¿Bancos con olor a frituras? - Efecto Cocuyo

¿Bancos con olor a frituras?

BCV - Banca venezolana - macroeconomía
Antonio José Monagas

Profesor Titular ULA, Dr. Ciencias del Desarrollo, MSc Ciencias Políticas, MSc Planificación del Desarrollo, Especialista Gerencia Pública, Especialista Gestión de Gobierno, Periodista Ciudadano (UCAB), Columnista El Universal, Diario Frontera, RunRunesWeb.

El devaneo que en los últimos años se ha dado en Venezuela por causa de una administración gubernamental alevosa y de manejo totalmente equivocado, y que condujo  al país al marasmo, en su versión más aterradora, provocó la hecatombe de la economía nacional. En consecuencia, la dinámica económica nacional se hizo tan maula que su movilidad degradó la banca privada y oficial a condiciones subterráneas. Igual, exacerbó otras condiciones que se salieron del cauce propio por el que se surca en tiempos de equilibrio macroeconómico.

De hecho, las cifras publicadas por el Banco Central de Venezuela, luego navegar aguas turbulentas durante una contradictoria temporada de ruidoso silencio, hablan por si solas. Dan plena razón de todo lo cuestionado durante tantos años de taponeado funcionamiento. Años estos en los que callar pareció ser criterio de gobierno fundamentado en la intención de no evidenciar el inescrupuloso manejo de la economía venezolana.

Hoy se cruzan abiertamente, reveladoras cifras que denotan los álgidos problemas económicos que dispararon indicadores hacia arriba y hacia abajo sin siquiera considerar los perversos efectos que causaban nacionalmente.

Desde que el alto gobierno ordenó el control de cambio como razón para contenerse en el poder, pues lo contrario iría a atentar contra la estabilidad forzada que ha fraguado detrás de cada insana decisión elaborada y tomada, la economía comenzó a verse revuelta en todos sus sentidos, condiciones y situaciones. Tan ensortijada realidad, se vio finalmente rematada por el aumento despiadado y desmesurado (al 100%) del encaje legal lo que ha repercutido de la forma más acérrima en lo que constituye la esencia de la institucionalidad bancaria nacional.

Tan grave equívoco no sólo retrata el desconocimiento de las autoridades financieras nacionales sobre teoría económica relacionada con las operaciones bancarias. Igualmente, es demostrativo de la ignorancia acerca de lo que representa la intermediación financiera. Y que consiste en captar unidades superavitarias económicas capaces de generar ahorros para apoyar necesidades de inversión y crédito en todas sus manifestaciones y dimensiones. Pero bajo el esquema funcional que busca el régimen autoritario imponer, dicho cometido indujo mecanismos de conspiración contra la movilidad sobre la cual se depara la vida de la institución bancaria.

La banca sucumbe

Tan aberrantes decisiones generaron la mayor desbanda de las capacidades que soportaban la banca venezolana. En la actualidad, los mecanismos como el configurado por la tarjeta de crédito sucumbió como recurso que bien servía para complementar el rendimiento de los sueldos y salarios del venezolano.

Así como ha sucedido con tan maravilloso medio de financiamiento, aprovechado como razón de primera línea para apalancar la economía en cualquier país que respeta las transacciones propias de la economía, ha ocurrido con el discurrir de todo lo que implica la operatividad de un organismo bancario. Aunque vale reconocer que si bien algunos rubros han cambiado su dirección ofensiva en medio del manejo de la economía instado por el régimen, ha sido a expensas de la capacidad de consumo del venezolano la cual viene viéndose groseramente manipulada.

Para que luego, el alto gobierno pueda arrogarse motivos para decir lo que no es. O lo contrario a lo que es. Y de esa forma, persistir en validar un esquema económico que ha resultado ser el peor fiasco de cuantos han pretendido ser introducidos como “apresto de salvación económica”. Pero que en realidad, no han servido ni para poco ni para mucho. Más ahora, cuando a consecuencia de tanta engañifa con sabor a populismo “del más barato”, la banca venezolana podría estar a punto de asomar ante el público nacional e internacional, otra cara. Acaso, ¿bancos con olor a frituras?

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