Estado comunal versus estado ciudadano

Antonio José Monagas

Profesor Titular ULA, Dr. Ciencias del Desarrollo, MSc Ciencias Políticas, MSc Planificación del Desarrollo, Especialista Gerencia Pública, Especialista Gestión de Gobierno, Periodista Ciudadano (UCAB), Columnista El Universal, Diario Frontera, RunRunesWeb.

Toda construcción política de una realidad nacional, compromete una serie de consideraciones que en su conjunto puedan traducir los cimientos filosóficos sobre los cuales habrá de depararse la noción de “Estado” que tan trascendental propósito requiere. Sin embargo, dicha construcción política deberá sujetarse a un proyecto ideológico cuyo fundamento se ajusta de inexorable forma a conceptos derivados no sólo de la Ciencia Política. También de las ciencias sociales tanto como de las ciencias económicas pues en su ligazón se hace posible articular las razones necesarias y suficientes para formalizar las dimensiones sociopolíticas y socioeconómicas del ordenamiento jurídico del cual emanará la concepción del Estado-Objetivo-Situación.

La dinámica política venezolana ha venido esforzándose por allanar el camino por el cual habrán de transitar los eventos que definirán el discurrir nacional. De hecho, el ideario sobre el cual el actual gobierno ha pretendido establecer su proyecto ideológico o Socialismo del siglo XXI, comprende estructuras comunitarias de base cuyo propósito está dirigido a la formalización del Estado Comunal “Bolivariano”. O sea, la conjugación de distintos mecanismos de poder en manos de instancias de participación ciudadana cuyo valor político estriba en la capacidad orgánica de colocar al individuo como ente colectivo y a la sociedad como estamento referencial. Así que, valiéndose del concepto e importancia que envuelve la condición política de sociedad, esta concepción de Estado Comunal busca infundirle capacidad estructural al estamento social para de esa manera proceder a su movilización en nombre de un pensamiento colectivo apegado al sentimiento bolivariano.

Si bien esa figura de Estado Comunal “Bolivariano” no fue contemplada por la Constitución Nacional sancionada en Diciembre de 1999, así como tampoco la noción de “socialismo” o de “revolución”, mucho menos la implicación de “Bolivariana” groseramente añadida a la definición de las Fuerzas Armadas y la de los componentes militares, apelando desde luego a la arbitrariedad que ha distinguido sus decisiones, el alto gobierno se ha valido de órdenes impulsadas por vía de decreto para aprobar algunas leyes que le permitieron de forma inconstitucional, ilegal e ilegítima armar un cuerpo de leyes y resoluciones con la intención de refundar otra “república” a imagen y semejanza de un nuevo Estado impositivo y vertical. Es decir, el llamado Estado Comunal “Bolivariano”.

Opuesto a tan demagógico y populista ideal político afincado en la aplicación de una “democracia protagónica y revolucionaria”, de una “nueva ética socialista”, de una “nueva geopolítica nacional” o la modificación de la estructura socio-territorial y de una “nueva geopolítica mundial” o la construcción de un mundo multipolar, se erige el concepto de Estado Ciudadano. Por cierto, apegado a la noción que honra la figura y condición de Estado Constitucional. Así se tiene que Estado Ciudadano, es la apreciación de un nuevo ordenamiento jurídico que aclama la condición y ejercicio de la ciudadanía en un contexto precedido y presidido por la incidencia de valores morales en el plano de un conjunto de políticas garantes de una óptima calidad de vida en correspondencia con la amplitud moral y cívica de un país rebosante en recursos geográficos, naturales, ecológicos, hídricos, culturales y espirituales, llamado Venezuela.

Su construcción política, demandaría allanar espacios dominados por variables supeditadas a dinámicas regidas por las potencialidades que sólo sus capacidades humanas son capaces de brindar al momento de ser requeridas en función de condiciones y circunstancias, aunque algunas veces críticas, con la disposición para encauzar objeticos de crecimiento y desarrollo integral.

En este sentido, sus energías podrán alinearse en consonancia con sus recursos a fin de estimular la articulación posible y necesaria entre la concepción de Estado, economía y sociedad mediante la cual vaya a mediarse y medirse implicaciones en la formación y realización del Ciudadano, habida cuenta de su condición de ser humano como sujeto activo de la ley. Por consiguiente, el Estado Ciudadano reconoce como objetivo inmediato de su consolidación y desarrollo integral, aquellas consideraciones que arraiguen el respeto, la paz, y la dignidad del ciudadano en el entendido que sólo así podrá alcanzarse la ciudadanía que inspiró la faena del Libertador, tanto como de precursores y luchadores que en su momento coadyuvaron a forjar la República que hasta hoy ha podido cimentarse.

Podría alegarse además que la República de Venezuela, en tanto que nación libre y soberana, habrá de fundamentar sus estamentos de compromiso y acción en valores morales y políticos que apunten a dirigir sus decisiones al establecimiento de realidades ante las cuales el ejercicio de ciudadanía evidenciaría la concepción de Estado Ciudadano.

Aun cuando con la brevedad de estas líneas, la explicación asomada ha intentado fijar algunos consideraciones que señalen la diferencia que bien debe tenerse en cuenta al momento de distinguir la concepción entre Estado Comunal vs. Estado Ciudadano.