El amor en el día de los enamorados

Susana Reina | @feminismoinc

Psicóloga. Magister en Gerencia de Empresas. Coach Ontológico Empresarial. Directora Fundadora de feminismoinc.org Venezolana. Feminista. IG: @feminismoinc

¿Sabes de dónde viene lo del día de San Valentín? Rápida búsqueda en Wikipedia: durante la antigüedad se celebraba en Roma una fiesta pagana dedicada a la fertilidad llamada Lupercalia. Durante esta fiesta las mujeres esperaban ser golpeadas con látigos hechos de piel de cabras y perros, mojados en la misma sangre de estos animales, ya que creían que este ritual les otorgaba fertilidad. Las fiestas lupercales, también llamadas lupercalia, se celebraban ante diem XV Kalendas Martias, lo que equivale al 15 de febrero. Su nombre deriva supuestamente de lupus (lobo, animal que representa al dios Fauno, que tomó el sobrenombre de Luperco), y de hircus (macho cabrío, un animal impuro).

Pues resulta ser que en el año 496, el Papa Gelasio I prohibió la celebración de Lupercalia y para mantener la fecha de celebración convirtiéndola de pagana a santa, eligió a un mártir al que asociar la conmemoración. Escogió y convirtió en santo a Valentín, aun cuando hoy no está claro quién fue en la vida real el elegido. La leyenda más extendida es la de que fue un médico romano que se hizo sacerdote y al que el emperador Claudio II “El Gótico” ordenó decapitar en el año 270.

En aquel tiempo, el emperador Claudio II prohibió casarse a los jóvenes, porque a su juicio los solteros sin hijos eran mejores soldados. Según cuenta la leyenda, el sacerdote Valentín consideró injusto el decreto y desafió la orden casando a parejas en secreto. Entonces el emperador lo decapitó. Por eso se le consideró el patrono de los enamorados, y desde el 14 de febrero del año 496 fue el primer día de San Valentín hasta 1969, cuando Pablo VI y el Concilio Vaticano II, eliminaron la fecha del calendario. Así pasó a ser una fecha con santo, pero sin celebración.

Uno que se tomó en serio esta fecha, hacia el siglo XIV, fue el rey Carlos VI de Francia, conocido como Carlos el Bien Amado o Carlos el Loco. Creó la Corte del Amor, mediante la cual, durante el Día de San Valentín, se efectuaban juegos en los que los participantes competían para conseguir pareja entre las doncellas cortesanas. Una cacería, como los de “la manada” de San Fermín en Pamplona 2017 pues.

Otro dato curioso: los nórdicos dicen que por esas fechas de mediados de febrero se aparean los pájaros, y entonces se celebra el emparejamiento de los tórtolos y por extensión el día de los enamorados.

En conclusión, el origen de tan cacareado día es un asunto de raíz sexual, biológica, animal, carnal, salvaje. Después se ha venido disfrazando la fecha de cosa romántica, para celebrar la amistad y el amor con muy buen marketing, con campañas comerciales muy lucrativas, donde se gasta buen dinero para festejar, junto al amado o amada, con flores, regalos, mariachis, cenas con velas. Los estadounidenses, por ejemplo, gastan en tarjetas y otros detalles para ese día más de US$18.900 millones, según la Federación Nacional de Comercio de EE.UU.

Hace ya varios siglos del inicio de estos rituales, pero pocas cosas han cambiado desde entonces para algunos, en torno a la manera de establecer pareja. Lamentablemente, detrás de todo ese romance se justifican muchas violaciones, matrimonios a la fuerza, acoso sexual. El tú eres mía y de más nadie, las pasiones irracionales, los celos, el despecho, las infidelidades, la prueba de amor, uno se casa para toda la vida, tienes 30 y aún sin novio, la media naranja, el último tren, quien bien te quiere te hará llorar, el amor todo lo puede… mensajes que reflejan todo un entramado emocional en nombre del amor, que no siempre termina bien.
Yo más bien pediría menos empalagamiento y más libertad, menos bombones y más respeto, menos frases cursis y más igualdad real y sustantiva. Y antes de que digan que estas feministas hasta-el-día-de-los-enamorados-se-lo-van-a-amargar-a-uno (a), pues celebren como quieran. Pero no se caigan a cuento: De inocente, puro y amoroso, este día no tiene nada.

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