Mientras más tarde el chavismo en irse, menos chance tiene de volver

Luz Mely Reyes | @LuzMelyReyes

Periodista venezolana, analista política. Especialista en Comunicación Organizacional con certificación en Periodismo Emprendedor en CUNY Graduate School of Journalism. Autora de Politikom, Con la Vagina bien puesta y co autora de Marketing Politico. Herramientas para ganar elecciones. Amo las campañas electorales, por dentro y por fuera.

Lo que está ocurriendo en la política venezolana es  un juego muy rudo donde el gobierno recurre constantemente al abuso de poder, mientras la oposición intenta ir descifrando las movidas y así responder a algunas, sobre la base de que la principal meta de la Mesa de la Unidad Democrática es lograr no solo que el referendo revocatorio se celebre este año, sino mantener vivo en la calle el espíritu revocatorio.

Pese a que muchos de los que se le oponen pueden entrar en la desesperación, las movidas, idas y retrocesos son parte de un proceso natural de un grupo que no quiere dejar el poder, pero que sabe que las armas que puede blandir  son pocas y con un riesgo muy grande. Parece que apuestan, al radicalizarse, a que la dirigencia opositora cometa el error de olvidar su hoja de ruta y saltarse el largo camino hacia la salida constitucional de este gobierno.

Luego de los anuncios recientes del Consejo Nacional Electoral sobre la eventual fecha de recolección de manifestaciones de voluntad, algo quedó claro: el RR es ya un tema para las autoridades electorales. Tan es así, que debió ser su presidenta, Tibisay Lucena, la que diera la cara para informar una noticia neurálgica. La rectora fue muy cuidadosa en su discurso y siempre habló en condicionales. La conclusión de que el RR, por los lapsos que ella señaló, no podría realizarse antes de enero de 2017, fue como un ejercicio de Gestalt.

El remate vino luego con el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, quien aseguró que la consulta no se podrá realizar ni ahora ni en el 2017. Pero lo que expresó es parte de la guerra psicológica para asustar a los electores de oposición y darle un poco de ánimo a los del oficialismo. Recordemos que es la misma táctica que emplearon los voceros del partido de gobierno en las elecciones del 6 de diciembre (6D). Aún deben quedar existencias de los “supositorios de moringa” que Diosdado Cabello ofrecía en su programa de televisión.

La situación es difícil para la dirigencia de oposición porque no solo debe mantener la unidad, sino ser muy clara en sus directrices,  pero realmente es más dura para la cúpula del gobierno, porque solo tiene una real opción, que es hacer todo lo posible por mantenerse en el poder, con la paradoja de que ese apego, vaya finalmente a impedir al chavismo volver al poder por muchos años.  Y con el gran riesgo de ni siquiera lograr permanecer un mínimo tiempo más.

El chavismo está sentenciado: Mientras más tarde en salir del poder, menos chance tendrá de volver.

Esta afirmación no tiene nada que ver con cábalas ni adivinaciones, ni siquiera con un deseo particular, sino que la hago sobre la base de los números actuales de la historia venezolana y de la lectura del clima país y los posibles escenarios.

En 1995 escribí un ensayo para mi clase de Análisis de Entorno en el cual, y pese a los hechos por aquel entonces recientes, la aplicación de la metodología mostraba como muy grande la posibilidad de que Acción Democrática acabara perdiendo no solo el poder que tenía, sino su influencia. El cambio se había instalado en la mente del venezolano y sólo esperaba por que emergiera un líder que lo encarnara.

La  posibilidad de que ese escenario no se concretara era un cambio radical en la forma de hacer política de los adecos y una mejora de las condiciones económicas del país, que permitiera seguir jugando al Estado paternalista. También era necesario que el partido dejara sus pugnas internas y que hubiese una redistribución  del poder, entre otras acciones, por cierto, recomendadas por muchos expertos.

Hoy ocurre, desde mi perspectiva, algo similar. Al menos eso es lo que se lee en los datos de las encuestas, en las opiniones calificadas y en las percepciones de la mayoría.

El cambio ya está en la mente de la población venezolana. Aún le falta rostro, pero allí está. El gobierno no solo tiene abiertos frentes en la gestión, sino en el exterior y en lo interno de su alianza. No es gratuito que haya un chavismo disidente, que ve con temor cómo la prolongación de los errores de la cúpula, pueda dar al traste con todo lo que se luchó por llegar a ser una real opción de gobierno.

Por otra parte, a diferencia de 2004 cuando el presidente Hugo Chávez fue a referendo, no hay evidencias ahora mismo de que la situación del país vaya a mejorar en el corto plazo.

El reciente aumento de sueldo mínimo y del cestaticket en casi 100 por ciento es un golpe no solo a las empresas, sino al mismo espíritu de esta llamada revolución. La bonificación del salario del venezolano atenta contra la protección de ese salario. Esta era una de las premisas del gobierno. La medida es engañosa. El trabajador no acumula tantos pasivos laborales porque el mayor peso de su ingreso está en el bono alimentación, que no constituye salario, según la norma venezolana.

Pero más aún, confirma las “predicciones” sobre la inflación y otros indicadores económicos. Es un solo una forma de ganar tiempo y aminorar la caída.

Esta medida, típica de los programas de ajustes -que es lo que está aplicando el gobierno sin decirlo- puede aliviar en lo inmediato el poder adquisitivo del trabajador, pero también pone una carga sobre las finanzas del  gobierno. Y, en resumen, es muy probable que su efecto se pierda en los pocos meses, por lo cual hay que estar prevenidos para otro incremento.

