Ocho vidas se apagaron en Lara durante el #megaapagón - Efecto Cocuyo

Ocho vidas se apagaron en Lara durante el #megaapagón

Karina Peraza Rodríguez-Especial desde el estado Lara

Saqueos, pérdidas, angustias, compras en dólares y la muerte de seis adultos, un adolescente y un neonato fue parte de lo vivido en cinco días del megaapagón en el estado Lara.

“Me quedé sin señal, que raro. Con razón es que se fue la luz seguro al rato vuelve”, fueron las primeras expresiones de algunos larenses a las 5:00 de la tarde del jueves 7 de marzo, cuando comenzó el megaapagón en toda Venezuela.

Con el pasar de las horas la angustia comenzó a surgir en los larenses. La falta de comunicación y el acceso a internet a través de las telefonías afectó a todos. El mismo jueves se activaron las plantas de lo hospitales del Instituto Venezolano de los Seguro Sociales (Ivss) Pastor Oropeza y Juan Daza Pereira de Barquisimeto, mientras que otros centros asistenciales y la red ambulatoria quedaban a oscuras.

Viernes 8: Neonato muere en el pediátrico

Llegó el viernes 8 de marzo, hubo quienes se despertaron más temprano de lo habitual. La gente comenzó a sacar alimentos como carnes, pollos, pescados y la comida que se le pudiese dañar para  prepararla; aún con esperanzas que la luz llegase en el transcurso del día.

Las únicas zonas con luz en Lara era La Concordia, Ruezga Norte, comunidad José Gil Fortoul, parte de la avenida Carabobo y algunas localidades de la avenida Vargas, por estar en las cercanías el Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto.

Según el ingeniero Antonio Patiño, en Lara existen tres plantas termoeléctricas y solo está habilitada una construida hace 40 años, por lo que no está habilitada en su totalidad, sino solamente con una máquina con 20 megavatios de capacidad instalada. De estos, solo genera 12 que iban a la línea del hospital Pediátrico, el hospital central y comunidades aledañas.

A pesar de que esta zona mantuvo luz durante las 96 horas de apagón en Lara, el viernes 8 de marzo hubo la primera falla de energía en el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga, según denunció la doctora Luzmila Leal, presidenta de Médicos Unidos.

Allí un neonato de 22 días de nacido murió por insuficiencia respiratoria, a consecuencia de un apagón rápido que desconectó la incubadora donde estaba el bebé.

Ese mismo viernes empresarios de Carora, municipio Torres, llevaron una planta al Hospital Pastor Oropeza.

El 8 de marzo la noticia de la falta de luz corrió: Era un megaapagón. “Llegó el apagón nacional, lo que tanto anunciaron. El problema fue en el Guri por falta de mantenimiento, ya dirá Maduro que fue sabotaje” eran las conversaciones, entre vecinos.

La falta del agua fue una problemática que vino de la mano con la ausencia de luz y ya el viernes los larenses salieron a comprar botellones.

9 de marzo: Sábado de caos

El sábado 9 de marzo la angustia era mayor entre las personas. Sumaban tres días sin luz y el agua se agotaba en cada casa, algunos se reunieron a partir de las 9 de la mañana en la avenida Libertador a la altura de la calle 54. Otros en La Botella, al este de la ciudad.

Ambas concentraciones saldrían en marcha hasta la urbanización La Sucre, lugar que fue reprimido durante las manifestaciones en contra de Nicolás Maduro en el 2017.

Mientras algunos estaban en la concentración, otros se enteraban al verla pasar, y muchos caminaban en busca de comida. Algunos negocios cerraron, otros trabajaban con plantas, la mayoría charcuterías. Los comerciantes bajaron el costo de la carne entre 3 mil y 4 mil bolívares.

Quienes tenían plantas o vivían por las zonas con luz comenzaron a cobrar 2 dólares por cargar un celular y por un botellón de agua, entre 5 y 8 dólares, y recargar el botellón de agua entre 1 a 3 dólares. Charcuterías y carnicerías aceptaban también dólares; negocios de comida vendían combos de pollo con arepas para dos personas en 10 dólares.

Pacientes sin diálisis

Ante la falta de fluido eléctrico tan solo trabajaron tres de los siete centros de diálisis que funcionan en Lara; los pacientes que deben recibir terapia cada dos días o al menos tres veces a la semana vieron interrumpidos sus tratamientos.

Los pacientes asignados a esos centros que no tenían plantas acudían al Seguro Social Pastor Oropeza en horas de la tarde, pero no fueron atendidos todos. La Clínica Razetti dispuso el sábado para atender a todos que no eran de ese centro, siempre y cuando llevaran su tratamiento.

