Ledezma movió el ajedrez

Edward Rodríguez | @edwardr74

Periodista y Consultor Político.

Hay un dicho que reza “el último que se vaya, apaga la luz”; hago alusión a él para referirme a la fuga del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, quien pasó más de mil días de encierro entre recintos carcelarios y su domicilio, que al final por muy cómodo que fuera, seguía estando preso.

Ahora bien, ver que un luchador y un líder político de la talla y temple de Ledezma, se fue de Venezuela nos obliga a preguntarnos: ¿qué quedará para nosotros que aún seguimos en el “país potencia” hecho añicos por la revolución del siglo XXI?

Debo decir que me contenta que Ledezma huyera por las vías principales desde Caracas hasta la frontera con Colombia, y no por las trochas. Su traslado contó con la ayuda de militares, no me cabe la menor duda, pues cuando hay fuga en un penal siempre existen dos elementos: la complicidad interna y el factor sorpresa; ambas se dieron en este caso.

La verdadera historia de cómo salió el ex alcalde de Caracas la sabe él y dos personas más, ni tonto que fuera para relatar con pelos y señales de cómo ocurrieron los hechos. No se puede poner al descubierto el punto débil del régimen, es decir, no se puede delatar la ruta y la ayuda que pueda ser útil para cualquier perseguido político.

Quizás algún día, o de pronto ya alguien debe estar recopilando las historias de las fugas de nuestros dirigentes políticos perseguidos por el régimen, conozcamos un poco más los detalles de lo que Ledezma definió como una experiencia “peliculesca”; por más plan de contingencia que se tenga el susto y la adrenalina deben ir abrazadas y con un solo objetivo, vivir y pensar en la familia.

Antonio movió el ajedrez. Sin duda alguna hará un papel histórico y de mucha ayuda desde el exilio, su voz tendrá más auditorios, y más puertas de palacios presidenciales en el mundo se abrirán para recibirlo a pesar de las pataletas de Nicolás, que dicho sea de paso, tienen sin cuidado a la comunidad internacional.

En medio de la euforia que ha causado el “golazo” que le metió Antonio al régimen; al huir del país sin problema alguno, y ser recibido por el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy; considero prudente que todo dirigente político venezolano en el exilio debe tomar en cuenta la recomendación de Fernando Mires: “yo respeto a los cubanos que quisieron conducir a la resistencia desde Miami, pero sólo hay que mirar cómo les fue”. Desde fuera no se puede conducir un proceso donde uno no participa.

En esta nueva jugada, que le anota un punto muy valioso a los millones de venezolanos que demandamos el fin de la crisis y un cambio urgente; creo necesario que tanto los políticos exiliados, magistrados del TSJ legítimo, y la fiscal Ortega Díaz unifiquen esfuerzos y remen todos hacia una misma dirección, de manera que el sacrificio que están haciendo, al dejar por obligación su patria en busca de una solución a la inédita situación de Venezuela, no sea en vano y arroje resultados lo más pronto posible porque el pueblo ya no aguanta más.

Antonio se mueve en el tablero como muchos otros actores políticos, aquí la lucha sigue por salir de este desastre, la luz no se apaga y falta mucho para que salga el último.

Foto: EFE

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