Eduardo Fernández en el centro de la política

Piero Trepiccione

Politólogo con especialización en gerencia social. Actualmente es el coordinador general del Centro Gumilla en el Estado Lara. Profesor universitario de pre y postgrado. Analista político y de tendencias electorales. Columnista de opinión. Locutor y conductor de programas de radio.

En 1988, Eduardo Fernández tenía una idea clara que el sistema político venezolano necesitaba urgentemente un proceso de “reoxigenación” para reconectarlo con el sentimiento mayoritario de la población. Por ello, en esa campaña electoral le propuso al país “el cambio” como forma de ajustar el funcionamiento del Estado a las nuevas realidades que venían apareciendo con fuerza en el horizonte social de la nación. Sin embargo, frente al carisma y la presencia en el imaginario colectivo popular de la “Gran Venezuela” de mediados de los setenta representada por Carlos Andrés Pérez, no pudo capitalizar el anhelo de cambiar que ya se vislumbraba en esta sociedad a fines de la década de los ochenta. Habiendo perdido esa elección de 1988 se convirtió en el principal vocero de la oposición venezolana y le tocó vivir una de las peores circunstancias históricas que hemos atravesado: la explosión social del 27 y 28 de febrero de 1989 primero en Caracas y luego en diversas ciudades del interior del país. Desde su tribuna opositora supo interpretar el momento y se colocó al lado del interés nacional. Luego vendría la intentona golpista de febrero de 1992 donde defendió la democracia y el estado de derecho, pero el pueblo no lo entendió así, sino que lo vio como una defensa del gobierno y particularmente, del presidente caído en desgracia frente a la opinión pública, Carlos Andrés Pérez. Por esa razón, Fernández no logró llegar a la presidencia de Venezuela en 1993.

Transcurridas más de dos décadas luego de aquellos acontecimientos que marcaron el rumbo de los últimos lustros de la Venezuela que conocemos, Fernández nunca ha dejado de actuar en política y sobremanera en la articulación necesaria para la búsqueda de consensos. El país hoy está inmerso en la peor de las crisis económicas que le ha tocado vivir, con una hiperinflación que está llevando hacia la pobreza a millones de familias en las últimas semanas, con un pronóstico reservado para los próximos dos meses. En este escenario, Fernández vuelve a jugar un rol estelar como pivot o centro de concertación de acuerdos cruciales para la democracia venezolana. No es fácil a lo que está apostando, sobre todo tomando en consideración a los grupos tuiteros que sin ningún análisis profundo y lectura situacional de la realidad venezolana disparan a mansalva sobre los líderes que en este momento-cumbre orientan sus esfuerzos hacia una salida pacífica y constitucional del conflicto político venezolano.

Eduardo Fernández es un político graduado de estadista conocedor en profundidad de lo que ocurre en Venezuela. Se puede o no estar de acuerdo con él, pero negar que tendrá un protagonismo estelar en las horas más difíciles que se avecinan es desconocer absolutamente la “real politik”, esa que juegan solamente los grandes maestros de la política en los momentos más angustiantes para la sociedad. Las grandes soluciones se tejen tras bastidores. Alejadas de las lámparas incandescentes que en lugar de alumbrar, oscurecen el panorama…

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Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores.

 

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