En venta: las joyas de la Abuela

Acabar con el rentismo petrolero, solamente. El gobierno -el oficialismo– debería sincerarse y agregarle a la frase de moda el término “solamente”. Esto porque vistas las últimas decisiones económicas, la renta ya no provendrá apenas del petróleo. El rentismo se multiplicará, provendrá del gas natural, de los diversos recursos mineros, incluso, algunos han propuesto seriamente la explotación de la Turba del Delta del Orinoco.

Al demencial ritmo que se va, puede que se les ocurra proponer obtener renta del agua. Ya que el gobierno anda subastando el país, podría aprovechar que este se encuentra entre los diez que poseen las mayores reservas de agua dulce en el mundo, para ofrecerlas al capital internacional. Por ahí hasta obtienen unos dólares más.

La atención sobre la terrible crisis económica y política está ocultando uno de los hechos más graves de la historia productiva del país. Nada menos que la entrega de los recursos naturales que nos quedan, las joyas de la Abuela. La irresponsabilidad no puede ser mayor. Las reservas de oro están enviándose de vuelta a Inglaterra para su certificación y eventual venta. Pero esto ni siquiera alcanzaría para cubrir el pago del la deuda de este año. Así, buscan echar mano del resto, colocarlo a precio de gallina flaca. En su desespero se asemejan a los vendedores ambulantes del Metro de Caracas cuando apresurados entre estación y estación ofrecen sus chucherías: “aprovecha mi gente, mi gente buena, mentos solo por cien, a cien los mentos, solo hoy a cien”.

Pero no es que apenas se refuerce el rentismo, es que se hace de la manera más tradicional y antinacional, cediendo los recursos naturales al capital transnacional. Quién iba a pensar que las ideas del General Gómez guiarían a la revolución. Basta ver que “La estatal Petróleos de Venezuela recibió 500 millones de dólares de la mayor petrolera rusa, la también estatal Rosneft, por el aumento al 40% de su participación accionaria en una empresa de crudo venezolano, informó hoy el presidente de Pdvsa, Eulogio Del Pino”. Y añadió Del Pino, Pdvsa y Rosneft firmaron otro acuerdo que compromete a los rusos a “incorporarse a dos campos” de extracción de gas natural costa afuera “con 50% de participación accionaria en el proyecto Mariscal Sucre”. Y lo mas reciente: “Para la transformación de los procesos productivos del sector minero, el Ejecutivo plantea un nuevo esquema para la exploración y extracción de minerales con el desarrollo del Arco Minero del Orinoco, ubicado en el estado Bolívar (sur), que posee alrededor de 200 millones de toneladas de bauxita y unas 44 mil toneladas entre oro y diamantes. El Banco Central de Venezuela (BCV), la estatal petrolera PDVSA y el Ministerio de Petróleo y Minería presentaron un plan de inversión a 150 empresarios nacionales e internacionales de 35 países para la exploración del Arco Minero del Orinoco y la explotación de oro, diamante, hierro y aluminio”.

Se comete esta barbaridad sin consulta pública alguna. Así, cabe preguntar ¿Dónde está la democracia participativa? ¿Dónde está La voz de los trabajadores petroleros y de las industrias básicas? ¿Dónde está la opinión de las comunidades? ¿Qué dice el resto de los integrantes del polo patriótico, el PCV, el PPT? ¿Para esto sirve la emergencia económica?
En el gobierno ya no resuenan las frases del discurso de Hugo Chávez en 2007 cuando se recuperó la soberanía petrolera: “Hemos enterrado 10 años de nefasta apertura petrolera. (…) La apertura petrolera fue el intento de quitarle, definitivamente, a los venezolanos, su riqueza natural más poderosa y más grande. La apertura petrolera no fue sino el intento del imperialismo de adueñarse para siempre de la reserva petrolera más grande del mundo”. ¡Vaya forma de continuar el legado!

Pero sí resuenan las denuncias sobre el desfalco en el manejo del ingreso petrolero de los últimos diecisiete años realizadas por la Plataforma para la Auditoría Pública y Marea Socialista, cuyo monto se estima, nada menos, que en ¡¡¡300 mil millones de dólares!!! Se trae esto a colación por la magnitud y la implicación de la cifra. Ceder soberanía del subsuelo a Rosneft por 500 millones de dólares constituye apenas el 0,17% (¡CERO COMA DIECISIETE POR CIENTO!) de lo que se estima se tragó la corrupción. He ahí la gran irresponsabilidad, la fechoría. No precisar los responsables, no hacer justicia. En vez de ello, se va a profundizar el Neoextractivismo para conseguir unos cuantos dólares que salven ahora lo insalvable: un gobierno inepto, incapaz de garantizar mínimamente el cubrimiento de las necesidades básicas de la actual generación, comprometiendo la soberanía y las posibilidades de las generaciones futuras de garantizar, incluso, su sobrevivencia.

Foto: El Estímulo

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