Sobrevive a la Faes y estafan a su familia: caso Alejandro Benavides - Efecto Cocuyo

Sobrevive a la Faes y estafan a su familia: caso Alejandro Benavides

La popularidad de su hijo lo salvó. Al menos de eso está convencida Tania: “Si no hubiésemos tenido ese apoyo de sus amigos, conocidos y de nuestros familiares, no sé qué hubiese pasado. Él es DJ y conoce mucha gente”.

A la familia de Alejandro Benavides la estafaron el 29 de enero. Le pidieron casi 30 mil bolívares por una vacuna que supuestamente tenía una señora en Barquisimeto, pero que nunca llegó.

Dos balas de la Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) -una en la cabeza y otra en el abdomen- hirieron al joven durante unas protestas el 22 de enero, en El Valle. Sus compañeros lo trasladaron inmediatamente al Hospital Universitario de Caracas y permaneció allí durante los 17 días siguientes.

“La atención fue excelente; la calidad humana de los doctores, intachable”. Pero la situación era apremiante, porque “buscábamos por todas partes pero solo aceptaban dólares para adquirir la Neumo 23 Valente. No querían ni que les pagáramos al cambio”, indicó Tania.

Fue una travesía en pocos días: un hijo víctima de las Faes y una familia que no tenía como pagar el tratamiento porque no tenían moneda extranjera.

Sin embargo, los Benavides lograron reunir divisas “de aquí y de allá”, de muchos amigos y de muchos allegados que colaboraron rápidamente.

“Le doy gracias a Dios todos los días”, aseguró la madre del muchacho. El costo del tratamiento oscilaba entre 150 y 200 dólares.

Afirmó que esa era la única opción, hasta que “alguien” publicó en Venevisión que el joven de 19 años necesitaba el medicamento. “Enseguida nos llamó un amigo y nos dijo que una mujer en Barquisimeto tenía para hacernos la donación”.

La mujer, según Tania, es Ana Karina Gutiérrez Medina (C.I. 17.718.625), y opera con Banco Provincial. “Nos pidió 13 mil 600 bolívares soberanos para hacernos llegar el medicamento desde Barquisimeto hasta Caracas”.

La familia accedió y transfirió lo requerido la mañana del 29 de enero. Pero hubo una segunda solicitud: minutos después, Gutiérrez aseguró necesitar un depósito en efectivo de 15 mil soberanos para dotar de hielo seco la cava en la que iría la Neumo 23 Valente.

En menos de dos horas, casi 30 mil bolívares soberanos desembolsó una familia, desesperada por la salud de su hijo.

La acusada no definía el lugar dónde llegaría el insumo. Dijo primero que en Los Chaguaramos. Después, que estaría llegando a un sitio de La Yaguara. Y a todas estas, los Benavides pendientes de una confirmación.

Fue una “oficina de envíos” en esta última locación el lugar que finalmente precisó Gutiérrez. El padre de Alejandro acudió inmediatamente al punto. No encontró la oficina y llamó a Gutiérrez. No atendió. Preguntó a los vecinos de la zona pero no sabían de qué lugar hablaba el hombre. No existía y nunca existió, dijo Tania.

No perdieron el tiempo y los padres de Alejandro recurrieron al mercado negro, la primera opción que barajaban, y pudieron conseguir el tratamiento a 80 dólares.

“No entiendo cómo todavía hay gente aprovechándose de esta situación”.

Alejandro Benavides y su familia sufrieron la represión policial, pero hasta ahora no se han librado de la escasez: “El médico dice que responde bien al tratamiento, pero que todavía no puede determinar su duración. No todos las medicinas se consiguen, eso es de lo que nos ocupamos”.

Los insumos que requiere Alejandro, pero que no encuentran, son levofloxacina de 500 mg y Zaldiar.

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