¿Cómo hace la gente? - Efecto Cocuyo

¿Cómo hace la gente?

Leoncio Barrios | @Leonciobarrios

Leoncio Barrios, psicólogo y analista social. Escribidor de crónicas, memorias, mini ensayos, historias de sufrimiento e infantiles. Cinéfilo y bailarín aficionado. Reside en Caracas.

La devastadora y criminal situación económica que se vive en Venezuela tiene a la gente dando carreras, inventando o, como se dice en criollo: pariendo para sobrevivir. Lo de sobrevivir no es metáfora, se trata de poder adquirir algo tan básico como alimentos y, quien las necesite, medicinas.

Pero también ver cómo se pueden cubrir otros gastos básicos como transporte, vivienda, servicios de electricidad y gas, educación, artículos de higiene elemental, sin lo cual es imposible una vida medianamente digna.

Ni pensar en la posibilidad de gastos suntuarios, entiéndase por ello compra de ropa, zapatos, viajes, relajarse, divertirse. Esos gustos, a veces, caprichos deliciosos que tienen que ver con una buena calidad de vida ya no caben ni en la ilusión.

En Venezuela nos hemos vuelto monotemáticos: todas las conversas conducen al tema de lo económico: ¿sabes cuánto me costó? Imagínate que fui al mercado y …, para concluir con dos preguntas que son lugares comunes: ¿yo no sé cómo vamos a hacer? y cómo hace la gente? Y esas preguntas, por lo general, quedan en el aire y la última es un gran enigma porque gente, en ese caso, es la que es más pobre que uno.

La vida en Venezuela se nos volvió una cifra de muchos ceros, que el Gobierno y los comerciantes ponen, quitan prácticamente a su antojo. Da igual, son ceros. Parecen nada y es mucho. La vida termina no valiendo nada pero cuesta mucho.

El trabajar, cuando por salario se hace, dejó de tener sentido en este país. Trabajar y no trabajar, en términos de ingreso económico, es casi lo mismo. Un poquito más, un poquito menos para quedar igual: “pelando”, sin tener con qué cubrir los gastos básicos.

Al sin sentido del incentivo económico de trabajar, se agrega la crisis de transporte público. Las penurias que implica trasladarse de casa al trabajo y volver, debido a la falta de unidades, el costo especulativo y el mal servicio, hacen optar, a veces, por no salir a trabajar. Pocos de quienes se fajan trabajando le ven el queso a la tostada. Entonces, si la gente no trabaja o lo hace sin motivación alguna, ¿cómo se puede progresar?..

Por supuesto que lo escrito es pensando en los más pobres que uno -insisto: que son los más- y contra quienes, Gobierno y empresarios se ensañan con encono.

El Gobierno, por un lado, manipulándolos al crearles falsas expectativas y sometiéndolos con el control estatal y, por el otro, en su torpeza porque cualquier medida económica que tome termina perjudicando, en mayor cuantía, a los más pobres.

Hay patronos tan despiadados, tan sin consideración de las carencias de los más necesitados, que demuestran que haber aprendido la lección que en los últimos 20 años del país ha sido pública: a los pobres hay que tomarlos en cuenta, atendiéndolos de la mejor manera posible, como lo merecen. Si no, lo pagaremos caro.

Cada día que pasa, el país, la gente del común se hace más dependiente del exterior.

Las remesas familiares, las negociaciones en la moneda del imperio pasan a ser fundamentales en la economía nacional. Las erradas medidas económicas del Gobierno han sumido al país en un caos, lo desmembró, le hizo perder las perspectivas. La gente se siente a la deriva o rodando por un despeñadero, por ahora, sin fin.

El desgaste físico, mental y emocional que significa el enfrentamiento de la cotidianidad en Venezuela, no deja para muy poco más. Ante la necesidad de resolver lo básico micro cómo comer, qué importa temas más macros como que se participe en elecciones municipales o que se modifique la Constitución, por ejemplo.

Inclusive, tratando de resolver el día a día, el tema de la delincuencia que también es una amenaza a la vida, parece haber desaparecido de las preocupaciones nacionales. Los malandros pasaron a ser niños de pecho frente la angustiante economía.

Y ante tanta incertidumbre o la certidumbre de que cada día será peor, nos seguimos preguntando y ¿cómo hace la gente? Al menos, si nos lo preguntamos es porque nosotros resolvimos. Inexplicable.

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