El apoyo de las FARC a Maduro

Javier Antonio Vivas Santana

Doctor en Educación. Autor de la Teoría de la Regeneración del Pensar.

Las respuestas de los panegíricos de Maduro entre quienes apoyan o rechazan su gobierno cada vez son más patéticas. Cuando el nieto de Mandela (cuyo único logro es ser su descendiente) envió un mensaje de apoyo a su “excelencia” presidencial, sus adeptos hicieron un jolgorio que casi terminan por proponer la entrega de la réplica de la espada de Bolívar al susodicho extranjero, quien jamás ha escrito ni siquiera un modesto artículo de opinión ni en tiempos de Hugo Chávez y menos sobre el propio Maduro.

Pero, cuando las menciones son en contra de Maduro, sea quien sea, y donde venga el mensaje, inmediatamente las descalificaciones de rigor sobre la base de calumnias y epítetos son la única consigna. O sea, quien se atreva a disentir de Maduro, es tildado de apátrida, guarimbero, terrorista, asesino, pitiyanqui, delincuente, y pare de contar.

Ahora bien, ¿por qué ocurren estas cosas? Es simple. Quienes apoyan al gobierno, entre ellos, la cúpula que lo conforma en lo más alto del prostituido Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), sufren de una bradifrenia permanente. No tienen capacidad de respuesta cuando existen hechos y pruebas irrefutables.

Por ejemplo, cuando vimos opositores cruzando el Guaire para evadir los excesivos gases lacrimógenos no hubo una sola palabra de condena, sino por el contrario desde lo más alto del poder se exaltó y multiplicó entre ellos la frase, “al Guaire lo que es del Guaire”, lo cual además de ser evidentemente despreciable por la denigración humana, pues es un reconocimiento de incapacidad que tiene este gobierno por sanear lo que desde hace muchos años sigue siendo la letrina urbana que atenta contra el “ecosocialismo” de la capital del país. ¿Es o no tal declaración una prueba de bradifrenia?

No voy a entrar en las múltiples declaraciones que han realizado importantes venezolanos sobre el totalitario gobierno de Maduro. Ha habido además de políticos, muchos pensadores, escritores, novelistas, actores, cantantes, empresarios, trabajadores y pueblo llano que de una u otra forma en sus diferentes contextos rechazan la continuidad de Maduro en la presidencia de la República. Sobre ello, la lista sería muy extensa, aunque sus zascandiles intentaran desmentirnos.

No obstante, la voz de protesta contra Maduro también comienza a ser elevada desde nuestros deportistas con máxima representación a escala mundial. Por ello, tal vez, cuando se expresa un jugador de grandes ligas sobre el gobierno, es tildado de imperialista, y su efecto pasa por debajo de la mesa por ser originada en los Estados Unidos, pero cuando la voz viene de un muchacho parido desde las entrañas del pueblo (sin obviar que la mayoría de nuestros beisbolistas salen de allí) como Salomón Rondón, quien además de ser el delantero de la selección nacional de fútbol, es una consagrada estrella en la liga europea, y además la tez es más oscura que la del nieto de Mandela, lo que les falta a las huestes maduristas para ofender a este deportista venezolano es que se pintó la piel, o que sus goles y juego de primera línea son “falsos positivos”.

Y en ese toma y dame de apoyos y rechazos que recibe el gobierno nacional, llega el clímax de sus huestes internacionales para darle la mayor solidaridad posible, en este caso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

O sea, mientras la mayorías de gobiernos rechaza la represión brutal de Maduro contra manifestantes, el mejor sostén que encuentra Maduro es que las FARC a través de sus líderes quienes tienen años siendo de manera directa e indirecta culpables de secuestros y asesinatos, en una lucha sin cuartel en Colombia durante más de medio siglo, salgan a decir ante la opinión pública mundial que cuentan con todo su respaldo.

¿Qué pretende Maduro con demostrarnos semejante apoyo? ¿Qué un sector de las FARC estaría en algún espacio de nuestra territorialidad, dispuestos para enfrentar al “enemigo” en caso de que saliese del poder?

Conforme la “canciller” Delcy Rodríguez, vive condenando una supuesta “injerencia” de otros países cuando opinan sobre Venezuela ¿Por qué no emite un comunicado similar ante este “apoyo” de grupos irregulares colombianos? ¿O será que existen “injerencias” buenas y malas?

Por lo pronto a Maduro le han quedado dos grandes respaldos internacionales. El nieto de Mandela, y la inconmensurable “bondad” de las FARC. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

 

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