, el amor fraterno, el discernimiento para la vida y los lazos de articulación entre seres humanos racionales y emocionales.

Aunque en no pocas oportunidades estas dos concepciones de vida se han bifurcado y llegado a extremos absolutamente diferentes y dolorosos, es importante promover su reencuentro en aras de la convivencia y de la paz. Venezuela es un caso muy emblemático donde se han presentado estas diferencias. La política ha estado llena de polarización cuyo trasfondo ha sido utilizado para dividir y debilitar  a la sociedad en su conjunto.

Recuperemos la confianza en la política

La política nos ha dividido en desmedro de la convivencia ciudadana y la fraternidad. También ha servido para engendrar múltiples odios y visceralidades que no contribuyen en nada a un restablecimiento sano de la concordia necesaria. No obstante, hay que rescatar que pese a tantos llamados a la violencia y al odio, la población venezolana no ha decaído en su empeño de reconstruir la arquitectura pacífica producto de su historia. Es importante que el espíritu de esta época del año se relance para que con sus efluvios pueda impactar positivamente el 2019 y generar los cambios necesarios para comenzar a salir de la severa crisis económica que padecemos.

Sin embargo, más importante que cualquier otra cosa es usar los valores de la navidad para recuperar la convivencia perdida. La política venezolana ha sido inundada en los últimos tiempos  por el descrédito y la desconfianza. No se puede permitir que la desesperanza cunda por doquier y paralice la fraternidad y el espíritu de organización popular para la transformación. La política debe asumir un protagonismo inusitado en 2019 de cara a reagrupar a los factores del descontento y convertirlos en una fuerza positiva capaz de impulsar cambios en el modelo económico, político y social del país. Es un desafío abierto e indispensable para acercar estos dos conceptos en el corto plazo. La política de la navidad es reconciliarnos a pesar de las diferencias. La navidad de la política es un nacimiento a un mundo diferente del que conocemos actualmente en Venezuela.

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