En el gobierno siguen esperando una recuperación sustancial del precio del petróleo. Eso está por verse y depende no solo del mercado sino de las estrategias que los países se han trazado para mantener el precio bajo. El economista y amplio conocedor del tema, Francisco Monaldi, explica que es muy probable que el precio se estabilice entre los 60 y 80 dólares. El gobierno venezolano quiere que sea más, pero, indica Monaldi, eso depende de una reducción sustancial de la oferta de crudo y esta es una decisión que recae en Arabia Saudita, que se ha mostrado renuente a una rebaja de la producción.

Pero eso no es todo. Recientemente el mercado de bonos fue sacudido por un rumor sobre la negociación de los bonos Pdvsa 2017 para convertirlos en bonos 2020 con garantía de Citgo.

Esta operación buscaría no tener que pagar los bonos que se vencen, y así no desembolsar dinero mientras se gana más tiempo. Hasta ahora ha quedado en veremos y en la espera de los vencimientos de compromisos en octubre de este año.

Los tenedores de bonos y los posibles financistas del gobierno se inquietan ante la sola posibilidad de que el país caiga en default (lo cual no ha pasado pese a varios augurios) pero también se sabe que el gobierno venezolano no cuenta con suficientes reservas líquidas. Del mismo modo se conoce que para lograr un nuevo endeudamiento necesita la aprobación de la Asamblea Nacional.

Por otro lado, el juego no solo tiene como campo Venezuela. El tablero internacional es donde el gobierno está perdiendo más batallas. Sumir en una crisis a Mercosur, por la oposición de tres países fundadores a que Venezuela asuma la presidencia, no es la mejor carta de presentación del gobierno de Nicolás Maduro. Recientemente el canciller de Brasil, Jose Serra,  afirmó que Venezuela no va asumir esa presidencia, entre otras cosas porque ni tiene un gobierno democrático, ni un gobierno que gobierna.

En la OEA ya 15 países miembros se han pronunciado porque el referendo se haga de la manera más expedita posible. En este punto es importante decir que no es tanto el respaldo de esos 15 países a una salida pacífica para la crisis del país, sino el hecho de que ningún grupo de países ha suscrito absolutamente nada a favor del gobierno venezolano.

Además, la ONU ha propuesto descender a categoría B a la Defensoría del Pueblo, por su parcialización política. El terreno de los derechos humanos es una arena movediza para Maduro.

Este fin de semana, al presidente venezolano  no le quedó otra opción que reabrir la frontera con Colombia. Una ironía total porque nada se ha resuelto aún de los problemas que llevaron al gobierno venezolano a cerrar el paso fronterizo.

El gobierno de Maduro perdió el apoyo de Brasil y Argentina. Se pelea con Paraguay, no tiene nada en común con Perú. Los países del Caribe están buscando otro oxígeno. En Centroamérica solo tienen de aliados a Nicaragua y El Salvador. México, que ha jugado al abogado del diablo, puede endurecer su posición. Ni hablar de Canadá.  En cuanto a la Unión Europea, mantienen muy de cerca la vigilancia por el tema de los derechos humanos y de los presos políticos.

En el campo interno, la Mesa de la Unidad Democrática, con todas sus dificultades, sigue unida para lograr que  la consulta se haga este año. Eso sí lo tienen claro los líderes. Nada se logrará sin la activación de la gente en la calle. La próxima acción masiva, bautizada como La toma de Caracas, que se debe llevar a cabo el 1 de septiembre,  será un buen termómetro para saber si los números que revelan las encuestas se reflejan en la calle.

El país es un hervidero. Eso se puede ver en cada esquina. El liderazgo rojo, la cúpula, envejeció en el poder y no muestra un relevo. Hay presiones a empresarios, la corrupción campea. Este gobierno tiene todo en contra, y especialmente, le ha pasado lo peor que le puede ocurrir a un gobierno: Está haciendo infeliz al pueblo.

No es una muestra de responsabilidad las acciones que están tomando. Pero la cúpula está decidida al todo o nada e intenta llevarse al país con ella.

Desde mi perspectiva, la oposición siguió avanzando. El CNE habla sobre el RR y ya reconoce que el proceso se activó, en abril de este año, al recibir una solicitud válida. De igual manera, el Poder Electoral muestra unos lapsos, extremos, pero los muestra.

Por supuesto que el gobierno hará lo posible e imposible por evitar el RR, pero queda de parte de sus opositores continuar. Todos los condicionales que expuso la rectora Lucena, son eso: condicionales. No hay nada escrito en piedra. Y si en un supuesto negado el RR llega a febrero o el 5 de marzo de 2017, no parece haber duda de que el presidente Maduro sería revocado.

De manera que la ruta es larga y llena de obstáculos pero permite a los opositores construir su épica. Hoy, la cúpula que gobierna es similar a aquella que hace justo 20 años no escuchó lo que la mayoría decía. Ya vimos cuál fue el desenlace.

 

PD: Mi ensayo del 96 también “pronosticaba” la figura de un outsider, pero eso ya es otra historia. 

Foto: Álvaro Ybarra

(Visited 7 times, 1 visits today)

Comentarios

3 Comments
  1. La autora asume que:
    1) El chavismo se irá
    2) Que los años de adoctrinamiento no dejarán secuelas si es que en algún momento el chavismo se va.

    Mientras más tarde el chavismo en irse, más arruinado dejará al país, más dependiente del Estado, con una población más anómica y más ignorante, ergo más propensa a caudillos y salvadores. Mientras más tarde el chavismo en irse, más chance tiene de regresar.

  2. Estamos viviendo una nueva fase de lo que no encontramos en la (CRBV), por si acaso algo que llamariamos neodictadura. De ser asì los dictadores no salen con referèndum.

Leave a Reply