Constitución como lirismo puro

Oscar Morales Rodríguez

Economista con un Magister en Políticas Públicas. Colaborador de varios medios nacionales.

Entre otras cosas, las Constituciones representan una carta de garantías y/o derechos de las sociedades en diferentes ámbitos. Sin embargo, en muchos casos no se cumplen. En los primeros artículos de nuestra Constitución se declara que deben ser respaldados principios y valores, tales como: la vida, la libertad, la justicia, el respeto a la dignidad personal, los derechos humanos, el pluralismo político, la ética o la igualdad ante la ley. Esto queda como un lindo discurso poético, porque en la práctica es nulo su cumplimiento.

Da fatiga leer esas líneas de nuestra carta magna, porque sólo son expresiones vacías que dejan un mal sabor y disgusto. Es tanto lo que pueden resistir esas páginas que podrían plasmar -si se quiere- varios planetas con ‘flores de arcoíris y rinocerontes amarillos’. Vale decir: aguanta todo. Muchas de las Constituciones en el mundo son balbuceos líricos que causan frustración e impotencia a aquel ciudadano que le vulneran sus comunicaciones privadas o es sometido a torturas inhumanas.

Destornillarse la cabeza para incluir más derechos sociales que no son necesariamente respetados, es un consumo de energía improductivo lamentable. ¿De qué vale agregar decenas de derechos sociales en la ley fundamental del Estado si poco se cumple? ¿Cuán útil puede ser la declaración de principios esenciales, si quienes deben asegurarlo lo omiten con descaro? La formalidad a veces da náuseas.

Nuestro acuerdo social del año 1999 está trozado en mil partes que nadie puede leer. Las normas de convivencia redactadas en la Constitución son la burla más desconsoladora, pues, ese documento es el símbolo de todas nuestras protecciones como ciudadanos venezolanos y no se respeta ni una coma. Todas nuestras reglas institucionales son los mejores desechos del basurero.

¿Cuántos zulianos creen que las fuerzas de seguridad del Estado le resguardan su vida? ¿Es posible que un enfermo renal caroreño después de saltar de un centro médico a otro sienta que su salud está garantizada por el Estado? ¿Cuántos emprendedores deltanos sienten que se les garantiza el derecho de propiedad? ¿Un tachirense puede testificar que no tiene temor de ser víctima de extorsión de un guardia nacional que le arrebate parte de sus ganancias provenientes de actividades comerciales lícitas?

Los invito a leer el artículo 91 de la Constitución para que conozcan un ejemplo de sarcasmo que hace llorar. Y si no les causa ardor, entonces lean el artículo 145 para que al menos les de risa entre tanto desamparo e indefensión agobiante.

Artículo 91. Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales. Se garantizará elpago de igual salario por igual trabajo y se fijará la participación que debe corresponder a los trabajadores y trabajadoras en el beneficio de la empresa. El salario es inembargable y se pagará periódica y oportunamente en moneda de curso legal, salvo la excepción de la obligación alimentaria, de conformidad con la ley. El Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras del sector público y del sector privado un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica. La ley establecerá la forma y el procedimiento.

Aquí se han expandido los derechos solamente en las letras, pero se han mutilado las libertades y el estado de Derecho en la práctica. Es una penosa tragicomedia.

Lea aquí el texto completo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

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Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores. 

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