Estraperlo y bachaqueo: Venezuela se parece cada vez más a la España franquista - Efecto Cocuyo

Estraperlo y bachaqueo: Venezuela se parece cada vez más a la España franquista

Eloi Yagüe Jarque | @eloiyague

Escritor, periodista y profesor universitario. Autor de novelas, libros de cuentos y guiones de cine. Ganador del premio de cuentos Juan Rulfo-Semana Negra de Gijón.

Mi madre nació en 1937, en plena guerra civil española. Ella me contaba que de niña la alimentaban con cebolla frita, como en el poema Nanas de la cebolla, de Miguel Hernández, porque era lo único que se conseguía, Su hermana mayor, mi tía Pilar, salía a buscar comida (cuando los bombardeos lo permitían) por las calles y campos valencianos y era una fiesta cuando llegaba a la casa con una hogaza de pan o un puñado de judías (caraotas).

Mi padre murió a causa de una infección pulmonar y por falta de antibióticos porque hasta 1944 no llegó la penicilina a España, pero era tan costosa que muy pocos podían pagarla.

Llegamos a Venezuela en 1960, huyendo de esa situación donde los jóvenes no tenían futuro. En aquel momento el país era una especie de oasis o refugio para los perseguidos políticos, muchos de ellos republicanos o izquierdistas. Pero es triste escuchar historias muy similares –y aún más dramáticas– en la Venezuela de hoy.

El origen del estraperlo

La Guerra Civil Española comenzó en 1936 y terminó en 1939. Pero después estalló la paz, según palabras del escritor José María Gironella. La dictadura de Francisco Franco, de corte fascista, fue una larga pesadilla en la sociedad española de la que apenas comenzaría a despertar en 1975, tras la muerte del dictador.

Una pesadilla caracterizada, además de la suspensión de la democracia y los derechos humanos, por el hambre a causa del desabastecimiento de productos básicos, los cortes eléctricos, la escasez de agua, las pésimas condiciones higiénicas y de servicios hospitalarios y la proliferación de enfermedades a la vez que carestía de medicamentos para tratarlas y prevenirlas.

Pero tal vez el fenómeno más característico de este periodo fue el estraperlo, el mercado negro de alimentos, medicinas, licores y tabaco que caracterizó la dictadura franquista hasta 1952, cuando se eliminaron las cartillas de racionamiento.

La palabra estraperlo viene del acrónimo de tres estafadores judíos de origen holandés, Strauss, Perel y Lowann, quienes introdujeron en España una fraudulenta ruleta eléctrica. Para obtener los permisos necesarios para instalarla en casinos, ya que el juego estaba prohibido en España, sobornaron a funcionarios gubernamentales. Cuando se destapó la trama de corrupción, en 1935, el escándalo le costó el puesto a varios altos cargos del primer gobierno republicano.

Desde entonces la palabra estraperlo se convirtió en sinónimo de ilícito, chanchullo, comercio ilegal, contrabando y, durante la posguerra española, de mercado negro de los artículos regulados por el Estado o sujetos a racionamiento, recibiendo el apelativo de “estraperlistas” los que se dedicaban a tal comercio.

cartilla de racionamiento españolaEl hambre como estrategia política

A veces las coincidencias de situaciones históricas alejadas en el tiempo y en el espacio son sorprendentes y hasta pasmosas. Es el caso de la situación de España después de la guerra civil y de Venezuela en la actualidad, las cuales se parecen cada vez más a pesar de ser aparentemente, dos gobiernos de diverso signo ideológico, fascista en el primero y neocomunista (por llamarlo de alguna manera) el segundo.

En su ensayo El estraperlo: pieza clave en la estabilización del régimen franquista, el profesor de la Universidad de Granada, Miguel Ángel del Arco Blanco, considera que la economía española en los años cuarenta fue catastrófica. “No hay posible comparación entre la crisis posbélica en los países europeos y la que sufrió España. En España la crisis fue más larga y más profunda. El hundimiento de la producción y la escasez se tradujeron en una caída dramática del nivel del consumo de los españoles. Los productos de primera necesidad quedaron sometidos a un riguroso racionamiento y pronto surgió un amplio mercado negro; las cartillas de racionamiento para productos básicos no desaparecieron hasta 1952”.

Del Arco Blanco señala también que el subconsumo, el hambre, la escasez de carbón, el frío en los hogares, los cortes de luz, la carencia de agua corriente y las enfermedades fueron los rasgos que dominaron la vida cotidiana.

“Lejos quedaban las altisonantes proclamas imperiales y los eslóganes franquistas: “Ni un español sin pan, ni un hogar sin lumbre”. A ello hay que unir unas condiciones laborales penosas… Suprimida la libertad sindical y declarado delito de lesa patria la huelga, el nuevo nacional-sindicalismo nació como un instrumento para el sometimiento de los trabajadores”,  explica.

En su ensayo, el profesor Del Arco Blanco diferencia entre el “gran estraperlo”, llevado a cabo por personas cercanas a la órbita política del régimen, tolerado por el “Nuevo Estado” y mediante el que se obtendrían impresionantes beneficios; y el “pequeño estraperlo”, el mercado negro que tuvo como protagonistas a los más pobres, y cuyo fin era sobrevivir en una situación de hambre generalizada. A diferencia del primero, este fue duramente perseguido por las autoridades franquistas.

“El estraperlo” –señala el académico– “también contribuirá al resquebrajamiento de la sociedad española: sus consecuencias serán demoledoras. Los españoles se acostumbraron, durante más de una década, a vivir al margen de la legalidad. La supervivencia y el progreso económico no residían en el trabajo, en la inversión, el ahorro o el riesgo… sino en gozar del favor y de la amable tolerancia del régimen para esquivar la Ley y obtener suculentos beneficios o, sencillamente, hacer menos penosos los años de la autarquía”.