De los siete centros de diálisis en Lara, solo funcionario tres

A bañarse en el río

En horas de la tarde del sábado comenzaron aglomerarse en la avenida Ribereña a la altura del puente Las Damas. Cisternas bajaban hasta el lugar, donde pasa parte de agua de río Claro, y muchos aprovecharon para recoger agua.

Los camiones eran custodiados por funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) que iban centros de salud, pero en la emergencia del Hospital Central familiares de pacientes cargaron tobos de agua para atender a sus seres queridos.

La desesperación por falta de agua, llevó a muchos a bañarse en ríos

Paralelamente en toda la carrera 18 del centro de Barquisimeto, había gran afluencia de personas, donde los negocios regalaban su mercancía para no perderla.

Llegó la noche y con la oscuridad el fuerte sonido de las cacerolas se sentía por segundo día consecutivo.

Hacia algunas zonas había una ciudad paralela. Donde había luz estaban licorerías llenas de personas, ingerían bebidas pagadas también en dólares. Los carros con música a todo volumen paseaban por la ciudad como si nada pasara.

El Hospital Armando Velásquez Mago de Sarare, municipio Simón Planas de Lara, estaba totalmente a oscuras. Allí ingresó una mujer de 71 años de edad, con una fuerte diarrea, estaba deshidratada y le costaba respirar, el tensiómetro manual estaba dañado no podían monitorearla y además no había oxígeno; falleció.

En horas de la madrugada ese mismo hospital fue visitado por delincuentes. Sometieron a los médicos y enfermeras de guardia y en medio de la oscuridad se robaron un kit quirúrgico, entre otras objetos de valor.

10 de marzo: Domingo de desesperación

El domingo 10 de marzo en la mañana, debido a la muerte de una paciente y el robo en el hospital de Sarare, habilitaron una planta eléctrica para ese centro asistencial.

Ya eran cuatro días sin luz, ni agua. La gente estaba agotada mental y físicamente, sin información certera y las esperanzas de que llegara la luz era nula.

En la zona oeste de Barquisimeto comenzaron a trancar las calles y quemar cauchos, algunas calles estaban solas, pero en otras hubo presencia de manifestantes y hasta represión por parte de la Guardia Nacional, lo mismo pasó hacia la urbanización José Gil Fortoul, donde la gente salió a protestar, porque aún cuando tenían luz carecían del servicio del agua durante cuatro días.

La noche del domingo las cacerolas eran mayores, seguidas de cohetes y gritos. El Hospital Central estuvo más movido, personas angustiadas porque no había casi insumos en el centro asistencial y los médicos comenzaron a pedir los insumos: un yelco con una solución la podían conseguir entre 17 a 18 mil bolívares, y cuando no era el dinero, era el conseguir los insumos y pagarlos.

A las 10: 40 pm llegaron unas patrullas de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Los funcionarios abrieron la puerta de la emergencia de forma brusca. Llevaban 20 presos heridos, se habían autoflagelado en medida de protesta porque tenían cuatro días sin agua, a pesar de que la zona en donde está el centro de detención de la PNB ubicado en Pata é Palo, en plena avenida Libertador, adyacente al principal centro asistencial tenían luz.

La atención de estos presos hizo que se acabaran las suturas y los guantes que tenían para ese día que no eran mayor a quince pares, aseguró la fuente interna.

11 de marzo: Lunes de muertes y saqueos

Cercano al mediodía el rumor de un pronunciamiento de Juan Guaidó se corrió y pasada esa hora las calles de Lara comenzaron a ser cerradas nuevamente. También salieron colectivos en vehículos particulares para quitar escombros en las calles.

Hubo una concentración en la avenida principal de La Mata en Cabudare, municipio Palavecino por la entrada de Las Acacias.  Los ánimos en el lugar se fueron caldeando y la presencia de manifestantes fue mayor con el pasar de las horas.

Luis Alberto Materan Ojeda (31), era trujillano que vivía en una pieza alquilado, junto a su esposa y su niña de un año. Era comerciante, pero ese día no había trabajado ni salido de su casa y decidió hacerlo sin saber que había una manifestación. Su intención era comprar una mantequilla para echarle al arroz que comería ese día porque no lo quería comer puro.

Cuando Luis Alberto llegó justo a la esquina se encontró con una confrontación los manifestantes que lanzaban piedras y unas personas armadas que supuestamente salieron de una frutería de esa calle tratando de resguardar el local que presuntamente quería ser saqueado y disparaban. Aproximadamente las 2 de la tarde el comerciante fue herido de bala en su pierna derecha y el abdomen. Cayó mal herido en la esquina y nadie lo auxiliaba.

Omar Enrique Velásquez (15) residenciado en Colinas del Sur en Cabudare estaba por la zona. Un adolescente conocido y al igual que Luis Alberto iba, como muchacho curioso, y  se quedó mirando lo que pasaba y en el momento de los disparos que vio caer al comerciante herido corrió con todas sus fuerzas, pero un proyectil lo alcanzó en la espalda y también lo derribó.

