El hambre en Venezuela: niñez desnutrida

Los días recientes han estado  llenos de información y hechos interesantes políticamente pero, en lo que a mí respecta, el hecho noticioso más relevante ha sido  la presentación del informe de la organización Cáritas sobre monitoreo de la situación nutricional de niños y niñas menores de 5 años, que revela que  9% de los niños evaluados presenta desnutrición aguda, en una población estudiada en las 25 parroquias más vulnerables de Venezuela, ubicadas en los estados Distrito Capital, Zulia, Vargas y Miranda. Igualmente señala que en algunas zonas del estado Vargas se llega a 13%. de desnutrición

Los datos son del Sistema de Monitoreo, Alerta y Atención en Nutrición y Salud- abreviado Saman por sus siglas-, iniciado en septiembre del año pasado. Los resultados citados son del último trimestre de 2016.

¿Qué significan estos hallazgos?

Lo explica la nutricionista e investigadora de Provea, Susana Raffalli, quien es la coordinadora técnica del  monitoreo, y ha fungido recientemente como vocera para dar a conocer esta terrible situación.

Hay niños con desnutrición moderada y severa.  Los primeros están en riesgo de enfermarse, mientras que los segundos están en riesgo de morir.

 “Yo quisiera ser optimista y decir que en diciembre reportamos una mejoría y que la cifra (de desnutrición) bajó en diciembre de 12%  a 9%” pero en enero“estamos teniendo datos patéticos nuevamente”, comenta Susana Raffalli.

Los investigadores detectaron disminución de peso en estos niños, que pudiera deberse a una agudización de la crisis alimentaria de data reciente. También notaron que hay niños que no han alcanzado la talla adecuada, lo cual refiere  a una desnutrición crónica. Es decir, que el niño debe haber sufrido más de dos años sin alimentarse adecuadamente. Esta situación es mucho más grave porque, explica Raffalli, la talla nunca se recupera, aunque el peso si.

“Las deficiencias vinculadas a la talla son irreversibles. Mientras que los niños pueden ganar peso con una dieta balanceada, los centímetros que perdieron durante su etapa de crecimiento jamás los podrán recuperar. La talla, indicó, es solo la punta del iceberg: el problema que yace debajo es un déficit del desarrollo cognitivo” puntualiza una nota de de Efecto Cocuyo.

Cuando conversamos con Raffalli en el programa Análisis de Entorno, nos enfatizó: “la desnutrición que uno sabe es de data reciente, que se expresa como delgadez”.

Agregó que casi un 10% de niños con déficit de peso para su estatura a esos niveles indica que hay un deterioro nutricional reciente de 1 o 2 años pero “para nuestro pesar cuando analizamos los números tomando en cuenta la estatura y no solo el peso nos da un retardo de casi 20%” es decir 1 de cada 5 niños lleva un retardo de crecimiento acumulado de 4 a 5 años.

Raffalli, experta en gestión de la seguridad alimentaria de emergencia y desastre y quien ha indicado que técnicamente no hay hambruna en Venezuela, ha sido muy responsable al alertar sobre la situación actual, porque un niño desnutrido, y al grado en el que se ha detectado, no solo ve comprometida su salud, sino todo su desarrollo- con cuadros algunas veces sin mucha oportunidad de mejora si no hay una rápida intervención, pero además ha visto cómo las familias están siendo impactadas por esta realidad

Al investigar sobre los alimentos que ingieren, el monitoreo halló que sólo 6% de las familias de los niños evaluados tenía una dieta adecuada. También detectaron que  niños y niñas presentan problemas en la piel por condiciones sanitarias.

Pero esto no se queda allí: El estudio revela que “las tres  estrategias de sobrevivencia más frecuentes registradas en las familias son: la compra en el mercado negro de alimentos, el trueque y comer en casa de amigos y familiares. Se registraron también estrategias como comer “en la calle”, incluyendo la mención de las sobras de restaurantes y contenedores de basura (8% hogares), “pedir” comida en la calle y comer con la ayuda de la iglesia (3% hogares). En los estados que se entrevistó población periurbana y rural, recurrir a parcelas y a alimentos silvestres (tubérculos y frutas) también se registró entre las estrategias. Las bolsas de los Comité Locales de Abastecimiento (CLAP) solo fueron mencionadas por 2% de los hogares entrevistados”.

La investigadora señala que, pese a estas malas noticias, una vez dado a conocer el informe, muchas instituciones les han contactado para ofrecer ayuda a los niños. Sin embargo, ninguna voz oficial se ha pronunciado.

Luego de leer el reporte y hablar con Raffalli no solo me dieron ganas de llorar de la rabia, la impotencia y el dolor de saber la situación de estos niños, que no reciben ningún apoyo del Estado. Si a usted le ocurrió como a mi y quiere ayudar hágalo. Actúe y contacte a Cáritas.  O por el teléfono (58 212) 433.31.33. En Facebook: Caritas de Vzla. En  Twitter: @caritasvzla