Medicinas soberanas y a bajo costo

Paulino Betancourt Figueroa | @p_betanco

Profesor-Investigador Universidad Central de Venezuela • Miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat • Editor de la Revista Catálisis • Presidente (H) de la Sociedad Venezolana de Catálisis.

La distribución de medicamentos en los países en desarrollo, como el caso venezolano, es un desafío logístico y económico. Los medicamentos deben ser producidos a bajo costo para que sean accesibles a todos a un bajo precio, y luego, deben ser mantenidos en una forma activa durante el transporte y almacenamiento.

Una alternativa atractiva y económica para productos farmacéuticos basados en formulaciones de laboratorio, es aprovechar la investigación científica existente sobre las plantas para producir medicamentos vía oral. Tomar los medicamentos podría ser tan simple como comer vegetales. Sin embargo, este sueño solo puede convertirse en realidad si las plantas pueden ser diseñadas para la producción de medicamentos en una forma disponible por vía oral.

Las proteínas y los péptidos reúnen este criterio: pueden ser modificados fácilmente porque su código genético puede ser manipulado para producir una secuencia de aminoácidos dada, ofreciendo una mayor especificidad y menos efectos secundarios en el organismo. De esta manera, pueden producirse fármacos potentes y estables. Es así, que se han aislado en numerosas plantas, agentes bioactivos contra insectos, parásitos, cáncer y VIH. Por ejemplo, un fármaco contra el Ébola se ha producido rápidamente empleando plantas de tabaco y el agente activo se extrae de forma pura.

Un desafío adicional para la aplicación de medicamentos comestibles será la educación. El miedo que rodea a los alimentos modificados genéticamente sigue siendo una realidad a pesar del peso de la evidencia donde se indica que estos no son perjudiciales. Por otra parte, un agente terapéutico que se ingiere directamente de las plantas estaría sujeto a la misma ley de control de calidad riguroso y la seguridad requerida para la aprobación de cualquier medicamento.

Esta alternativa a los métodos industriales establecidos, proporcionaría un medio rápido, escalable y amigable con el ambiente de producción farmacéutica. Para Venezuela, el cultivo de plantas que produjeran naturalmente medicamentos sería nuestro Santo Grial en la producción de fármacos.

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