El Aissami queda inhabilitado por el imperio

Javier Antonio Vivas Santana | @jvivassantana

Doctor en Educación. Autor de la Teoría de la Regeneración del Pensar.

Como dice el refrán: “Tanto nadar para morir en la orilla”. Y es que la reciente decisión de los Estados Unidos que compromete seriamente la conducta y vinculaciones del todavía vicepresidente de la República, Tareck El Aissami con supuestos actos ilícitos, podemos compararlo, en el argot del boxeo, con un fuerte golpe al estómago.

En este momento toda la cúpula madurista debe estar desorientada, reunida con sus laboratorios para intentar desmentir las supuestas y muy graves relaciones que estarían afectando severamente a la de, por sí agotada, credibilidad del gobierno.

¿Quién iba a pensarlo? Hasta hace unas horas Tareck El Aissami prácticamente había desplazado a Diosdado Cabello del poder y se había quedado con el control en el seno del despótico Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). De hecho, dentro de los distintos análisis que hemos venido realizando sobre los intríngulis que afectan la cúpula roja, nos preguntábamos si el hombre de “el mazo dando”, estaría dispuesto a seguir férreamente las imposiciones de El Aissami, razón por la cual, y más tomando la posición de ataque que Cabello ha realizado en los últimos días en contra del líder de Marea Socialista, Nicmer Evans, no extrañaría que eso haya sido utilizado como una cortina de humo, para activar sus potenciales líneas diplomáticas, como por ejemplo, la que aún mantiene con Tomas Shannon (aunque Obama ya no sea presidente de Estados Unidos), para haber liquidado desde los más altos estadios del poder imperial, el avance que tenía el pupilo y tabla de salvación política de Nicolás Maduro.

¿Qué vendrá? Pues, las acusaciones de rigor, entre las cuales también Cabello, cual hipócrita, saldrá a decir que todo es un montaje imperialista y de sus lacayos. Ya vimos a Nicolás Maduro y a sus huestes panegíricas saliendo en defensa de quien sería “incapaz” de cometer delito alguno. Y, si bien cualquiera es inocente hasta que se demuestre lo contrario, ¿podrá El Aissami desmentir que no tiene propiedades y activos en Estados Unidos? Y, de ser cierta tal afirmación, ¿cómo justificará ante los venezolanos que tiene semejantes bienes, precisamente, en la tierra de quienes tanto despotrican en cada una de sus intervenciones?

Todo ha sido negado, pero el mal ya está hecho. Supongo que el madurismo recordará aquellas acusaciones que se ventilaron en contra de Hugo Chávez antes que llegara a la presidencia, con la finalidad de disminuir el impacto de las actuales, al decir, que esas “infamias” no son nuevas o que son laboratorios aplicados que buscan derrocar a la “revolución bolivariana”. La verdad es que entre aquellas historias y éstas denuncias hay profundas diferencias, porque las primeras están basadas en la voz de algún correveidile, mientras éstas pareciera que tienen soportes que cuando menos otorgan el beneficio de la duda, hasta que no exista un desmentido que sea realmente creíble, y eso es lo que menos tiene el madurismo ante sus diversas declaraciones. Es posible que busquen a Mario Silva para que preste las “pruebas” sobre las calumnias que le “montó el Mossad” en aquel audio que, por cierto, muchos piensan que el pueblo ha olvidado.

¡Adiós a los sueños de ser presidente! Tareck El Aissami ha recibido un fuerte golpe por parte de la nueva administración de los Estados Unidos, y aunque semejantes hechos hayan sido parte de años de investigaciones, también es evidente que las relaciones entre Maduro y Trump han encontrado un fuerte punto de polémica geopolítica, la cual apenas comienza.

Por lo pronto, El Aissami, aunque se mantuviera en la vicepresidencia tratando de seguir con sus planes de suspensión de elecciones y control hegemónico del poder, ha quedado severamente cuestionado y disminuido en sus capacidades y relaciones internacionales, lo cual, desde mi perspectiva, lo ha anulado en el inmediato futuro como pieza de relevancia para intentar salvar al madurismo, el cual pareciera, como lo dijimos una vez ante su negativa de haber realizado un gobierno de unidad nacional, se encamina inevitablemente ante su suicidio político. ¿El gran beneficiado de este capítulo de la historia? Observemos en los próximos días por donde seguirán las acusaciones y podrá concluir que los adversarios internos del madurismo, van a vender muy caro que les arrebaten su “herencia”.

En síntesis, el único camino que le queda tanto a Maduro, como a El Aissami, es la radicalización autoritaria y continuar arremetiendo no sólo contra quienes les adversan en lo político, sino continuar ahogando al pueblo entre el hambre, la miseria y la muerte. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.
@jvivassantana

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