Efecto Cocuyo

¿Cómo apoyarnos en las dificultades?

Vivimos tiempos signados por las dificultades y privaciones. Para muchas familias se trata de obtener los alimentos básicos, medicinas esenciales. En otros muchos casos las limitaciones afectan al Niño Jesús que no podrá complacer las solicitudes de las cartas, adolescentes decepcionados porque sus padres no le pueden comprar las prendas de vestir o los dispositivos electrónicos requeridos.

“¿Cómo manejar esta realidad con nuestros muchachos?”

Una tentación es tratar de mantenerlos al margen. Hay que decirles la verdad porque los fantasmas de la imaginación suelen ser más crueles que los datos de la realidad.

No se trata de que no los queramos o que no seamos padres responsables. Hay circunstancias difíciles y debemos afrontarlas como familia. Hay que superar una visión de criarlos “entre algodones” para que no sufran. Sin querer los formaremos insensibles o incapaces de asumir las pérdidas, la frustración y sobreponerse en las adversidades.

Puede ser la crisis que afecta al país y las necesidades y hábitos sociales; familias fragmentadas por la migración, problemas familiares como divorcios, muertes, peleas, exceso de bebidas alcohólicas, desempleo

En estas situaciones los niños tienen emociones mezcladas que no saben y no pueden identificar. Se pueden tornar hostiles, temerosos, silenciosos, tristes…
Cuando están preocupados por algo, frecuentemente desean volver a etapas anteriores en las que se sentían seguros y protegidos. Comienzan a comportarse como si nuevamente fuesen bebés. Algunos se orinan, hablan como bebés o se apegan a sus padres.

¿Qué puedo hacer?

Hacerle saber lo qué está pasando y que no tienen la culpa de lo que sucede.
Comentarle que hay problemas, sin entrar en demasiados detalles; por ejemplo: si la pareja se está divorciando decirle que ya no podrán seguir viviendo juntos porque tienen problemas para convivir, ponerse de acuerdo; pero que ellos no perderán el amor de mamá o papá por estar separados.

Comunicarle, en el caso de duelos por pérdidas de personas y mascotas, que murieron. No engañarlo diciéndole que se fueron de viaje o que están pasando una temporada fuera. En los duelos por pérdida de personas o cosas (mudanzas, cambio de escuela, viajes…) viven diferentes momentos en los que la rabia, negación, culpa, tristeza se expresan de diferentes formas y no siempre con palabras.

Puede ser que un niño o adolescente triste se comporte más agresivo o, al contrario, si siente mucha rabia por la pérdida esto haga que se quede silencioso, retraído. Lo importante es tener claro que hay un momento en que necesitan vivir su duelo y no distraerlo para que “se le olvide” la pérdida.

Si no logra expresar sus emociones, cuando vive situaciones difíciles, las reprime y podrán expresarlas de forma violenta en la casa, escuela, con otros amiguitos o, por el contrario, puede enfermarse al somatizar lo no dicho o expresado.

En el caso de niños pequeños cree oportunidades y posibilidades en las que pueda expresar sus sentimientos a través de narraciones, dibujos, juegos que puedan revelar por qué está triste, quién o qué le hace falta para poder tener señales que nos permitan apoyarlo.

En el caso de los varones hay que permitirles que lloren, que expresen sus sentimientos de tristeza y para que se sientan aceptados y apoyados. Comentarle sobre lo que Ud. siente para que él sepa que no está solo en su dolor.

Cuando muere el papá, la mamá, abuelos… y tiene más de 4 años, dígale la verdad y coméntele si quiere ir al velorio, entierro… Explicarle con qué se encontrará y hacerle saber que usted estará acompañándolo. Ciertamente es un momento muy duro, pero forma parte del proceso del duelo. Con frecuencia se escuchan reclamos de adolescentes y personas adultas que expresan su dolor y rabia porque no le dijeron la verdad, expresando con resentimiento que les hubiese gustado asistir a los funerales.

Abrácelo, háblele… En los momentos difíciles es cuando más necesitan sentirse queridos.

¿Debo buscar ayuda?

Si se mantiene triste, aislado, sin deseos de jugar ni de salir de la casa, a pesar de poner en práctica lo antes dicho, es importante buscar apoyo, no solamente para el niño/niña sino para las personas más cercanas.

Lo que puedo sentir

Cuando hay problemas familiares, todo el grupo está afectado pero de diferente forma. Cada quien vivirá su dolor de acuerdo a sus características y condiciones particulares. Esto puede generar conflictos porque los estados de ánimo variarán y a veces podemos sentirnos no comprendidos.

En estas circunstancias la comunicación, más que nunca, es necesaria. Si sentimos que no podemos con la situación, que se nos va de las manos, que perdemos el interés de salir, trabajar, hacer lo que cotidianamente hacemos, es el momento de buscar el apoyo de algún familiar, conocido o profesional que pueda escucharnos y orientarnos.

En momentos difíciles, más que nunca, debemos evitar el aislamiento y buscar apoyo.

Foto: Rincón de la psicología

***

Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores.