5 razones por las que un revolucionario no apoya llamado a la Constituyente

La jugada del mandatario venezolano Nicolás Maduro, de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, puede considerarse audaz y ha cambiado el juego político, obligando a la oposición a discutir si tiene sentido apropiarse de la Constituyente, habida cuenta de que el Gobierno no tiene mayoría electoral, o presionar para que no se cambien las reglas del juego, tomando como base el apoyo internacional del que ahora goza la oposición.

Como quiera que, salvo la Fiscalía, todas las demás instituciones del Estado son dominadas o están al servicio pleno del Ejecutivo, tomar la decisión de acompañar la Constituyente es también arriesgado, porque el Gobierno no ha cumplido ninguna de sus promesas de diálogo y mayor democracia y, por el contrario, sí ha cumplido con sus amenazas de controlar la disidencia por distintas vías.

En medio de tantas interpretaciones que se han hecho del llamado de Maduro, la que comparto a continuación me parece muy apropiada. De hecho, me identifico con cuatro de los cinco puntos que expone Moisés Durán, un dirigente revolucionario que estuvo en una etapa en distintas instancias del Gobierno y explica, desde el punto de vista de una persona que estuvo comprometida con el proceso constituyente de 1999, las razones por las que ahora no está de acuerdo con el llamado del presidente de la República.

  1. Constituye una usurpación al poder constituyente originario:

El artículo 347 de la actual Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) atribuye la facultad de la convocatoria solo al pueblo. El artículo 348 solo le da competencia al presidente de “la iniciativa de convocatoria”.

Hay una diferencia entre los artículos 347 y 348 de la CRBV de 1999. No es posible confundir la “iniciativa de la convocatoria”, (para la cual sí tiene facultades el Presidente), con la convocatoria misma, pues esta última solo le corresponde al pueblo de Venezuela.

  2 No hay tal agotamiento del modelo derivado de la Constitución de 1999:

La vigencia de la propuesta de Contrato Social y de proyecto país recogida en la actual CRBV es total, y si algo anda mal es precisamente por su continua violación, cuando no de su inaplicación por parte de los actores fundamentales del proceso político.

3 Una correlación de fuerzas completamente desfavorable.

No existe garantía alguna de que una mayoría de hombres y mujeres proclives a garantizar los avances alcanzados y a profundizarlos, y a corregir drásticamente los errores y omisiones cometidos en estos 18 años pasados realmente obtenga una mayoría en una ACN que garantice así dichos cambios en una nueva o en una corregida Constitución.

Pareciera entonces que la propuesta de avanzar hacia una ANC es equivalente a que un jugador de ajedrez decida exponer al Rey y a la Dama y hasta el tablero de juego, por negarse a arriesgarse a perder los alfiles, que dicho sea de paso, están ya en muy mala posición.

4 Una propuesta confusa

La propuesta parte estableciendo que se elegirán 500 constituyentes 250 de los cuales se elegirán territorialmente y 250 “sectorialmente”, es decir, en representación de sectores específicos de la población (campesinos, estudiantes, comunas, etc.) ¿Por qué 500? ¿Por qué no 750 o 400? O ¿por qué no 131, como en la Constituyente de 1999? Nadie lo sabe y quien podría determinarlo es el pueblo al aprobar las Bases Comiciales, cosa que no ha ocurrido. Sin embargo, ya se da por hecho. Por otro lado, qué sectores gozarían de la legitimidad suficiente para tener una representación específica en esta nueva ANC. En 1999 solo los indígenas contaron con esa prerrogativa… ¿Los ingenieros podrían aspirar tener una representación en ella? ¿Y los médicos? ¿Y los mecánicos? ¿Y los poetas? …Otro elemento que genera confusión viene a ser el fin mismo que se persigue. No obstante que el artículo 347 de la CRBV señala que una ANC tiene por objeto “…transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución.”, distintos voceros han señalado que no se trataría de una nueva constitución sino de promover algunas reformas a la actual.

  1. Autoblindaje de la CRBV:

Voceros del Gobierno nacional, incluido el propio presidente Maduro, han indicado que una de las razones por las que es preciso someter a revisión la actual CRBV es porque, no cuenta con mecanismos de autopreservación frente a golpes de Estado, o a violaciones.

La CRBV no solo cuenta con un articulado ampliamente garantista que ata la existencia del Estado Venezolano, de su andamiaje jurídico institucional y su arquitectura funcional a lo más avanzado de la normativa internacional en materia de derechos humanos de primera, segunda, tercera y hasta cuarta generación, lo cual le permite abarcar un sinnúmero de áreas y ámbitos y desarrollar legislación al respecto, cosa que avanzó significativamente durante los años en que se mantuvo una mayoría en la Asamblea Nacional y que, obviamente, se frenó luego de la derrota electoral del 6 de diciembre de 2015. Además, los artículos 333 y 350 son poderosos blindajes de esta constitución frente a conmociones o contingencias que pongan en riesgo la existencia de la República que, inclusive, fueron puestos a prueba cuando el 13 de abril de 2002, en ejercicio de la soberanía popular, fue restaurado en su puesto de mando el Presidente Hugo Chávez, después de haber sido depuesto por un golpe de Estado encabezado por Pedro Carmona Estanga.

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  • María Teresa Boulton

    Me parece muy acertado el análisis pues para mí la constitución del 99 es muy buena, lo único es que no se ha acatado, sobretodo por parte del gobierno. Ya Hugo Chávez trató de reformarla y no fue aprobado ¿entonces que más? ¿obviar a toda costa unas elecciones? Una locura.