Chama, no te preñes. El drama del embarazo adolescente en Venezuela

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Susana Reina

Psicóloga. Magister en Gerencia de Empresas. Coach Ontológico Empresarial. Directora Fundadora de feminismoinc.org Venezolana. Feminista. IG: @feminismoinc / TW: @feminismoinc

Casi como un ruego te pido que no lo hagas, por lo menos que lo consideres seriamente antes de encontrarte de pronto con un resultado positivo de un test de embarazo. Sobre todo si tienes menos de 20 años.

Venezuela es el país con la tasa más alta de embarazo adolescente en América Latina. Esto reproduce esquemas de pobreza porque limita el desarrollo de la mujer, y obliga a criar hijos en situaciones extremas, muchas veces sin padre, con limitaciones económicas y sociales importantes.

Tenemos madres quinceañeras, cuyas hijas al cumplir los 15 igual se preñan, perpetuando así un ciclo del cual es muy difícil salir sin traumas. Abuelas a los 30, bisabuelas a los 45. No terminan de vivir bien sus etapas de maduración biopsicosocial, cuando se introducen perversiones diversas en la educación de chicos cuyos progenitores aún no terminan de ser educados aún.

Yo sé que en estos tiempos no es fácil decir que no. En medio de una publicidad que incita al contacto sexual, una salsa-merengue-bachata erótica que obliga a frotar cuerpos, falta de información sobre uso de anticonceptivos o escasez de los mismos, falta de vigilancia o guía por parte de padres que trabajan, ausentes gran parte del tiempo, maestros que no asumen su rol ductor en temas como este, un Estado que no provee educación ni espacios para el uso sano del tiempo libre, disponibilidad abierta de alcohol y otras drogas cuyo consumo elimina el autocontrol… Todo conspira en contra de la idea de mantenerte sin hijos hasta llegar a la madurez.

Pero aún así, tienes que poder. Solo visualiza esto: Tú graduada universitaria. Tú con 25 años eligiendo a tu pareja, con quien quieres pasar el resto de tu vida, a conciencia, no por impulso u obligación. Tú ahorrando tu dinero para tus planes futuros. Tú trabajando en tu propio emprendimiento o en un empleo que te llena y hace sentir feliz. Tú, viviendo con tus padres o sola, con tu propio horario, sin tener que cuidar a un chamo que te quita la energía para concentrarte en hacer lo que deseas hacer para tu formación y disfrute. Tú, con amigos, saliendo a la playa o una fiesta sin preocupaciones adicionales. Tú, decidiendo. Tú, controlando. Tú, siendo tú. Tú con tu proyecto de vida, viviendo la vida que sueñas. Todo eso se cae con un hijo a destiempo. Cuando aún no has llegado a ser mujer y ya eres madre. Te saltas una etapa completa. No tiene por qué ser así.

Aprende a decir que NO. Toma pastillas, exige condones, contrólate con el médico. Tú lo puedes decidir y evitar, para que cuando tengas un hijo, sea producto de tu planificación y no de un accidente.

Foto: El Impulso.

  • Marcos_Villena

    Y toda una generación de Abuelas que vuelven a ser mamás a los 40, pero de sus nietos, para que las hijas vuelvan a estudiar, a trabajar, a salir… y a embarazarce de nuevo… Generación sin límites, que se viene creciendo, va tomando este mismo patrón. Oremos para que no sean más generaciones perdidas.