Balas, sangre y héroes: lucha por la vida

Ángel Ruiz | @angelruizoro

Licenciado en Filosofía. Profesor de la Universidad Nacional Abierta. Investigador social.

Hace algunos días asistí con motivo del Día de las Madres a un hermoso acto lleno de fe y esperanza en un futuro mejor. Un grupo de niñas cantaba y danzaba, lo hacían muy bien, sus madres se sentían muy orgullosas de ellas. Pero entonces alguien se preguntó: ¿Cuál será el futuro de estas niñas si el país no cambia?

A la salida del acto, ya de regreso a casa, tuvimos que escapar de la amenaza de los colectivos que robaban a quienes se encontraban en la cola del semáforo. En la noche no logramos dormir porque la urbanización fue atacada por efectivos militares y paramilitares quienes arrojaban bombas lacrimógenas y hacían detonaciones de armas de distintos calibres. Las niñas, que antes cantaban y danzaban ahora lloraban aterrorizadas y corrían despavoridas de un lado a otro. Un grupo de personas salieron valientemente a defender a los moradores de esta zona: héroes anónimos que evitaron una tragedia. Esto ocurrió en algún lugar de Venezuela.

Pero si hacemos una visión retrospectiva de estos años de la mal llamada “revolución bolivariana”, son muchos los héroes anónimos que han entregado su vida en una lucha por el presente y el futuro de la Patria y de los hijos, ultrajados por un oprobioso régimen. Son tantos que han quedado en el anonimato. Se conocen los nombres de algunos de los asesinados vilmente y se nombran sólo algunos de la larga lista de presos políticos.

Las calles se han teñido de rojo con la sangre de quienes se oponen al régimen que ha esquilmado a la Patria: desde el gobierno han destruido, robado y arrasado con las riquezas del pueblo. No paran en esta infame tarea. Con los ingresos del erario los revolucionarios han comprado las balas que asesinan furtivamente a nuestros jóvenes. Se ha ordenado desde el gobierno una represión excesiva contra cualquiera que manifieste pacíficamente contra quienes han violado la Constitución derogándola de facto con sus actuaciones deliberadas. Es bochornosa la actuación de la Fuerza Armada, y quienes dan las órdenes han demostrado no tener escrúpulos.

El gobierno sabe que arruinó el país; que la gente está en la calle porque no hay alimentos, no hay medicinas y la inflación se come los sueldos y salarios de los venezolanos, la gente se muere de hambre. El pueblo protesta porque el régimen que ha perdido el apoyo del pueblo no permite la realización de elecciones constitucionalmente legítimas y ahora pretenden con una Constituyente fraudulenta mantenerse en el poder sin importarles las graves consecuencias.

Sin embargo, a pesar de la lluvia de balas, gas lacrimógeno, torturas y persecuciones, cada día crece más el número de personas que están convencidas de que es necesario un cambio en el país, y, además, que este cambio sólo llegará plantándose firmemente en la calle frente al régimen. No podemos permanecer pasivos mientras los que ostentan el poder nos empujan hacia un profundo precipicio, estamos a las puertas del infierno. La lucha es por la vida. En Venezuela hay balas, sangre y héroes que defienden el presente y el futuro de todos.

Finalmente hay que reconocer que todavía hay salidas que pueden evitar una guerra civil y más derramamiento de sangre. Son claras las exigencias del pueblo venezolano: Apertura del canal humanitario, liberación de presos y detenidos políticos, pleno reconocimiento de la Asamblea Nacional y vía electoral para saldar las diferencias.

 

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