2019: Cuatro desafíos para el periodismo venezolano - Efecto Cocuyo

2019: Cuatro desafíos para el periodismo venezolano

El periodismo venezolano ante grandes desafíos
Andrés Cañizalez | @infocracia

Investigador, periodista y defensor de la libertad de expresión en Venezuela. Tiene un doctorado en Ciencia Política y es profesor titular de la UCAB. Director de la asociación civil Medianálisis, dedicada al análisis y debate sobre el papel del periodismo.

Este año 2019 se inicia y según las proyecciones será peor, en lo económico y social, que 2018. No se vislumbran, por otro lado, salidas democráticas para un régimen que sencillamente dinamitó tales opciones. La crisis total que envuelve a Venezuela, y especialmente la ausencia de perspectivas de cambio, no le deja muchas opciones al ciudadano común y corriente  que ha optado por emigrar de manera masiva. También en 2019 un número alto de venezolanos terminará saliendo del país.

Este contexto-país que hemos descrito de forma muy sintética será el telón de fondo para el ejercicio del periodismo en Venezuela. La complejidad de los problemas sociales, económicos y políticos que agobian a los venezolanos requerirá de un ejercicio periodístico responsable, independiente y al servicio de la población. Desde nuestro punto de vista hay al menos cuatro desafíos para periodistas y medios de comunicación en los meses por venir.

Cuantificar y humanizar la crisis

Este es un desafío que tiene dos caras. El periodismo venezolano tiene que ayudar a cuantificar la peor crisis económica de nuestra historia como nación, frente a un régimen, como el de Nicolás Maduro, que tiene por política ocultar las cifras oficiales y falsear los números y resultados de su gestión. En los últimos tiempos han venido surgiendo experiencias para cuantificar periodísticamente problemas económicos y sociales tales como el hambre, la inflación, el número de mujeres asesinadas, las víctimas de la violencia, entre otros.

En la cuantificación de la crisis venezolana hay que estar atentos a los datos que provienen de organismos internacionales. La información que generan entes como el FMI, el BM o la CEPAL son los únicos que nos permiten medir la magnitud de la crisis, al poder compararle con otros países. Sí cuantificar es necesario, humanizar la crisis es absolutamente indispensable. El periodismo venezolano, con las herramientas propias de la profesión, debe darle un rostro humano a la crisis. Mostrarle a la sociedad las historias de los niños que fallecen por desnutrición y no sólo la cifra de cuántos fallecen.

La diáspora de la arepa

Millones de venezolanos han salido del país en los últimos años. Según las últimas cifras oficiales de la Organización de Naciones Unidas, la emigración desde nuestro país estaba en el orden de los 4 millones de personas al concluir 2018. De acuerdo con la propia ONU, cada día 5.000 venezolanos cruzan la frontera con Colombia a pie en busca de otro destino. Eso significará que en 2019 otros dos millones de personas saldrán de Venezuela.

El periodismo venezolano debe hacerse de las herramientas que ya en México, en Estados Unidos o en naciones más cercanas geográficamente como Perú y Ecuador, aplicaron para contar en clave periodística la emigración.

Se debe apelar a las cifras oficiales de agencias especializadas como la OIM o ACNUR, a datos y proyecciones que ya se hacen en universidades de varios países sobre el impacto económico de todo este proceso, se deben analizar y escudriñar los documentos que están generando gobiernos y organismos internacionales. Y nunca olvidar que detrás de todo, en realidad están seres humanos que se ven obligados a abandonar su país, a dejar a los suyos. Venezolanos en busca de mejores condiciones de vida.

Llamar al régimen por su nombre

Hace algunas semanas fui entrevistado por una cadena nacional de radio. Antes de la entrevista, la joven productora que me contactó me dice abochornada: profesor no puede decir la palabra dictadura. Hay muchas maneras de llamar dictadura a un régimen autoritario sin usar la palabra dictadura. El periodismo tiene el poder de usar las palabras, de apelar al lenguaje para hacerse entender.

A partir del 10 de enero, por ejemplo, el régimen de Nicolás Maduro podrá seguir siendo el gobierno en Venezuela, dado que tiene el poder para imponerse, pero no será reconocido por diversos países de América y Europa. Recordar esto cuando se mencione este nuevo período es un dato duro de la realidad y no un juicio de valor del periodismo.

Por último, creo que en una situación tan dramática y compleja como lo es la vida cotidiana en Venezuela en este tiempo, una manera de contribuir desde el periodismo es evidenciar cómo el colapso nacional se vive desde lo cotidiano. No va a ocurrir un gran cataclismo, como han pronosticado muchos, en realidad la destrucción nacional que vemos en cifras macro se vive, y se sufre, en lo micro. 

Y también desde lo micro, desde la historia personal, el periodismo venezolano debe visibilizar poner de relieve la apuesta de muchos, de muchísimos por sobrevivir, por resistir, por reinventarse.

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