A un mes de protestas: ¿Hacia dónde va Venezuela?

Una vez más, y contra la mayoría de los pronósticos, las protestas en Venezuela se han mantenido durante un mes, con diferentes acciones de calle por parte de la oposición y con contramarchas por parte del gobierno, amén de eventos en los campos internacional e institucional. .

El saldo lamentable de más de 30 personas muertas y más de 500 lesionados, el cierre de canales de diálogo y la radicalización de las posiciones, auguran escenarios más violentos, de no ocurrir algún evento que desvíe el curso que han ido tomando los acontecimientos.  

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Veamos las posiciones de los principales actores del entorno internacional y las posibilidades de la continuación del clima de conflictividad, pero sobre todo hacia dónde puede ir el país.

El gobierno

Los voceros más emblemáticos del gobierno en la confrontación han sido Diosdado Cabello y Freddy Bernal. El presidente Nicolás Maduro ha tratado de jugar un rol “institucional​” en un intento de mostrar normalidad. La cuarta vocería es la de la canciller Delcy Rodríguez, pero orientada al campo internacional.

Bernal y Cabello han sido claros en que no hay negociación y evidencian el sector que se radicaliza y ve en esta nuevo enfrentamiento la oportunidad de consolidar, por las buenas o por las malas, la revolución.

El presidente Maduro oscila entre el discurso agresivo y el “conciliador”. Ha dicho que quiere elecciones, pero no precisa cuáles ni cuándo. Tiene a todos a la expectativa, porque recientemente ofreció hacer un cambio  de rumbo, con mayor profundización del modelo de la “revolución”. ( Nota de la autora. Este texto fue publicado antes del anuncio oficial de Maduro de convocar una Constituyente)

Todos los voceros dicen que la elección presidencial será en 2018. Al igual que el referendo, el gobierno venezolano no tiene disposición de negociar en este aspecto.

La oposición

Las vocerías opositoras se ha distribuido entre los diputados que encabezan las manifestaciones, con Freddy Guevara en posición emblemática, el gobernador Henrique Capriles y el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, quien está jugando un rol internacional.  

 

Diputado Freddy Guevara

De parte de los sectores partidistas, las peticiones son convocatoria a elecciones generales -aunque no necesariamente juntas-, la remoción de los magistrados del TSJ, el reconocimiento de la AN, la apertura de un canal humanitario y la liberación de los presos políticos. Con excepción de los magistrados, las peticiones de la oposición son las mismas que tenían cuando se sentaron a negociar con el gobierno en 2016.

No obstante, la oposición está solicitando también que se cuente el presidente de la República. Esta propuesta no tiene tanta acogida en otras organizaciones. 

Otras voces

Organizaciones no gubernamentales de defensa de los Derechos Humanos están denunciando, nacional e internacionalmente, la represión y los abusos del poder. La Iglesia Católica ha sido también muy firme en sus comentarios y afirmaciones, sobre la necesidad de ir a elecciones y de que se respeten los derechos humanos. La ONG Provea, por su parte, que ha calificado como dictadura al gobierno de Maduro declaró recientemente su rechazo al adelanto de la elección presidencial o a la convocatoria de una constituyente, como presumen algunos hará Maduro.

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Los tableros

Este juego duro se está desarrollando en varios tableros a la vez: La calle, el terreno internacional, en el mediático y en el institucional.

Oposición y gobierno tienen prácticamente al país paralizado ya que a las acciones de calle de una, hay respuesta del otro.

En este sentido, la oposición no solo ha manifestado en Caracas sino en ciudades del interior. Al gobierno le ha costado más responder en lo interno. Sin embargo, ha echado mano de su capacidad de movilizar personas hacia Caracas y entorpecer la movilización de la oposición.

Por otra parte, están los cuerpos represivos que constantemente son retados.

La mayoría de las manifestaciones opositoras son pacíficas, pero han tenido focos de violencia. De acuerdo con Freddy Guevara, algunos exaltados serían infiltrados. No obstante, es difícil precisar quiénes son infiltrados y quiénes son grupos de choque opositores.

El gobierno al aplicar el Plan Zamora dio luz verde para que civiles armados formen parte de los grupos para repeler las manifestaciones opositoras.

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En la calle también se han producido acciones que aparentemente no son manejadas por el gobierno ni la oposición, como fueron los sucesos de El Valle, San Martín y Guarenas.

En el aspecto internacional, a las recientes decisiones de la OEA, de convocar la asamblea de cancilleres para tocar el tema Venezuela, y del Parlamento Europeo de condenar la represión y exigir elecciones, el gobierno de Maduro responde con la renuncia a la OEA, llamados a la Celac y búsqueda de apoyos en Rusia y China.

