Los que hablan mal de Chávez

Javier Antonio Vivas Santana | @jvivassantana

Doctor en Educación. Autor de la Teoría de la Regeneración del Pensar.

Dicen que una imagen vale mal que mil palabras, así que el hablar mal de Chávez sólo representa un “comentario jocoso” ante quienes desde el poder -traicionando su obra- han permitido que veamos la destrucción de la educación bolivariana, con infraestructuras destruidas en escuelas, liceos y universidades, y una gran deserción de las aulas por parte de estudiantes y docentes.

Dicen que una imagen vale mal que mil palabras, así que el hablar mal de Chávez sólo representa un “comentario jocoso”, cuando vemos cómo un gobierno indolente, abandona a nuestra población indígena que muere de hambre, o porque simplemente se ha permitido hasta la destrucción de sus hábitats, vendiendo al mejor postor todos los espacios naturales del mal llamado “arco minero”, en el cual contaminan toda la fauna, flora y reservorios hídricos del país.

Dicen que una imagen vale mal que mil palabras, así que el hablar mal de Chávez sólo representa un “comentario jocoso”, mientras vemos que, durante el ejercicio del madurismo, pasamos de una baja inflación anual de dos cifras a superar los tres dígitos altos por año en aumento de precios, lo cual pulverizó los salarios y liquidó por completo la posibilidad del pueblo de llevar una alimentación digna y balanceada.

Dicen que una imagen vale mal que mil palabras, así que el hablar mal de Chávez sólo representa un “comentario jocoso”, cuando jefes militares son acusados de corrupción por importación de alimentos, sin que existan responsables ante la escasez de comida que ha obligado al pueblo a ser humillados en severas colas para encontrar productos de la llamada cesta básica.

Dicen que una imagen vale mal que mil palabras, así que el hablar mal de Chávez sólo representa un “comentario jocoso” cuando “magistrados” y “abogados constitucionalistas” justifican las “sentencias” que han convertido en papel higiénico la Constitución promulgada por el líder de la revolución bolivariana, violando hasta el derecho al voto como principio fundamental de cualquier democracia; verbigracia, dejando en evidencia ante los ojos del mundo que Venezuela está controlada por un gobierno neototalitario.

Dicen que una imagen vale mal que mil palabras, así que el hablar mal de Chávez sólo representa un “comentario jocoso”, mientras bajo la égida del madurismo, vimos cómo la oposición ganó de manera abrumadora la Asamblea Nacional en 2015, precisamente cuando finalizaba el mandato de quien la había dirigido de manera férrea y ahora, en actitud hipócrita, se queja de quienes por diversas razones fustigan lo que fue el gobierno del presidente fallecido.

Dicen que una imagen vale mal que mil palabras, así que el hablar mal de Chávez sólo representa un “comentario jocoso”, cuando vemos la delincuencia, la guerrilla, el paramilitarismo, las mafias del oro, bachaqueros, especuladores financieros, corruptos, y toda forma de organización al margen de la ley cuenta con el aval de los cuerpos de seguridad del Estado y tribunales para delinquir a sus anchas, robando y asesinando, mientras los jefes maduristas se han convertido en sus mejores aliados desde el manto de la complicidad y la impunidad.

Dicen que una imagen vale mal que mil palabras, así que el hablar mal de Chávez sólo representa un “comentario jocoso”, cuando vemos que miles de pacientes, entre ellos niños y ancianos, mueren dentro o fuera de los hospitales por ausencia de medicinas, incluso afectados por enfermedades que eran epidemias hasta principios del siglo XX, en aquella Venezuela rural.

Dicen que una imagen vale mal que mil palabras, así que el hablar mal de Chávez sólo representa un “comentario jocoso”, cuando comparamos los grandes logros sociales que fueron desarrollados y construidos entre 1999 y 2012, y fueron destruidos por Maduro y Cabello entre 2013 y 2016, al ver que tenemos un país que fue liquidado en su signo monetario, empobrecido con venezolanos que comen de la basura, azotado por una implacable red de malandros y asesinos, con una acelerada destrucción de sus autopistas, carreteras, puertos y aeropuertos, con pésimos servicios públicos de agua, electricidad y transporte, con un aumento desproporcionado en la mortalidad infantil, el número de embarazos por adolescentes, la delincuencia juvenil, así como el ver a pensionados y jubilados quienes sobreviven con ingresos infrahumanos, y una permanente emigración de venezolanos, quienes al tener que vivir esta desgraciada realidad, perdieron cualquier esperanza por un futuro mejor en la patria de Bolívar.

Con callar a quienes hablan mal de Chávez el madurismo no va a cambiar la nefasta historia que estamos viviendo como pueblo. La pregunta sería: ¿También van a prohibir hablar mal de Maduro y sus huestes ramplonas ante la gigantesca crisis moral, ética, política, económica y social que confrontamos quienes aún nos sentimos identificados con Chávez, y de aquellos que por sus razones ideológicas siempre han estado en contra de la revolución bolivariana? A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.
@jvivassantana

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