Todo ello contrastaba con los valores supuestamente atribuidos a esa “raza hispana” que el franquismo enarbolaba en sus discursos. El valor, el honor, la integridad, la justicia… estaban sólo en la propaganda del régimen. “En aquella España, mientras unos luchaban por sobrevivir, otros se enriquecían, en medio de la miseria moral producida por el régimen”, explica el profesor Del Arco Blanco.

Para concluir, señala  que “El estraperlo fue una auténtica ‘arma política’ en manos del régimen del general Franco, dado que mediante su gestión premió a sus apoyos sociales, a la vez que castigaba y excluía a las clases más bajas. Así, el estraperlo se convirtió en una pieza clave para asegurar la estabilidad del régimen franquista”.

Del estraperlo al bachaqueo

Salvo el frío (gracias a Dios porque la crisis sería peor aún), en Venezuela sufrimos todo lo demás: el subconsumo, el hambre, los cortes de luz, la carencia de agua corriente y las enfermedades. A todo ellos se suma la terrible inseguridad debido al auge imparable de la delincuencia, cada vez más organizada y mejor armada.

Pero España había sufrido tres años de una guerra civil que había provocado no solo cerca de un millón de víctimas directas, sino también la destrucción de una parte del aparato productivo y de las tierras cultivadas. ¿Qué pasó en la rica Venezuela petrolera para que el país esté en una situación similar a la de España en 1939?

El Gobierno habla de guerra económica. Esto es verdad pero al revés: no es una guerra de empresarios contra el pueblo sino del Gobierno contra la economía privada. En el caso de Venezuela la destrucción del aparato productivo ocurrió por erradas políticas económicas, como expropiaciones de fábricas, industrias y haciendas, factores productivos que dejaron de serlo al ser estatizados. Todo en función de un supuesto “socialismo del siglo XXI” que nunca llegó.

Caso típico es el de la harina de maíz para hacer arepas, producto básico en la dieta del venezolano. De las 27 fábricas existentes en el país, 18 son del Gobierno mientras que 9 son de la empresa privada. Sin embargo la harina que más se consigue es la de marca P.A.N., que produce empresas Polar en las tres fábricas de su propiedad, según Manuel Felipe Larrazábal, director de Alimentos de dicha corporación.

En Venezuela el Gobierno asume una terca actitud metonímica, consistente en confundir las causas con los efectos. Por ejemplo, la culpa de que no haya pan es de los panaderos y no del Gobierno que no otorga los dólares necesarios para comprar harina de trigo. El Gobierno, en lugar de aumentar la producción, implanta controles de precios y sistemas de racionamiento como las famosas cartillas del régimen franquista (o cubano), solo que ahora el racionamiento es más sofisticado pues cuenta con sistemas biométricos como las máquinas captahuellas. La tecnología es diferente pero el objetivo es el mismo.

Sin embargo, nada ha impedido que el “bachaqueo”, entendido como mercado negro de productos básicos, crezca y se expanda bajo la mirada complaciente de autoridades que deberían reprimirlo, y en cambio participan de él.

Cada vez menos personas creen en la tesis de la “guerra económica”. El venezolano no come cuentos. La única explicación a la desacertada conducción económica es que le rinde dividendos políticos al régimen y beneficios económicos a sus jerarcas involucrados en el mercado negro. Como admite sin pudor el vicepresidente Aristóbulo Istúriz, en una declaración que permite doble lectura:  “El desabastecimiento es político, el hambre de nuestro pueblo es política, las colas son políticas, y los que la crean son los enemigos del pueblo”.

Comentarios

6 Comments
  1. Si Eloy, cuando el hambre aprieta, quienes somos hijos de esos españoles
    que primero pasaro una guerra civil, que defendieron la República, que
    luego tuvieron emprender el camino andando, bajo bonbardeos a Francia,
    quienes pasaron por campos de concentración, durante la segunda guerra
    mundial y que se enamoraron de Venezuela y elijieron. Ojalá lo entiendan en Venezuela y en España. “…En el caso de Venezuela la destrucción del aparato productivo ocurrió
    por erradas políticas económicas, como expropiaciones de fábricas,
    industrias y haciendas, factores productivos que dejaron de serlo al ser
    estatizados. Todo en función de un supuesto “socialismo del siglo XXI”
    que nunca llegó.”. “El desabastecimiento es político, el hambre de nuestro pueblo es
    política, las colas son políticas, y los que la crean son los enemigos
    del pueblo”. Gracias Eloy, por tu artículo. Un gran abrazo.

  2. Se copió el comentario que no había corregido pues fue por el teléfono. Disculpen los horrores. pasaron, Bombardeo, eligieron. De nuevo disculpen.

  3. Hubieras escrito “tres estafadores cristianos de origen holandés”, si hubiese sido el caso?” y pones “estafadores judíos” en negritas. Ahí perdiste todo mi respeto. Firmado: un cristiano.

  4. Y… ¿cuáles son esos “dividendos políticos” que le rinde una desacertada conducción económica al régimen, por favor?

  5. Lo mas triste y lo mas injusto es que en la dictadura de Franco Venezuela centroamerica y sudamerica acojió a los españoles con los brazos abiertos, pero ahora que se a vuelto la tortilla España no esta acogiendo a los venezolano !.
    Siento vergüenza de este pais. Todas las ayudas ya sabemos a quien van, pero a nuestros hermanos no.

  6. La diferencia es que la politica de Hugo Chavez y Nicolas Madura a destruido la industria en Venezuela
    , Francisco Franco apoyaba a la industria y a los empresarios.

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