Más de media hora estuvieron en el sitio el comerciante y el adolescente sin que les prestaran auxilio hasta que los trasladaron al ambulatorio de Cabudare, de allí referidos al Hospital Central de Barquisimeto y el cuerpo de Luis Alberto fue ingresado a las 3 de la tarde sin vida. El adolescente si fue intervenido quirúrgicamente pero no aguantó y murió a las 10 de la noche.

Funcionarios de las Faes detuvieron a tres personas, uno el hijo del dueño de la frutera y dos trabajadores que hasta ahora son investigadas por el crimen.

Esa misma tarde el caos se apoderaba también de la zona oeste de la ciudad. En Ruiz Pineda un conato de saqueo en una cooperativa de comida inició una balacera.

En ese momento que la madre de Ángel de Jesús Reyes Rodríguez (23) le mandó un mensaje de texto pidiéndole que se regresara a la casa porque “todo está muy feo” y él contesto que ya regresaba. En todo ese caos se dio el saqueo a una licorería y del segundo piso de una vivienda dispararon hacia la multitud.

El proyectil le dio a Ángel de Jesús en la clavícula en el momento en que trataba de regresar a su hogar. El joven fue trasladado hasta el Seguro Social Pastor Oropeza; pero falleció, sería la tercera víctima del día en medio de protestas.

Saqueos en Lara

Así mismo se registraron siete saqueos, al norte, noroeste y oeste de la ciudad de Barquisimeto, por el que existen más de cien personas detenidas y según explicó Abraham Cantillo, coordinador del Foro Penal no todos los detenidos participaron en estas acciones.

Detuvieron a muchas personas que iban pasando o simplemente estaban viendo. Por estos el Foro Penal asumiría su defensa, además había al menos 17 detenidos por manifestaciones.

A las 4:20 del lunes 11 de marzo, luego todo el caos desatado en la ciudad, regresó el fluido eléctrico en la ciudad y aún así pasada las 5 de la tarde en la comunidad José Gil Fortoul volvieron a protestar.

Esta vez la arremetida por parte de la Guardia Nacional, PNB y Faes fue bastante, a tal punto que al menos diez personas resultaron heridas de perdigones, entre el rostro, pecho, espalda y piernas eran las heridas. Los residentes de la zona dijeron que las bombas lacrimógenas eran lanzadas adentro de las viviendas.

Al cuarto día del megaapagón la represión a las protestas llegó

Fueron al menos dos horas de represión continua en el que aparecieron además grupos colectivos armados quienes dispararon en contra de manifestantes. Producto de ello un joven resultó herido de bala en un costado y fue trasladado a un centro asistencial y se encuentra recluido en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) porque su estado es delicado.

Este mismo lunes se registraron la muerte de tres pacientes renales en el Hospital Central, uno de ellos fue Eiler Portillo, otra la señora Nelly Margarita Vásquez (65) que no pudo ser dializada el día que correspondía por la falta de luz y se descompensó al ser trasladada al centro asistencial, según relató su hijo José Linares.

El tercer fallecido fue Gustavo Alirio Dudamel Garrido (58), quien se encontraba hospitalizado desde el 12 de febrero, tenía una endocarditis, que según explicó su familiar era una bacteria en el corazón.

Era dializado tres veces a la semana y la ultima fue el jueves, el familiar indicó que no le pudieron hacer la otra diálisis que correspondía porque se complicó, aseguró que su ser querido nunca tuvo una falla en su tratamiento y exaltó la atención en el Antonio María Pineda, pero una fuente interna del centro asistencial explicó que el paciente debía recibir la diálisis el sábado y no fue realizada fue eso que causó su desmejora y posterior muerte, es de resaltar que estas tres muertes son parte de las 21 que tiene registrado Codevida en todo el país.

12 de marzo: Martes de despertar

A pesar que el suministro eléctrico se restituyo en algunas zonas el lunes en otras fue el martes 12 de marzo a las 5 de la mañana, las personas expresaron sentirse en el limbo y aún atentas ante nuevas fallas.

En horas de la mañana a las afueras del hospital llegó una camioneta además regalando queso para que no se dañara, aunque del Gobierno nacional anunciaban días no laborables los comercios en especial carnicerías, ferias de verduras y charcuterías laboraron corrido lo seguían haciendo para reponer las pérdidas.

Este martes persistía la falla del agua y continuaban personas bañándose en pleno río en La Ribereña, en algunas zonas llegó el suministro del líquido con barro, en otros simplemente no fue restablecido.

Zonas del este de la ciudad después de mediodía y al menos dos caseríos del municipio Morán fueron reportaron fallas del suministro eléctrico después de mediodía, menos de una hora duro. Las bajas y subida de voltaje han sido persistentes en la ciudad.

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