Diálogo entre diferentes

Susana Reina | @feminismoinc

Psicóloga. Magister en Gerencia de Empresas. Coach Ontológico Empresarial. Directora Fundadora de feminismoinc.org Venezolana. Feminista. IG: @feminismoinc

El pasado sábado acompañamos una vez más a la Fundación Sinamaica a una actividad de formación para líderes. El Programa se llama Liderazgo Transformacional en el Ámbito Público, y opera en el Zulia, Barquisimeto y Caracas con planes de expansión nacional. Feminismo INC apoya con la facilitación de los talleres de integración inicial, desde su fundación en 2011.

Esta fue la décima edición. Aproximadamente 570 jóvenes venezolanos han formado parte de esta iniciativa, donde conviven por una semana completa, a la vez que se forman en planificación y gobierno, formulación de indicadores socioeconómicos, negociación, coaching, para terminar participando de una decena de foros itinerantes que recorren el país para contactar con realidades locales y discutir sobre problemas que nos impactan a todos.

Hasta aquí esto se parece mucho a los programas de los que abundan en la materia del fortalecimiento del liderazgo. La maravilla de este estriba, en que los participantes del mismo pertenecen a distintos partidos políticos, a distintas ideologías, a distintos sexos y orientaciones sexuales, a distintos ámbitos de actuación (siempre desde lo público o con interés en lo público), a distintas religiones, razas… es decir, se juntan los diferentes. Y se juntan a dialogar. Esa es la diferencia clave.

La verdad es que es bastante complejo el mundo de las relaciones interpersonales, de la comunicación, de la convivencia. Tan complejo, que llegamos a adultos sin las herramientas básicas para entendernos con otros. Vivimos el día a día sin el kit de supervivencia que nos ayude a dialogar, escuchar, negociar, consensuar, pedir, reclamar, coordinar, acordarnos con otros. A veces ni sabemos quién es ese otro, lo suponemos igual, y si no lo es constituye una amenaza que hay que cambiar y amoldar a nuestra forma de ser y estar.

En un país tan polarizado como este, viviendo en una especie de olla de presión social, en medio de escasez de recursos mínimos para la sobrevivencia, y a días de una nueva confrontación electoral, a pesar de lo satanizado que pueda estar el diálogo como instrumento de conciliación, la verdad es que si no hablamos nos matamos. Román Domínguez, Director de la Fundación y creador de este Programa, sostiene que la palabra es el arma que debemos usar para dirimir los conflictos. Reconocernos en el otro es el instrumento para la paz.

En este y todos los nueve grupos de unos 50 participantes en promedio, destaca como elemento importante una composición paritaria de casi un 50-50 hombres-mujeres. Los organizadores (unos son chavistas y otros de oposición) se ponen de acuerdo internamente para coordinarse entre sí y coordinar al grupo. La búsqueda de balance pareciera ser el espíritu que mueve a esta Fundación.

Entre tanta maravilla, entre tanto muchacho inquieto y sensibilizado por los problemas de su país, entre tanta gente que ha decidido no emigrar para ayudar a desenredar esta madeja, están ellas, las pichonas de líderes, las mujeres estudiantes, profesionales, no sé si alguna madre, seguramente sí, pero siempre ellas. Pareciera que no están, pero están. Los chicos siempre más ruidosos, más participativos en el uso de la palabra, más acaparadores de atención. Pero allí están ellas, preparándose y escuchando, ávidas de empoderamiento y espacio propio. Estamos seguros de que aquí lo van a encontrar.

Las intensas vivencias, cargadas de mucha emoción, nos hacen pensar que si es posible conversar, aprender y divertirse con estos compatriotas tan diversos, es posible entonces hacerlo a escala nacional. Por encima de lo que nos distancia, está lo que los une. Y eso tiene mucha más fuerza que lo primero. Nuestro sueño, porque ya es sueño compartido, es que todos estos chiquillos copen los espacios de poder público en un horizonte de 5 o 10 años, pero más allá de eso, que se puedan sentar hoy a hablar y hacer acuerdos, sin importar en qué o en quién creen. Nuestro agradecimiento por esta inédita labor a los Directores de la Fundación, Francisco Juaristi, Francisco Martínez y Ramón Alvarez Viso. Y a Román, por supuesto.