En silencio se trabaja - Efecto Cocuyo

En silencio se trabaja

Oscar Morales Rodríguez

Economista con un Magister en Políticas Públicas. Colaborador de varios medios nacionales.

Hay mucho silencio por parte de la dirigencia opositora. Pensemos que están tejiendo la planificación estratégica para superar este drama humanitario que parece interminable. Sin temor a equivocarme, puedo opinar que lo que hagamos –o dejemos de hacer-  hoy con miras a  la solución de la crisis nacional dependerá el porvenir de varias generaciones.

La propuesta del Frente Amplio está tomando consistencia y se nota un trabajo resistente y esforzado por cada uno de sus integrantes. Lo importante es que sigan aglutinando fuerzas y considerando todas las voces ciudadanas. Comprendo que se les acusa de ser lentos, tímidos y algunas veces hasta traidores. Sin embargo, el deseo de libertad está intacto, esa energía es contagiosa y están lloviendo muchas proposiciones valiosas.

Silencio no es inacción

Todos culpan a las fuerzas opositoras de estar congeladas esperando ayuda extranjera para resolver los problemas domésticos; el señalamiento repetitivo sobre la apatía de los partidos políticos sobre algunos temas medulares y la incesante crítica hacia una oposición que le recriminan estar con sus articulaciones agarrotadas son cargos desproporcionados. Igualmente, imputarle a solamente una variable todos los errores que nos ha llevado a las tinieblas de hoy es –por decir lo menos- inmerecido.

Después de fracasar en cada uno de los planes (sí, han existido planes) para romper las cadenas de este sistema opresivo, es lógico que todos tengan micrófonos –y teclado- para vapulear  al caído. Ya sabe, querido lector, la victoria tiene muchos amigos y la derrota ni siquiera un compañero. No obstante, es de amplio consenso el diagnóstico que menciona las contradicciones de las estrategias y las incoherencias de las tácticas para derrotarlos, y aquí está la clave del sostenimiento del poderío oficialista.

El Ejecutivo baila con sus abusos destructivos para todos los gustos, están ahí con su actitud depredadora; ellos no están en silencio y zapatean sin empacho para continuar el proceso de aniquilación institucional; van danzando sin consciencia sobre lo que implique justicia y poco sienten cuando se les acusa de corruptos, porque lo saben de sobra y comprenden que es una condición necesaria enlodarse las manos si quieren conservar su fiesta.

Pero falta menos para apagar su música, siempre y cuando se comprenda que se requiere acuerdos ordenados que estén por encima de egos; promover y conducir a las masas organizadas a la lucha en todos los tableros; impulsar la integración ciudadana al máximo de su capacidad de movimiento y dirigir con consistencia todas las alternativas pacíficas y democráticas.

Esas deben ser nuestras armas, porque los otros caminos sólo nos llevarán a la persecución, tortura, destierro y muerte. Pocas opciones tenemos frente a la conducta abiertamente autoritaria, pero debemos salir del esquema psicosocial que nos paraliza. No es el “vete ya” lo que acabará con la pesadilla que nos atormenta, sólo podrán ser removidos por nuestras fuerzas articuladas y los gérmenes que se están acumulando para su autodestrucción.

Bienvenidos sean todos los mecanismos de lucha, más es mejor. En silencio se trabaja.

***

Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores.

Comentarios

No Comments Yet

Comments are closed

¡Suscríbete!