Guerra es guerra - Efecto Cocuyo

Guerra es guerra

Guerra de Siria
Leoncio Barrios | @Leonciobarrios

Leoncio Barrios, psicólogo y analista social. Escribidor de crónicas, memorias, mini ensayos, historias de sufrimiento e infantiles. Cinéfilo y bailarín aficionado. Reside en Caracas.

Hay un dicho popular, muy machista y belicista: guerra es guerra y en guerra, todo hueco es trinchera.  Es decir, cuando se trata de ataque violento, todo vale.  No se discrimina, se arrasa.  Así en la guerra entre sexos como entre naciones.  Por eso, hay otra preocupación en Venezuela.

A la guerra interna a la que ha estado sometido este país durante los últimos años, ahora se cierne la nube negra de una guerra ocasionada por una invasión extranjera.  Algunos venezolanos adentro y afuera del país,  soplan para que esa nube llegue pronto al cielo de la madre patria.

La fantasía que anima a quienes desean en ver a Venezuela invadida militarmente pudiera basarse en la creencia de que después de la guerra viene la paz o que no hay nada peor que lo que estamos viviendo.

Todo depende de lo que se entienda por paz. Hay paz producto del sometimiento, en las construcciones arrasadas donde no queda vida, en los sepulcros.  Y siempre puede haber algo peor que lo que se vive.  Siempre.

En las guerras se violan los Derechos Humanos. Es un principio inherente. Por ello, es un derecho humano y de libertad oponerse a los conflictos armados.

Por ello un grupo de venezolanos y venezolanas, en pleno ejercicio de nuestros derechos, hemos emprendido la iniciativa de decirle NO a la posible invasión extranjera a través de un documento y diversas acciones.  A ello,  otro grupo de venezolanos y venezolanas, a nombre de la democracia y de la libertad de expresión, se ha dedicado a siquitrillarnos por las redes.

Enardecidos en su fe “democrática” algunos de quienes claman por la invasión extranjera, amenazan con guardar la lista de firmantes del documento para pasarnos factura por haber pensado/opinado distinto a ellos. ¿Será que nos van a execrar de puestos de trabajo en un futuro gobierno, a exterminarnos en cámaras de gas o a mandarnos a paredones de fusilamiento por haber expresado nuestra opinión?

En tiempos de guerra –aunque también de paz-  se activa el autoritarismo que casi todos llevamos por dentro y si la disidencia se penaliza con frecuencia, en esos circunstancias se puede pagar con la vida.

El autoritarismo no es una característica exclusiva de los regímenes dictatoriales, no. Puede manifestarse, también, en los democráticos. Todo depende del lente con que se mire.

Tampoco el autoritarismo solo se expresa a nivel macro,  a través de ideologías, de partidos, de una sociedad, también puede manifestarlo una persona.  En Psicología existe la categoría de Personalidad Autoritaria y uno de sus rasgos es la dificultad de aceptar el desacuerdo, a quien piense o sea distinto.

Estás conmigo o estás con mi enemigo, es uno de los principios del autoritarismo, del radicalismo. La moderación se entiende como cobardía, la disidencia como traición.  Argumento falaz, manipulativo. Según sectores de pensamiento “democrático” y “libertario”, hay que estar alineado (o ¿alienado?) a un pensamiento único. Flagrante contradicción.

Nunca, el autoritario, ni por equivocación, reconoce  equivocarse.  Por tanto, se asume como dueño de la “verdad” y quien no piense de esa manera, está equivocado.   Tampoco admiten la disidencia, todo aquel que la exprese es descalificado, burlado, amenazado.  Formas de manipulación, de violencia.

Las personas/grupos autoritarios suelen ser tan rígidos que no son capaces de verse a sí mismo como son.  Asumen que su pensamiento es lo “lógico”, lo “correcto”, lo “natural”.

Quienes ansían la invasión extranjera y más guerra en Venezuela, se quedan en el cortoplacismo de salir del actual gobierno, sin detenerse en consecuencias más trascendentes como la violación de los derechos humanos.  En guerra, todo vale.  Es un principio.

No querer la guerra es nuestro derecho

Por la violencia, la precaria calidad de vida y la crisis del sector salud, entre otras razones, se han perdido muchas vidas en Venezuela. Es verdad.  Pero hay quienes no queremos más pérdidas de vidas,  no queremos más violación de los DDHH.  Ni ahora, ni después.

Una intervención militar extranjera hará correr más sangre, es destrucción de la infraestructura que queda, es hacer infinita una lucha interna que puede ser finita.

Entre los venezolanos y venezolanas que vivimos en el país, hay quienes quisiéramos que la carta de la invasión se saque del juego y se jugara con las demás.  Exigimos a los compatriotas que desean la guerra, que respeten nuestro derecho a disentir, a expresarnos.  Que cesen en sus amenazas.

Una invasión, con su consecuente guerra, traerá más sufrimiento de quienes vivimos en Venezuela y a los de afuera pensando en los de aquí. Lo dice la historia antigua y contemporánea.  En las guerras, todos pierden, hasta quienes creen ganar.

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