Efecto Cocuyo

¿Desencuentros y exclusiones en la mesa de diálogo? La difícil relación MUD-sociedad civil

Del comunicado de la MUD sobre la Mesa de Diálogo en Santo Domingo se desprenden algunas inquietudes sobre la difícil relación entre los partidos políticos y la sociedad organizada, esta última considerada como el talón de Aquiles que permite explicar gran parte de los aciertos y desaciertos políticos de la oposición a lo largo del periodo 1999-2017.

Si nos centramos en la designación del comité de negociadores, el cual incluye, además de representantes de la Asamblea Nacional, a destacados miembros de la sociedad civil, veremos las dificultades que existen para establecer una relación equilibrada entre ambos, que permita optimizar tanto la representación como la participación, lo cual redundaría en beneficio no solo de la unidad del sector opositor sino también de la democracia representativa y participativa que tod@s anhelamos.

Entre los representantes de la AN se encuentran dignos representantes de los partidos políticos aunque faltan representantes de los partidos más pequeños, emergentes y disidentes con los cuales no se ha logrado consensuar estrategias. Dicho consenso pasa por poner de lado las ambiciones personales electoralistas y por definir una agenda común con objetivos mínimos; también por recordar que la democracia implica la representación de las minorías.

Por otro lado, el concepto de sociedad civil utilizado para elegir a los representantes a la mesa de diálogo resulta un poco estrecho pues se restringe al personal técnico y asesores de la MUD, quienes en nuestra opinión deberían expresarse a través de los miembros de los partidos políticos que asesoran y participan en la negociación y quienes además, en términos estrictos, no constituyen per se la sociedad civil. Es cierto que existen representantes de la sociedad civil como algunas organizaciones de derechos humanos (por cierto, nos hubiera gustado ver incluidos a los miembros del Foro Penal) y algunos de los gremios empresariales y sindicales.

Sin embargo, esta representación de la sociedad civil es muy escasa si se considera la variopinta sociedad civil existente que desde antes de la llegada del presidente Chávez al poder, desconfía de los partidos políticos y viene jugando a la anti-política. Por ello, y dado que supuestamente está en juego tanto la democracia representativa como la participativa, se requeriría una representación más pluralista de la sociedad civil organizada en esta mesa de diálogo.

Afuera quedaron importantes protagonistas de los éxitos alcanzados por la oposición en el pasado quienes, por razones dignas de estudio, frecuentemente han cuestionado y confrontado las estrategias de la MUD y de la AN y no han logrado articularse plenamente con estas instancias manteniendo su autonomía. Dado el espacio reducido de que disponemos, sólo nos referiremos a tres grupos de la sociedad civil aunque pudieran mencionarse muchos otros pues una de las mayores debilidades de los partidos de la MUD ha sido su incapacidad para sintonizar con la sociedad civil organizada.

En primer lugar, afuera quedaron las organizaciones estudiantiles que lideraron las movilizaciones y las protestas de calle, estrategia prioritaria de expresión de la sociedad civil, con motivo de la Reforma Constitucional, el cierre de RCTV, de LA SALIDA y de las masivas marchas a favor del Referéndum Revocatorio contra el Presidente Maduro y, luego, en contra de la Asamblea Nacional Constituyente, que éste promovió en 2017.

Afuera quedaron también las organizaciones ciudadanas quienes desde los años setenta vienen defendiendo el espacio de lo local (parroquial-municipal) considerado el pilar de la democracia participativa. Paradójicamente, aquellos partidos políticos de la oposición que se rasgaron sus vestiduras frente a la participación en las elecciones regionales, no le han dado la misma importancia a lo local- ciudadano y han desplazado sus demandas hacia las elecciones nacionales que promueven en mayor grado sus ambiciones personales.

Es así que, sin consulta con sus representados, tanto la AN como la MUD han dejado vacío el espacio de lo local considerado como la Cenicienta sin comprender que la democracia se construye ladrillo a ladrillo, desde la base. Como resultado de la incomprensión entre partidos políticos y ciudadanos, simbólicamente algunos líderes ciudadanos como Elías Santana, quien en el pasado consideró incompatible el liderazgo ciudadano con la política partidista, se han rebelado enarbolando las riendas de la representación local ciudadana.

El tercer grupo es quizás el más incomprendido y excluido por parte de la MUD. Se trata de las organizaciones populares cuyo comportamiento ni la MUD ni la AN han sido capaces de interpretar más allá del ritornelo acerca de su descontento con las cotidianas miserias de escasez de alimentos, medicinas, servicios e inseguridad que sufren. A pesar de su importancia numérica, las diferencias con la clase media (el interlocutor privilegiado de la MUD) en lo que respecta a sus necesidades y expectativas y su priorización de la sobrevivencia y la satisfacción de las necesidades básicas, no parecen están suficientemente representadas en el punto de agenda sobre la necesidad de “ayuda humanitaria”.

¡Ojalá que las consecuencias de que los negociadores de la oposición que acuden a Santo Domingo no reflejen las demandas, necesidades y expectativas de toda la sociedad civil, no sean mayor fragmentación y división y mayor dificultad para lograr la pluralidad de objetivos y el necesario consenso que debe existir para garantizar la viabilidad socio-política de la Mesa de Diálogo!

Foto: Archivo Efecto Cocuyo

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