Venezuela hoy: entre la concentración y la dispersión - Efecto Cocuyo

Venezuela hoy: entre la concentración y la dispersión

Juan Guaidó 11 de enero de 2019
Piero Trepiccione

Politólogo con especialización en gerencia social. Actualmente es el coordinador general del Centro Gumilla en el Estado Lara. Profesor universitario de pre y postgrado. Analista político y de tendencias electorales. Columnista de opinión. Locutor y conductor de programas de radio.

Somos el centro de la noticia en todo el planeta. Muchos medios de comunicación hasta en países lejanos a la realidad venezolana, están reflejando el conflicto político actual. Somos foco de atención pero también de preocupación por la escalada abrupta que en las últimas semanas ha caracterizado nuestra situación.

La situación venezolana está asociada a una confluencia de elementos políticos, económicos y sociales. Su carácter multidimensional complejiza la solución al involucrar múltiples actores en su contexto. Lo político se presenta disgregado, fragmentado y desinstitucionalizado, con apego a intereses particulares o grupales más no estatales. Esto ha debilitado en diversos momentos la direccionalidad estratégica necesaria para apuntalar cambios.

En lo económico las cosas aún están peor. La hiperinflación se torna más espantosa en sus impactos hacia la cotidianidad de la gente y el modelo luce desgastado, paralizado e incapaz de brindar respuestas diferentes a las demandas acumuladas. Lo social se deteriora aceleradamente. Nuestros indicadores reflejan lo grave de la situación en todas las capas poblacionales pero más aún en las más vulnerables. Como vemos el cocktail PES (política, economía y sociedad) profundiza la necesidad de un punto de quiebre.

El factor geopolítico está asentado en dos elementos fundamentales. En primer lugar, se encuentra el petróleo que sigue siendo una fuerza impulsora de la política exterior de muchos países. La energía petrolera mueve en gran medida las acciones de poder globales. Pero también, el otro elemento que caracteriza y dinamiza los factores de poder en relación a Venezuela hoy es la migración forzada de miles de ciudadanos que tratan de encontrar en otras latitudes las oportunidades cerradas en su propio país.

Este elemento está afectando los indicadores sociales y económicos de países de la región que han incorporado a sus acciones de política exterior el caso venezolano como tema central de agenda.

El Gobierno y los factores de poder a su alrededor siguen actuando de manera monolítica hasta ahora. Aunque se han presentado en los últimos meses voces disidentes que critican a Nicolás Maduro en su accionar económico e internacional, no han tenido un impacto de fractura importante en la coalición gobernante, un factor esencial necesario para alentar un cambio político tal como lo ha venido señalando el politólogo John Magdaleno en sus análisis de la coyuntura-país. Una fractura se siente en el ambiente y es muy probable que ocurra pero no está determinada con claridad.

El mundo político está tratando de rearticularse. Luego de la jornada del 23 de enero de este año, donde la población desbordó las ciudades grandes y medianas del país con una organización soportada más sobre la base del descontento y no sobre los apegos partidarios, el mensaje de unidad y acción direccionada se envió con mucha fuerza al liderazgo que debe interpretar con sumo cuidado, el rumbo que está exigiendo la sociedad venezolana en su conjunto.

Realidad venezolana e imaginario colectivo

La despolarización social y política se está abriendo pasos en la realidad actual del país. Luego de más de veinte años de polarización paralizante y factor de división de la sociedad venezolana, la gente se ha reunificado en torno a la necesidad de cambio político y económico. El imaginario colectivo ha cambiado y los impactos se están comenzando a sentir.

La realidad venezolana es un hervidero de participación social y política. Es un cúmulo de deseos que se están constituyendo en vector de fuerza transformadora. 2019 nos encuentra revitalizados, llenos de esperanza activa y concentrando esfuerzos colectivos para reconstruir, reparar, rehabilitar y relanzar la arquitectura del poder público en favor de todos. En paralelo, un cúmulo de fuerzas internas y externas están jugando duro en favor de la dispersión que debilita y divide a las fuerzas del cambio. Este debate entre concentración y dispersión definirá el destino de la República.

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