Acuerdo político para detener el sufrimiento - Efecto Cocuyo

Acuerdo político para detener el sufrimiento

Acuerdo necesario
Oscar Morales Rodríguez

Economista con un Magister en Políticas Públicas. Colaborador de varios medios nacionales.

¡Enhorabuena! Ha caído un polvito de cordura y sensatez en nuestra tierra vapuleada, por ello,  se reanudó la mesa de negociación entre gobierno y oposición en Barbados. Por lo que se ha podido filtrar, la conversación está girando en 6 puntos esenciales: 1) Cese de las funciones de la Asamblea Nacional Constituyente; 2) Regreso de Diputados del PSUV a sus curules de la Asamblea Nacional; 3) Elecciones con un nuevo Consejo Nacional Electoral; 4) Elecciones Presidenciales en un año o menos; 5) Levantamiento de las sanciones internacionales; 6) Elecciones con o sin Maduro.

Haciendo un ejercicio hipotético, el escenario ideal sería que se firmaran los 6 puntos, pues, existen garantías y está condensado buena parte de las demandas de ambos sectores. Sin embargo, por los antecedentes recientes, puede suponerse que existirán trabas que impedirán acordar dichos puntos, y más bien tendríamos que elegir 3 puntos hoy y otros más para mañana.

Afortunadamente, existen algunos puntos que ya están en proceso (ej. la reincorporación del chavismo a la Asamblea Nacional). Además, el informe de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, ha contribuido –sobremanera- a darle mayor visibilidad y validez a la crisis humanitaria que sufre la nación, por lo tanto, la dictadura está forzada y muy comprometida a ceder en ciertos aspectos y, más aún, se rumora que las Fuerzas Armadas prefiere salidas electorales que impulsar un golpe de estado o soluciones no constitucionales, por ello, están empujando a Maduro a negociar con la oposición.

Los últimos años han estado llenos de suposiciones y murmullos, porque las dictaduras funcionan en la opacidad y el secreto. No obstante, desde afuera,  puede sospecharse que el oxígeno en las salas de Miraflores es insuficiente y hediondo, pues, basta aplicar un “carómetro” en las principales figuras de la dictadura para deducir que su existencia es oscura e insoportable.

Por lo anterior, aparentemente el ambiente es favorable para un cambio, incluso los defensores del chavismo –paulatinamente- se convencen de que lo mejor para ellos es la salida de Maduro, dado que él es el rostro desastroso y sanguinario del socialismo del siglo XXI.

Soy muy optimista sobre el encuentro en Barbados, porque los dirigentes políticos cada vez más –de lado y lado- están afirmando la idea  de que tenemos que hablar para acabar con este conflicto político que se ha llevado millares de vidas. Últimamente, se han fortalecido las razones para que se encuentre una solución política al drama nacional y los extremistas se están quedando sin fanáticos.

La crudeza de la catástrofe humanitaria no necesita una invasión extranjera, golpes de estado o movimientos insurgentes, porque esto solamente traerá más inestabilidad y ruina. Solo basta mirar la fragilidad de nuestras instituciones y en qué han terminado los intentos de “liberación” en Siria, Libia o Sudán.

Definitivamente, apostar a las salidas no institucionales es patrocinar la desintegración nacional. No estimulemos un fanatismo para sumergirnos en otros. No supongamos que superaremos a la barbarie con un cambio de gobierno por la vía violenta. Tampoco destinemos todas nuestras energías en la táctica de la fuerza de las armas, porque esa no es la tarea de los civiles ni mucho menos lo que recuperará la paz nacional.

Ciertamente, si en Barbados se logra avanzar en –al menos- 3 puntos, podríamos llenarnos de mucha esperanza. Pero si se patea la mesa y no se alcanza la firma de ningún punto, estaríamos condenados a profundizar el estancamiento, la hambruna, el Estado fallido o simplemente un incierto futuro muy cerca de la anarquía.

¿Por qué es tan difícil un acuerdo y consensuar?

No se comprende el por qué se nos dificulta llegar a un acuerdo básico si hablamos el mismo idioma, la vida es insufrible para todos, mueren inocentes sin importar los colores políticos, la religión no nos separa, no tenemos problemas raciales y es irrebatible la cantidad de venezolanos que prefieren estar indocumentados en otros lugares que subsistir en el país.

Por favor, lleguemos a un acuerdo político. El país es uno solo y lo estamos destruyendo todos con las terquedades y la preservación de intereses personales.  No es socialismo, ni capitalismo, ni liberalismo, sino, sencillamente, es acordar por humanismo. ¿O esperamos que nos asesinemos los unos a los otros y finalmente no quede país para nadie?

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Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

 

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