La Ciencia como resistencia

Nelson Gil-Luna

Profesor Investigador de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador- Instituto Pedagógico de Miranda J.M. Siso Martínez. Biólogo y Educador Especialista en taxonomía y Ecología de Macroalgas marinas. Doctorando en Desarrollo Sustentable – Universidad Simón Bolívar.

Este 29 de noviembre se realiza un evento que por más de seis décadas ha sido celebrado ininterrumpidamente en el país. Ni durante la férrea dictadura del General Pérez Jiménez, y aún menos en los convulsionados tiempos del gobierno de Rómulo Betancourt, fue suspendido. Este evento se convierte en una feria donde la ciencia toma el rol principal; hablo de la Convención Anual de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (AsoVAC). Esta reunión, convertida en una institución donde los jóvenes y no tan jóvenes científicos presentan sus trabajos es un logro de los profesores Francisco De Venanzi y Marcel Roche quienes fueron los pilares principales de su creación.

Pero se preguntará el amigo lector: ¿Qué tiene de importante esta “convención” en estos momentos? La ciencia es un resquicio de la resistencia frente a acciones de dominación, sea cual sea y provenga de donde provenga. Y en estos momentos oscuros que vive el país, con un cerco presupuestario en la universidades, con una fuga masiva de cerebros de alta calidad saliendo al exterior en la búsqueda de nuevas oportunidades y mejores beneficios, el que se realice esta convención es un ejemplo de resistencia, de aquellos que no podemos salir por no tener las posibilidades o de aquellos que simplemente no quieren dejar lo que se puede de la ciencia de nuestro país en manos de personal no calificado, que solo obtiene un puesto por estar al lado, o mejor dicho, a los pies del censor o del gobernante de turno.

La ciencia siempre, al igual que el humor, el humor inteligente y no vulgar o superficial, es una forma de resistir y de enfrentar a regímenes totalitarios, pues el hecho de mostrar evidencias que pueden ser corroboradas, escuchar las críticas a lo que hacemos y convertirlas en un feed back, es el mayor aprendizaje que hemos obtenido en los años de estudio. Sabemos que no hay nada inmutable en la ciencia, conocemos que de una u otra forma el conocimiento evoluciona y al igual que la historia, cambia. Nuestro país nos formó para formar a los mejores y darnos la esperanza de que nada nos perturbe en la visión de recuperar los resquicios de la ciencia y retomar los niveles que en un tiempo no tan lejano habíamos logrado.

Que este año, a pesar de la diáspora, 172 trabajos hayan sido inscritos y de los cuales fueron aceptados 163; que se realicen 16 eventos en 3 días, que 41 estudiantes de pregrado, 12 estudiantes de postgrado 98 profesores universitarios y 11 profesionales independientes presenten resultados de lo que han realizado en el último año, es la prueba más fehaciente de que todavía existen investigadores que están dispuestos a mostrar su deseo de recuperar la ciencia del país, de su negación a rendirse. El lema de la convención no pudo ser más exacto y preciso, “Ciencia, tecnología e innovación en democracia”.

Nuestro centro es la lucha por lograr los mejores estándares de investigación en libertad. Solo así podremos decir que somos un pueblo altamente productivo y con una excelencia tanto educativa, científica y tecnológica de la cual podamos estar orgullosos.

Por eso, la ciencia es un evento de resistencia, resistencia al caudillismo, al mesianismo. La ciencia es una llamada a la reflexión, al encuentro de las salidas para la resolución de las crisis que estamos sufriendo, la demostración de que como científicos y más aún, como ciudadanos, creemos en un futuro de país y que estamos dispuestos a su reconstrucción.

Pedro León Zapata en la presentación de los 25 años de Serenata Guayanesa en 1996 decía, con su típico humor sarcástico, que Venezuela es un país cambiante donde las cosas no es que duren sino que se acaban tan rápidamente que no es que no se hayan acabado sino que nunca pudieron empezar, como el Helicoide o el Hotel Humboldt. Por eso es que alguien si llegase a cumplir 25 años haciendo cualquier cosa eso es un acontecimiento, entonces, nuestra convención anual es un logro indiscutible después de 67 años ininterrumpidos de actividad.

Por esto estamos orgullosos y mucho más cuando nuestra conferencia inaugural la dictó la doctora Gioconda Cunto de San Blas, actual presidenta de la Academia de Ciencias Físicas Naturales y Matemáticas, una digna representante de la mujer venezolana, aquella que nunca doblegara su intelecto frente a las presiones del poder.

No me queda más sino felicitar a la Asociación en su 67 aniversario, felicitar a sus miembros y a su consejo directivo que ha hecho las más grandes labores para llevar en este año esta convención a feliz término.

Foto: Archivo Efecto Cocuyo

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