Alberto Garrido el analista/profeta

Alberto Garrido
Piero Trepiccione

Politólogo con especialización en gerencia social. Actualmente es el coordinador general del Centro Gumilla en el Estado Lara. Profesor universitario de pre y postgrado. Analista político y de tendencias electorales. Columnista de opinión. Locutor y conductor de programas de radio.

Si alguien conoció a fondo la “revolución bolivariana” desarrollada en Venezuela en términos visibles para todo el mundo a partir de 1999, fue el analista argentino-venezolano Alberto Garrido, fallecido lamentablemente en 2007. Por razones periodísticas, científicas-sociales y además personales (por un largo tiempo vivió en la ciudad de Mérida y pudo conocer de cerca la gesta de los líderes de la izquierda marxista en el país) se adentró sin cortapisas especulativas o adivinatorias en lo que teóricamente se conoce como “proceso”, que ha sido reivindicado  por el propio Hugo Chávez y también por los conductores políticos y militares orquestados alrededor del denominado “Polo patriótico”.

Garrido describió las características de este proceso político desde sus orígenes históricos, los actores nacionales e internacionales involucrados, los intríngulis ideológicos, los factores geopolíticos, geo-energéticos y geoestratégicos; además de un sinfín de detalles personales de los protagonistas que correlacionados en sus análisis, arrojaron serias evidencias de las rutas a seguir por sus fuerzas propulsoras.

Nadie llegó tan cerca y tan profundo a las perspectivas de acción de la revolución bolivariana ni en Venezuela ni en el exterior. Los resultados arrojados en esta pesquisa investigativa fueron publicados en diversos libros, artículos y también los pudimos conocer en múltiples entrevistas que dio a los medios televisivos y radiales.

Lamentablemente, como suele suceder con estos procesos históricos, ni los líderes políticos, ni las agencias de inteligencia de los países de la región, los Estados Unidos y la Unión Europea, y mucho menos, un amplio sector de la población venezolana, captó en su debida magnitud, las orientaciones estratégicas esbozadas con un esquema ideológico muy bien soportado.

Las implicaciones a largo plazo fueron absolutamente obviadas o menospreciadas. Los países de la región prefirieron apostar a los grandes negocios producto de los altos precios de la canasta petrolera venezolana que a encender las alarmas de prevención diplomática. Tanto así que, en un momento determinado, el impacto ideológico y geopolítico impulsado desde Venezuela hacia el hemisferio entero logró amalgamar gobiernos desde la Argentina hasta Centroamérica pasando por Paraguay, Ecuador, Brasil, Perú, algunos países del Caribe, entre otros, que promovieron la Celac y la Unasur y dieron al traste con el Pacto Andino y debilitaron a la Organización de Estados Americanos (OEA), cambiando radicalmente la correlación de fuerzas políticas en toda la región.

Luego vino el deslave financiero del gobierno venezolano. El déficit público alcanzó cifras astronómicas junto con el deterioro del ingreso fiscal petrolero y las políticas de planificación centralizada. El modelo económico comenzó a hacer aguas y la diáspora no se hizo esperar. Las repercusiones en los países vecinos son extremadamente graves y las reacciones -aunque tardías- se alinearon para abordar con un foco de emergencia el caso venezolano.

El escenario de la confrontación

Pero ya Garrido se nos había adelantado con sus análisis. Gracias a ellos, logró determinar mucho antes que todas las agencias, el escenario futuro de la revolución bolivariana. Él predijo en 2005, que la confrontación ideológica del gobierno bolivariano con los Estados Unidos iba a avanzar -inevitablemente- a una confrontación militar. Dijo Garrido, que de la retórica se pasaría a los hechos vistas las enormes diferencias que representan ambos modelos. El escenario actual y la reciente asamblea general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) nos revelan que la mayoría de países latinoamericanos, los Estados Unidos y la Unión Europea se están alineando para provocar un cambio de gobierno en Venezuela.

Las negociaciones están cerradas por ahora. Hasta el nuevo presidente de España Pedro Sánchez lo acaba de decir. Y es lógico que si no hay negociación habrá conflicto bélico. Lo dijo Garrido en 2005. En lo personal, apuesto por la sindéresis y al alma de los estadistas. Ojalá juguemos ajedrez y no bolas criollas en esta hora política.

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