“Despierta Venezuela, que llegó el barrilete de menta”

A cualquier hora se escucha este llamado. Es como un grito de resistencia que resuena en los vagones del Metro donde, subterráneo adentro, los buhoneros han popularizado al barrilete de menta, una chuchería hecha a base de azúcar y menta, que ha resistido a la inflación como ningún otro producto lo ha hecho: costaba 100 Bs por unidad desde hace 5 meses hasta que el jueves 31 de agosto subió a los 150 bolívares.

¿Cómo ha hecho el barrilete de menta para mantenerse como el dulce más barato? ¿Cómo hacen los buhoneros para conseguir una bolsa de caramelos que puedan vender a Bs. 150  y ganarle a la vez? Es todo un enigma, ninguno de los buhoneros del metro responde a esta pregunta, pues ellos solo saben que venderlos es una forma de ganarse algo y resistir, resistir hasta que aparezca otra cosa que vender.

Apenas se cierra la puerta del vagón, en cualquiera de las 4 líneas del Metro de Caracas, y salen los muchachos y muchachas (algunos con portabebés en las que cargan a sus criaturas), anunciando la mercancía: “Despierta Venezuela, llegó el barrilete de menta”, “Aquí está el que te salva: uno por 150 Bs y 5 por 500 Bs. No pierdas la oportunidad”. Más de una señora o señor saca la cartera para comprarlo pues a decir verdad, en la superficie en cualquier kiosco, un caramelito sencillo cuesta Bs. 400.

Los vendedores ambulantes del Metro ya no lucen aquellos morrales que hace un año estaban llenos de tostones Natuchip, Doritos o chupetas Bon Bon Bum. La chuchería cara dio paso a una más modesta, tostones en bolsitas transparentes a 500Bs y chupetas marca “lo que sea” a 500 también. Algunos venden caramelitos de coco a 3 por 500 Bs, pero sin duda los barriletes de menta le ganan a cualquiera en ventas.

Según explica una de las chicas expendedoras, son más fáciles de transportar (sin llamar la atención del personal de seguridad del Metro) y baratos, la gente puede pagarlos sin problema ya que le gusta a los niños y a los grandes. Es la verdadera ganga en el Metro y una forma refrescante de pasar el trago amargo que significa montarse en los vagones a las horas picos, entre la ausencia de aire acondicionado y el apretujón de la gente.

El barrilete de menta no pertenece a la gama de dulces criollos o populares venezolanos o caraqueños. Lo trajeron de Colombia, cuenta la joven (aunque en la cara se le ve que no sabe muy bien qué decir cuando le pregunto quién le vende la mercancía y de dónde la traen), y ahora todo el mundo lo conoce.

Lo cierto es que hasta el momento no hay nada más barato que un barrilete de menta comprado en vagón, pues en la superficie puede que lo vendan a Bs. 300. Dice otro de los chicos vendedores que dentro del metro todos están claros en que no pueden venderlo más caro, es un acuerdo, un código que hay que respetar.

El barrilete de menta es por ahora el único comestible que en este país logra mantener un “precio estable”. El rey en un mundo subterráneo, donde el rebusque impera.

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Comentarios

1 Comment
  1. Circula la leyenda urbana de que los ambulantes del metro lo adquieren por los alrededores del sector La Bandera, en Los Rosales, y que cada barrilete tenía un precio al mayor de Bs. 30. ¡Por la bolsa de cien unidades, le ganaban Bs. 7.000,00, una utilidad del 233,33%!.

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