En el caso de los medios, la hegemonía comunicacional, con contenidos censurados en las televisoras, enfrenta la emergencia de medios digitales y de las comunicaciones a través de redes sociales, a tal punto de que el gobierno intenta ahora penetrar el mundo digital donde parcialmente hay libertades.

El gobierno ha censurado a los medios extranjeros que difunden información sobre Venezuela, en las señales de cable. CNN en español, Telenoticias de Argentina y hasta Antena 3 de España han sido sacadas de la parrilla de programación.

En el terreno institucional, los organismos miembros del Poder Moral están al mando de la agenda. Especialmente, la Fiscalía General de la República se ha convertido en una institución que vela por el cumplimiento de las normas y esto a su vez ha generado un enfrentamiento con el poder judicial. Sin embargo, han sido las declaraciones de la Fiscal Luisa Ortega Díaz las que dieron sustento a las acciones de oposición en los distintos tableros.

¿Hacia dónde vamos?

Un mes atrás era difícil creer que las protestas se sostendrían. Aún hoy es muy complicado; lo que se estima es que la gente de uno y otro lado se agote de estar en las calles. Más peligroso aún es el cansancio físico y mental de los funcionarios a cargo de controlar el orden público.

Sin embargo, en la oposición se sienten seguros de que sus seguidores van a seguir respondiendo. En esta etapa de euforia, los seguidores de oposición están motivados y cohesionados, pese a las diferencias de los líderes que, por motivos de fuerza mayor, han tenido que unirse.

En el caso de los seguidores del gobierno, deben ser incentivados a participar en las manifestaciones, e incluso en algunos casos  la asistencia es obligatoria. No significa que no tengan gente que espontáneamente lo siga, sino que muchos “afectos” trabajan en organismos públicos y deben ser movilizados.

En el campo internacional están puestas muchas expectativas. A diferencia de otros momentos, en el actual hay un consenso sobre la necesidad de realizar elecciones y retomar el orden constitucional.  Aún puede haber otras acciones diplomáticas en marcha para forzar un acuerdo que evite un mayor derramamiento de sangre.

Una opción no descartada es la intervención de un tercer estado o grupo con una acción quirúrgica. Aunque se trata de una opción extrema.

Las posibilidades de negociación están muy limitadas. La dirigencia opositora hizo suya la propuesta de unas elecciones generales, pero el oficialismo no está dispuesto a ceder la presidencia de la República. Por otra parte, no hay incentivos para negociar. Las partes están en una actitud de todo o nada.

Con una épica basada en la libertad, una represión en alza, la participación de los factores no manejables por oposición y gobierno, la primera posibilidad es que haya enfrentamientos más violentos con saldo negativo para ambas partes, pero mayor para la oposición, aunque a un costo más alto para el gobierno. Esto es que el gobierno puede subir el tono de la represión y afectar a más personas, pero de esta manera, ratificaría a nivel internacional que se ha convertido en una dictadura.

El presidente Maduro ha advertido que pasará a otra etapa de la Revolución, aún no se sabe a que se refiere, pero este 1° de mayo habrá una nueva medición de fuerzas y -de seguro- nuevos anuncios. *

Si la oposición no logra obtener una victoria en este nuevo aire, sería muy complicado luego. En este momento, el gobierno tiene las armas y controla una buena parte de las instituciones. Como se está en un juego de suma cero, si la oposición avanza puede haber fraccionamiento en el gobierno, más hacia las instituciones que aún maneja, no tanto hacia las Fanb que no parece tener espacio para la disidencia -aunque son una caja negra-. Si el gobierno resiste, la nueva etapa sería de un mayor control y muchas más restricciones a las libertades. Sin embargo, un factor determinante para la oposición ganar el juego es mantener la calle viva.

PD Este articulo fue escrito y publicado antes del anuncio oficial de la convocatoria a una Constituyente, hecha por el Ejecutivo. Dos lecturas muy rapidas puedo hacer sobre esa iniciativa,

  1. Es un giro cuyas consecuencias aun estan por verse. Supone una vuelta a cero cuando las condiciones del pais son adversas para el gobierno, pero cuando el gobierno tiene todos los elementos internos para imponerse.
  2. Puede ser la jugada extrema para obligar a la oposicion a una mesa de negociaciones.  De manera que al subir la apuesta, entonces el mal menos malo es que Maduro continue en el poder hasta 2018 cuando se hagan presidenciales.