Efecto Cocuyo

Diálogo: avance hacia la solución

Si en algo coincidimos los venezolanos, sin importar la ideología o preferencia política, es en buscar, de una vez por todas, una solución a esta crisis que cada día se agudiza más, y que nos afecta a todos sin excepción.

Estamos a las puertas de un nuevo diálogo en el que, con mucho recelo, hay quienes creen que esta vez sí se puede avanzar hacia la solución que pasa, entre otras cosas, por desactivar la confrontación y el ventajismo del Gobierno en los procesos electorales, punto álgido e importante en el cambio constitucional y democrático.

Hoy apostamos por la libertad de los presos políticos, el regreso de los exiliados, el respeto de los derechos fundamentales y el canal humanitario y, de paso, cada día vemos cómo ONG´s, partidos políticos, candidatos, ciudadanos de a pie, etc, se organizan para llevar el pan a los más pobres en medio de esta grave situación.

Ciertamente esa mano amiga y de desprendimiento tiene una recompensa ante Dios pero -hay que decirlo- esa es una responsabilidad del Gobierno de Nicolás, es él, y quienes lo acompañan, los que tienen que brindar calidad de vida, oportunidad de trabajo y progreso para todos, además de garantizar la producción del país, aunque ya ni eso saben hacer pues el modelo que llevan en la cabeza es el de la destrucción y la desidia, al punto de que se han negado a abrir el canal humanitario para alimentos y medicinas.

¿Qué veo de importante en la reunión de diálogo que se realizará entre el 1 y 2 de diciembre en República Dominicana? Primero, lo positivo y acertado que ha sido el manejo comunicacional previo, que ha consistido en dar a conocer los nombres de las personas que participarán por el lado de la oposición.

Lo segundo que considero positivo es la participación de los gobiernos amigos y la presencia de asesores que gozan de mi credibilidad y respeto como son: Jorge Roig, expresidente de Fedecámaras, empresario del sector metalúrgico y de la construcción, de quien hemos conocido su posición y las intenciones de buscar encuentros y avances con el Gobierno; el economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, maneja al derecho y al revés los números de nuestra economía, sabe en la bomba de tiempo donde estamos montado.

Así como también Colette Capriles psicóloga social, consultora política y articulista; Marcela Máspero, presidenta de la Unión de Nacional de Trabajadores; Feliciano Reyna, activista de derechos humanos; y el experto en negociación para resolución de conflictos Gustavo Velásquez. Creo que faltó en ese grupo el doctor Pedro Nikken, amplio conocedor de la materia y que tuvo un protagonismo importante en la mediación de Nicaragua.

Las cartas están sobre la mesa. Creo que si se comunica bien, si se tienen negociadores y asesores de nivel, y el Gobierno no mete otra de sus patrañas de engaño, esta reunión del 1 y 2 de diciembre debería rendir sus frutos para el bien del pueblo venezolano, quien al fin y al cabo, es el que lleva la peor parte de la crisis, conflicto, situación, confrontación, o como se le quiera llamar.

En Alemania reza el dicho: “quien se para de la mesa, siempre tiene que regresar a sentarse”; esperemos que ninguno se pare y salga humo tricolor.

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