¿Es que no entienden o es intencional?

Oscar Morales Rodríguez

Economista con un Magister en Políticas Públicas. Colaborador de varios medios nacionales.

Cuando nos referimos a conductas irracionales, solamente bastaría revisar los resultados que han ocasionado los incrementos salariales de los últimos años. Se supone que el Ejecutivo ordena aumentos en el salario mínimo para proteger a los trabajadores (así lo ha dicho hasta el cansancio). Sin embargo, ahora le pregunto: Estimado trabajador, ¿siente que han mejorado sus ingresos con las últimas diez alzas salariales?, ¿considera que tiene más poder adquisitivo que hace 6 meses?, ¿aprecia resultados más favorables con las medidas económicas recientes?

Durante el congreso ideológico de la clase obrera, efectuado la semana pasada, el presidente Nicolás Maduro aprovechó para anunciar un nuevo incremento salarial, y dijo lo siguiente: “Ustedes lanzan duro en la guerra, nosotros lanzamos duro también hasta que estabilicemos y lo vamos a lograr”. Pero los venezolanos nos interrogamos: ¿estabilizarán como lo hicieron con el decreto de salario mínimo del mes anterior?, ¿cuántos comunicados más en materia salarial necesitaremos para estabilizar?

La política del Ejecutivo nos ha llevado a lucir una liquidez monetaria de 16 cifras, o lo que es lo mismo: Un millardo de millones de millones (1.000.000.000.000.000). O un “billardo”, como prefieran. ¿Algo dificultoso, no? Y esto se va a duplicar -o triplicar- a más tardar en agosto-septiembre, debido a los nuevos desembolsos estatales desaforados, el financiamiento del déficit fiscal, la casi inexistente recaudación tributaria, etc.

La liquidez ampliada es fuego vivo. ¿Y en qué se traduce todo esto? Simplemente se traduce en que si mantenemos este ritmo, un pollo costará en agosto –fácilmente- 30 millones de bolívares, y que para julio el gasto público no tendrá ningún presupuesto, por lo cual seguirá financiándose con digitalización inorgánica de dinero. Para entenderlo mejor: No tengo cómo asumir los gastos, porque son ridículos mis ingresos, pero pongo numeritos digitalmente con mi amigo Banco Central, y creo mágicamente dinero sin sustento y sin respaldo.

Conclusión: torrentes colosales de dinero digital e ilusorios detrás de bienes y servicios ausentes, lo que a su vez ocasionará una mayor explosión descontrolada de precios y un empobrecimiento masivo de la población.

Sobra la evidencia para afirmar que por la fuerza de los decretos no se contiene la inflación. Ni mucho menos estamos defendiendo el poder adquisitivo de los ciudadanos, cuando advertimos que hoy el alza salarial sólo alcanzará para una lata de atún y mañana podrá comprar media.

Los recurrentes aumentos de las remuneraciones son la mayor prueba del fracaso.

En el 2016 se aprobaron cuatro alzas, en el 2017 fueron seis y en este año ya llevamos cuatro. ¿No les aburre salir en cadena nacional para anunciar medidas que son inútiles por enésima vez? Sería mejor que empezaran a grabar la declaración de los próximos 5 incrementos salariales. De este modo, perderían menos tiempo y quizás –quién sabe- salven un poco su vergüenza. En agosto vendrá el otro aumento salarial. Luego, será en septiembre. Después en noviembre y diciembre.

Si continuamos practicando una política económica que sólo eleva el costo de la vida y no presentamos un plan urgente con altas dosis de disciplina fiscal y monetaria, entonces tendremos una inflación anualizada próximamente en 300.000% (otra cifra complicada que sólo se comprende cuando se intenta comprar un bien entre un día y el siguiente, y saltamos espantados).

¿Cuándo van a convencerse de que las distorsiones económicas sólo podrán superarse a través de la aplicación de un programa de estabilización macroeconómica?, ¿cuándo les será fastidioso o insoportable comunicar lo mismo el próximo mes?

Es irritante contemplar cómo una persona intenta aplicar una y otra vez el mismo plan inútil. Si te has equivocado en infinitas ocasiones, lo más racional sería cambiar el plan para provocar mejores resultados; a menos que esa persona sufra de insensatez o simplemente lo hace deliberadamente, y cumple su propósito (aunque no identifiquemos cuál sea su provecho).

Por lo pronto, lo que sí podríamos testificar es que la indolencia sigue de fiesta por nuestra tierra de gracia.

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Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

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