El poder no se despilfarra

Aimé Nogal M. | @anogal

Abogada egresada de la Universidad Central de Venezuela, con estudios de periodismo. Especialista en Derecho Procesal Civil y experiencia en Derecho Electoral. Consultora empresarial en materia de Asuntos Públicos.

El 6 de diciembre de 2015, el voto castigo contra el chavismo logró obtener 109 diputados a la Asamblea Nacional postulados por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), y 3 más de la representación indígena, afines a la oposición. La gestión de Nicolás Maduro obtuvo 1 millón 988.554 votos menos al enfrentar su segundo evento electoral.

La distorsión originada por la Ley Orgánica de Procesos Electorales, que impide sumar el voto nominal al voto lista permitiendo que el ganador arrase, benefició esta vez a la coalición opositora. En aquella ocasión, pocos frutos rindió la estrategia del chavismo de modificación de las circunscripciones electorales, con la que pretendían obtener mas curules con menos votos.

En la última sesión del parlamento electo para el período constitucional 2010-2015, el chavismo exprimió hasta el último segundo de mayoría en el legislativo y procedió a la designación de los nuevos magistrados (principales y suplentes) del Tribunal Supremo de Justicia, a la vez que convocaba a la instalación de un Parlamento Comunal, una estrategia de control de daños previsible.

La MUD, que había logrado ganar en la circunscripción N° 1 del Distrito Capital (La Pastora, Sucre y El Junquito), una meta inalcanzable hasta en los escenarios más optimistas, aturdida en el ánimo festivo, concentró su estrategia en rechazar este acto a través de las redes sociales.

El 30 de diciembre la Sala Electoral ordenó de forma provisional e inmediata la suspensión de efectos de los actos de totalización, adjudicación y proclamación de los candidatos electos por voto uninominal, voto lista y representación indígena en el proceso electoral realizado el 6 de diciembre de 2015 en el estado Amazonas.

En 24 días el chavismo había designado un nuevo TSJ, instalado el Parlamento Comunal y arrebatado 3 diputados a la oposición para impedir la conformación de los 2/3 necesarios para: discutir o modificar leyes orgánicas, convocar una Asamblea Nacional Constituyente, crear o suprimir Comisiones Permanentes, aprobación la moción de censura al Vicepresidente Ejecutivo, remover a los magistrados del máximo tribunal de la República, designar a los titulares de los órganos del Poder Ciudadano y a los rectores del Consejo Nacional Electoral.

La grandilocuencia no es política

El día después de la instalación del período legislativo 2016-2021, el primer acto comunicacional del Presidente del Parlamento fue retirar los cuadros y pendones del fallecido presidente Hugo Chávez y del Simón Bolívar del siglo XXI.

Sobre ese pueril comportamiento bien vale recordar que el fundador de Acción Democrática y ex presidente de la República, Rómulo Betancourt le diría el 15 de agosto de 1963 al bisoño diputado Luis Herrera Campíns: “Tú eres político. Te voy a dar un consejo: no hagas demagogia. No da resultado”, así lo reseña Ramón Guillermo Aveledo en el libro El Llanero Solidario, de capital importancia para quienes desean hacer de la política un apostolado de vida y no un emprendimiento como ruta breve para hacerse rico y famoso.

El 12 de enero el Tribunal Supremo Justicia declaraba en desacato a la Asamblea Nacional hasta tanto se desincorporaran los diputados del estado Amazonas, al día siguiente el parlamento acataba la sentencia.

Cabe aquí hacer una analogía de como la grandilocuencia en política, puede terminar en parodia. Corría el año 1972 cuando el venezolano Betulio González enfrentó al vietnamita Venice Borkosor; el criollo comenzó dominando el combate y el asiático lucía cansado. Sin embargo, en un regreso inesperado, Borkosor forzó a González a abandonar la pelea. El popular comediante Joselo popularizó un sketch que decía “Pega Betulio, gancho de Betulio, otro gancho de Betulio, se cayó Betulio”.

Una chistera para cada público

Como prestidigitadores, los dirigentes de la MUD sacaban de la chistera alternativas para resolver en 6 meses una crisis política que devora a la democracia desde 1989, cuando los aventureros convencieron al país, que en lugar de exigirle responsabilidad a los partidos políticos, la salvación estaba en los que representaban el antisistema.

Así pasamos de la discusión sobre la nacionalidad del Presidente Maduro, a la declaratoria de abandono del cargo, de ahí a la tesis de la enmienda constitucional, saltando al referendo revocatorio o las elecciones generales. De la consigna para salir de “esto” es necesaria la calle, pasamos a “calle y voto; voto y calle”, luego a rechazar la convocatoria a regionales, para participar en ellas y demostrar el fraude, para luego llamar a la abstención y participar activa o pasivamente, con el objetivo de “pasar agachados” ante la opinión pública.

Sobre la inmadurez y la falta de constancia escribiría en 1957, el entonces exilado Luis Herrera Campíns “Es necesario no temer al tiempo. al tiempo sólo le temen los inconstantes, los apresurados y los cobardes ante la vida”.

Huérfanos y desamparados

A los estertores del 2017, los electores que rechazan la gestión del Presidente Nicolás Maduro han llegado huérfanos de liderazgo y desamparados por una dirigencia más preocupada por acaparar seguidores en el entorno digital, que por reflexionar y asumir su cuota parte en el desastre nacional.

La ausencia de una oferta electoral creíble, de un camino de reconstrucción que entusiasme, de una alternativa que explique qué va a hacer, cómo lo va a hacer y más importante aún para qué quiere el poder, más allá de lograr un cambio de gobierno, es palpable.

Se asemeja a la enfermedad que aquejaba a la protagonista de aquel libro famoso de principios de los ochenta La historia sin fin, en la que el pequeño héroe descubría que la abulia que mataba poco a poco a “Fantasía”, el reino donde se desenvuelve la historia, era La Nada.

La Nada conceptualizada de forma magistral por Jean Paul Sartre en su libro La Náusea, es sencillamente, la ausencia de una presencia.

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