Sin gas doméstico, en el interior del país se ven obligados a cocinar con leña - Efecto Cocuyo

Sin gas doméstico, en el interior del país se ven obligados a cocinar con leña

Prácticamente a diario Oswaldo Díaz, junto a sus hijos, deben ir en búsqueda de mangle, una especie de madera que consiguen en las playas del Lago de Maracaibo, para cocinar con ellas ante la importante escasez de gas doméstico en el Zulia.

Desde hace dos meses, hasta este 10 de julio, esto se ha hecho rutina. “La leña común no la conseguimos. Nos vamos hasta la playa, buscamos el mangle, esperamos que se seque y lo usamos para cocinar”, dijo Díaz.

Al occidente del país los servicios públicos están colapsados. Los hijos de Díaz también recorren con una carretilla la zona Milagro Norte de Maracaibo, donde viven, basureros y vertederos improvisados para encontrar algún otro tipo de madera con la cual poder cocinar.

“Se improvisa una especie de parrilla en el patio. Colocamos cuatro bloques, debajo colocamos la leña y le echamos aceite quemado que conseguimos en los talleres. La comida no nos sabe igual”, detalló.

Las dos bombonas de 10 kilogramos de gas que tiene Díaz en su casa las ha dejado guardadas ante la falta de suministro. Este par de cilindros le alcanzaba para cocinar durante 40 días. Sin embargo, para poder llenarlas debe pasar al menos cinco días de cola.

El suministro de gas en la capital zuliana se degradó hasta el punto de ser totalmente escaso. Primero se surtían a través de Pdvsa Gas, luego con empresas privadas. Pero, como denunció Díaz, desde que la gobernación tomó el control desde hace dos meses del suministro privado, el abastecimiento es crítico.

“Cada 20 días llegaba una flota de camiones privados a la comunidad a recoger las bombonas. Pero cada vez que las empresas traen gas desde Anzoátegui, lo toma la gobernación y lo venden a su discreción, a pesar de no tener la logística requerida”.

Los vecinos del Zulia pueden durar hasta ocho días en cola para poder llenar de gas sus bombonas. Las decenas de envases metálicos y cilíndricos se enfilan en las colas. La única respuesta que les dan es: “Tengan paciencia”.

En la comunidad donde vive Díaz, quienes tienen cocinas eléctricas también están atados de manos para preparar la comida, por los cortes eléctricos de más de ocho horas.

La diputada Nora Bracho, presidenta del Monitor de Servicios Públicos de la Asamblea Nacional, aseguró que 80% del país depende de bombonas para abastecerse de gas doméstico. Pero la producción es insuficiente.

“Estamos en una situación muy crítica. Por la falta de mantenimiento se han dañado equipos, y no hay capacidad para surtir a Venezuela”, dijo.

Tampoco hay distribución. Por la falta de este fluido, Bracho indicó que “las empresas distribuidoras están paralizada, porque no hay suficiente gas”.

La parlamentaria apuntó a la mermada producción del sector petrolero como la responsable de que el suministro de gas doméstico en el país, con mayor énfasis en las regiones, colapsara.

“Con las problemática de la improductividad en el sector petrolero, estamos produciendo 400 mil barriles de petroleo al día. Estamos en la peor crisis en el sector petroleo, lo que se produce es para pagar deudas y regalar”.

Venezuela, a pesar de contar con importantes reservas de gas, no está desarrollada completamente para la extracción de este producto y la crisis que padece Pdvsa, ocasiona que no se destinen suficientes recursos para otros sectores.

En Mérida también cocinan a leña

Al menos un día a la semana los dos hijos de Belkis Contreras deben buscar leña para poder cocinar a falta de gas doméstico, que es escaso desde hace tres meses en el municipio Antonio Pinto Salinas de Mérida, donde viven. El servicio que era irregular se volvió inexistente.

“Alrededor de 80% de quienes vivimos en el municipio estamos cocinando con leña y esa es la triste realidad. Ya no sé con quien hablar de la gente que está a cargo del gas. Es un caos”, expresó Contreras.

La última vez que les despacharon gas doméstico fue en abril, cuando les costó 2 mil bolívares surtir, precio que aumentó a 80 mil bolívares, para los pocos que consiguen el gas después de días de cola. Desde entonces su rutina se ha tornado alrededor de conseguir la madera para cocinar.

“Cuando no tenemos tiempo debemos pagar a alguien para que busque la leña. Vivo con mis abuelos, que ya están muy viejitos y hasta ellos han tenido que ayudarme buscando leña”, dijo.

Cocinar con leña tiene sus riesgos. El constante humo en contacto con las vías respiratorias genera alergias.

“Uno de mis hijos sufre de rinitis alérgica y el humo es fatal para él a tal punto que últimamente los ataques son mas seguidos y a veces no se consiguen los anti alérgicos. Para vendernos gas siempre hay una excusa, nos dicen que no hay camiones”.

También cocinar con estas llamadas también es peligroso. En Monagas, donde existen dificultades para abastecerse de gas doméstico, también han reportado heridos por preparar comida con leña.

El dirigente de Voluntad Popular en este estado, indicó que por cocinar con esta madera, Eduardo González de 21 años, sufrió graves quemaduras en su cuerpo. En este estado oriental la distribución del gas doméstico está en manos de la administración de la gobernadora Yelitza Santaella.

Táchira sin gas

En San Cristóbal, capital del Táchira, tampoco hay gas doméstico. Los cortes eléctricos y la falta de agua se suman a la escasez de este producto. En un plazo de tres meses la falta del servicio de gas ha incrementado.

“Debo cocinar con una pequeña hornilla eléctrica, porque el gas doméstico desapareció”, comentó una residente de San Cristóbal, que prefirió no ser identificada.

A partir del 1 de julio, el suministro del gas doméstico quedó en manos del llamado protector del Táchira, Freddy Bernal, junto a los  29 alcaldes del esta entidad y los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap). Sin embargo, la escasez no ha detenido.

“El problema con el suministro de gas ya lo teníamos, pero en los últimos tres meses ha empeorado”.

En los locales de comida en centros comerciales de San Cristóbal han reportado no poder dispensar los productos por la falta de gas y cocinar a leña también se ha vuelto común en esta entidad andina.

Por surtir una bombona en el mercado negro en Táchira, cobran entre 50 mil y 100 mil pesos colombianos, lo que equivale a 15 dólares y 31 dólares, según denunciaron residentes de este estado.

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Foto: Cortesía.

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