Municipales: ¿coherencia o pragmatismo?

Edward Rodríguez | @edwardr74

Periodista y Consultor Político.

Coherencia o pragmatismo, he ahí el dilema. Estos dos términos mantienen divididos a los venezolanos de cara al próximo proceso electoral del 10 de diciembre, y el cual pareciera que cuenta con todas las garantías de abuso y arbitrariedad de un Gobierno, que a su antojo, quita y pone fecha de elecciones como si de un jarrón chino se tratara.

Apenas se anunció la jornada de inscripción de candidatos y se dio el pitazo de partida, salieron a aspirar hasta los que usted menos se imaginaba; por eso defino la política como “el arte de lo posible”, en donde si usted suma dos más dos, no son cuatro si no que son cinco; o si resta tres menos tres no es cero, si no uno. En fin así es ese negocio de la “política”.

Vimos a militantes de Primero Justicia inscribirse con la tarjeta de otros partidos pese a la posición de su directiva de no participar; los adecos también se inscribieron, pero Ramos Allup se lavó las manos al mejor estilo de Poncio Pilatos; colegas periodistas igualmente salieron a inscribir sus nombres para participar en las municipales.

También fuimos testigos, por las redes sociales, de la inscripción de la candidatura Yon Goicoechea a la alcaldía de El Hatillo, horas después de haber sido liberado; lo propio hizo Manuel Rosales quien aspira nuevamente a la gobernación del Zulia tras ser habilitado para ejercer cargos políticos, hace menos de una semana.

Ahora bien, frente a este panorama, los “argumentos coherentes” para no participar en las elecciones me parecen muy válidos; igual me ocurre, pero en menor proporción, con los “argumentos pragmáticos” del porqué sí se debe participar. El problema radica en definir ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?

La fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente fue la que convocó los procesos electorales, y tanto esta elección municipal como las pasadas regionales del 15 de octubre, fueron convalidadas por los actores políticos de la oposición que participaron; entonces entramos en el dilema: ¿Qué sería lo coherentemente pragmático?

Sin duda alguna, el elector hoy está mucho más confundido, sacarlo de ese trance, motivarlo y convencerlo de ir a votar, es la tarea que le toca hacer a los candidatos por un lado, así como luchar contra los abstencionistas, por el otro lado. Una guerra titánica en el mismo bando opositor.

Valga señalar que, si de algo estoy seguro, es que el 10 de diciembre, por los vientos que soplan, ganará la abstención, primero, porque es un proceso electoral de tercer nivel que genera poca participación y, segundo, por tener tres campañas al mismo tiempo para alcanzar el mismo objetivo. La primera es la del Psuv y sus mentiras; la segunda y tercera es la de la Unidad dividida en defensa del voto, y en no botes tu voto.

Sin duda, un panorama no muy alentador pero sí aleccionador, pues si la oposición no enrumba el barco en unidad de criterio, en intereses comunes y en el respeto al ciudadano, ambas tendencias terminarán erosionando el instrumento del voto; recordemos que en el juego trancado gana el Gobierno y pierde Venezuela.

El futuro del país sigue en juego y ahora está en las manos de los coherentes y los pragmáticos; cada uno con fuerza, con argumentos, y con el deseo común de poner fin a esta pesadilla para construir una nación de progreso y oportunidades para todos por igual.

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  • JOSE MANUEL CARRILLO

    con una oposición como esta maduro se lanza otra vez a la presidencia y la gana con comodida