Constituyente sin referendo consultivo nos llevaría a la guerra civil

Javier Antonio Vivas Santana | @jvivassantana

Doctor en Educación. Autor de la Teoría de la Regeneración del Pensar.

Un 20-4-2013, es decir, una semana después de las elecciones en que Maduro fue electo presidente de la República, dijimos que este debía convocar una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) para superar la grave crisis política, económica y social que vendría sobre el país. A partir de allí, mis llamados fueron sucesivos sobre esa salida política, sin que fuesen escuchados por sectores del gobierno y menos de la oposición.

Cuatro años después, ahora que Maduro tiene el agua al cuello, no sólo por la pérdida absoluta de apoyo popular, sino por el rechazo que tiene en todos los espacios de la sociedad venezolana, recurre a convocar a una “constituyente” a su medida, o mejor dicho, a una seudo constituyente con el sólo propósito de anular los procesos electorales de gobernaciones (vencidas) y de alcaldías (por vencerse), sin obviar que allí también están los “eventuales” comicios presidenciales (entre 2018 o 2019). Situación que también expliqué con detalle polìtico.

La crisis política derivó en una profunda crisis económica. No hay forma de salir de ambas en el corto plazo. De hecho, sobre la confrontación política incluso ha sido reconocida indirectamente por Maduro como una guerra civil. Y no puede ser de otra manera. El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha eludido su responsabilidad ante el país, primero al dejarse relevar como poder “autónomo” nacional por decisiones de tribunales penales con jurisdicción regional, al “suspender” un posible referendo revocatorio presidencial, y luego, al utilizar tal pretexto para diferir las mencionadas elecciones de gobernadores.

En tal sentido, transcurrido el primer cuatrimestre de 2017, sin que exista un cronograma electoral ante la franca violación a los derechos políticos de los venezolanos, es decir, el derecho al voto, Maduro invoca esta “constituyente” como subterfugio de una “consulta popular” que en la praxis tiene como única finalidad la “creación” de circunscripciones electorales nacionales, regionales y municipales, en donde éstas últimas tengan mayor peso electoral en espacios que ellos tengan controlados bajo presión política.

O sea, el madurismo, con la propuesta del CNE y el aval de la sala electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), desarrollaría un fraude constitucional con la creación de esos espacios electivos, por ejemplo, donde existen complejos de “misión vivienda”, allí tendría la posibilidad de elegir posibles “constituyentistas” en número entre dos o tres representantes. La misma situación aplicaría en municipios de muy poca población, pero en los cuales el madurismo tiene control político. En otras palabras, el llamado a tener una “constituyente” con más de 500 miembros, tiene bajo esa condición sui generis, otro elemento de facto, para continuar violando la carta magna.

La convocatoria de esta “constituyente” por parte de Maduro, viola su esencia democrática, porque no se hace conforme con los preceptos originarios en que Hugo Chávez convocó la ANC de 1999. Por ello, la misma sólo pudiera ser convocada previa consulta popular; verbigracia, el CNE debe convocar las elecciones regionales y en ese mismo escenario electoral, a través de un referendo consultivo, preguntarle a la población sí está de acuerdo con la posibilidad de una constituyente en los términos en que sería emplazada por Nicolás Maduro.

Una ANC sería legítima si el pueblo aprueba su convocatoria. Ante ello, tanto el TSJ y el CNE tienen la jurisprudencia marcada en nuestra historia, así que el intentar pasar sobre ella, sería terminar de evadir las exigencias y el derecho que tiene el pueblo en poder votar.

Se hace necesario un pronunciamiento de la fiscal general de la República, así como máxima sindéresis de los sectores que adversamos al madurismo, porque es claro que de parte de ellos sólo buscan generar una mayor confrontación política que evite medirse en el plano electoral conforme con las disposiciones constitucionales.

En síntesis, para convocar a una constituyente se debe preguntar al pueblo, si la aprueba o la rechaza a través de un referendo consultivo. Lo contrario sería llevar a Venezuela hacia la guerra civil. El tiempo nos sigue dando la razón. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

 

  • Anonimo

    Javier Antonio Vivas Santana, amigo, solo leí el titulo de su articulo. Y aun así, me atrevo a opinar. Le prometo que luego, cuando disponga de mas tiempo, leeré el articulo.

    No habrá ninguna guerra civil. Para que haya una, los civiles deben estar armados. Y cuando no estan armados, la unica cosa que sucede, es loque se ha visto en las protestas de estos ultimos dias.
    Si! Hay civiles armados, pero solo los delincuentes comunes, y los delincuentes que no son tan comunes, pues estan al servicio de unos ministros de este gobierno (es decir: el gobierno), los mal llamados: colectivos!