Atrevidas en construcción

Susana Reina | @feminismoinc

Psicóloga. Magister en Gerencia de Empresas. Coach Ontológico Empresarial. Directora Fundadora de feminismoinc.org Venezolana. Feminista. IG: @feminismoinc

De las mejores cosas que hicimos este año desde FeminismoINC, fue diseñar y ejecutar varias ediciones de un programa llamado “Coaching para Atrevidas”, bajo una modalidad virtual de encuentros, conversaciones, retos, lecturas e intercambios entre mujeres de varias ciudades del país.

El nombre suscitó mucho interés y rápido engagement al momento de su lanzamiento, cubriéndose los cupos disponibles rápidamente. Y es que eso de ser atrevidas es algo que a las venezolanas nos llama. En la fantasía de nuestras mujeres casi que son sinónimos el haber nacido en esta tierra y ser unas 4 X 4.

Vivimos la ilusión de la igualdad, de ser mujeres “todo terreno”, de creer poder con todo, y hasta que no afinamos el ojo, no vemos el engaño detrás del ideal de mujer completa y perfecta, que pide perdón por cada error que comete, que se siente menos si no logra lo que los demás y toman este curso como para afinar sus dotes sobrenaturales.

Rápidamente en el curso, comenzamos por desmontar la idea de lo que ser atrevidas significa, con cierta desilusión para ellas por el cambio de concepto, pero con el alivio de saber que atreverse es un proceso mucho más humano de lo que pensamos.

Nos inspiramos en los trabajos de una académica, escritora e investigadora de la Universidad de Houston, Brené Brown, quien se ha dedicado a estudiar la vulnerabilidad, el coraje, la vergüenza, y la empatía. Es autora de Los dones de la imperfección (2010), El poder de ser vulnerable (2012), y Más fuerte que nunca (2015).

La Dra. Brown estudió a muchas personas exitosas para saber cuál era el factor que les llevaba a alcanzar sus metas, logrando aislar una variable que todos tenían en común: era gente que conectaba, que establecía relaciones con otros con facilidad, orientados a la interacción con extraños como algo natural.

Estudió luego por qué la gente que conectaba, conectaba; ¿por qué algunas personas logran conectar y otras no? Volvió a analizar variables provenientes de múltiples entrevistas sostenidas con grandes grupos de personas, y encontró un factor común: a la gente que conecta no le da vergüenza exponerse, no temen al qué dirán ni al ridículo, se sienten suficientes como seres humanos.

Es un interesante hallazgo y puede sonar a lugar común en una primera lectura pero en una sociedad que premia los méritos, las respuestas, la competitividad a costa de lo que sea, eso de permitirse fallar es impensable. Abrirse a la posibilidad de incorporar en la ecuación del triunfo en la vida la noción de la imperfección, es verdaderamente revolucionario. En sus palabras, para ser exitoso: “debes ser capaz de renunciar a quien crees que debes ser, para ser lo que eres”. Para conectar tienes que ser tú, desde el corazón, una sin-vergüenza.

Ser atrevida está lejos de saberlo todo, de competir por el poder, de tener muchos atributos y pocas fallas, de querer llenar un molde de perfección que nos han impuesto como exigencia para ser consideradas para cualquier posición, incluso para ser madres o esposas (la buena madre, la esposa ejemplar).

Eres atrevida cuando no sientes vergüenza de hacer o decir cosas que a la mayoría de las personas les da pudor. Requiere valentía, algo de intrepidez y arrojo para asumir riesgos. Te atreves cuando dejas de dudar y realizas algo que te apetece mucho, algo inesperado. Es abrazar la vulnerabilidad y perder la vergüenza de ser quien eres. Es tener el coraje de reconocerte imperfecta y al mismo tiempo merecedora de aprecio y trato digno sin necesidad de encubrir tus carencias y tus faltas.

Te atreves cuando haces lo que te da la gana, venciendo la presión social de tener que actuar “como una señorita”, saliéndote de los roles de género, del estereotipo, de lo que se espera de ti por haber nacido mujer. Ese es el verdadero atrevimiento.

Redefinir el éxito en términos femeninos, ejercer un liderazgo compasivo con los otros y con nosotras mismas, perder el miedo a mostrarnos vulnerables, son parte de los cambios de un paradigma societal que las feministas fomentamos para no tener que hacer metamorfosis masculina buscando encajar en un molde que en nada se parece a nosotras. Ya va siendo hora de cambiar las reglas de juego y nos estamos atreviendo a hacerlo; estamos en construcción.

Foto: Mundubat.org

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Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores.

 

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