Javier Vidal sube a escena con "Si esto es un hombre" - Efecto Cocuyo

Javier Vidal sube a escena con “Si esto es un hombre”

“Si esto es un hombre”, protagonizada porJavier Vidal y dirigida por Julie Restifo, es una pieza basada en el libro de Primo Levi, uno de los escritores judeo-italiano más influyentes del siglo XX, donde cuenta su experiencia en el campo de concentración nazi de Auschwitz y su posterior liberación a raíz de la llegada del ejército ruso.

 

“Si esto es un hombre” se presentará de manera gratuita el domingo 27 de enero, en dos únicas funciones a las 11:00 a.m. y 4:00 p.m., en el Teatro Municipal del Centro Cultural Chacao.  Todas las personas interesadas en asistir deberán presentarse dos horas antes en el teatro;  el estacionamiento del Centro Comercial Lido estará disponible para los asistentes.

Con este monólogo, la organización sin fines de lucro Espacio Anna Frank pretende generar conciencia sobre un hecho que marcó una época oscura de la historia, por eso el presidente del Espacio, Milos Alcalay, recalcó la importancia de recordar y conmemorar los hechos sucedidos el 27 de enero de 1945, cuando se da libertad a cientos de presos que convivían en uno de los campos de concentración nazi más sanguinarios de la historia, Auschwitz.

La obra presenta la experiencia cotidiana de Levi durante su confinamiento en el campo de exterminio nazi de Auschwitz, en Polonia, en la Segunda Guerra Mundial. La pieza teatral busca describir el grado máximo de deshumanización, producto de la falta de tolerancia, no respeto al diferente, ni a los derechos humanos, para que nunca más se vuelva a repetir. Además, si bien hay muchos testimonios de sobrevivientes del holocausto, como por ejemplo el de Elie Wiesel (Premio Nobel de la Paz 1986), se escogió el testimonio de Primo Levi en conmemoración de los 100 años de su nacimiento.

La directora de la obra, Julie Restifo, destacó el trabajo que se ha venido realizando con el objetivo de construir un producto de calidad y dijo que es una oportunidad para que “el horror del holocausto nos conecte con la historia actual de Venezuela, porque en la obra hay un relato sobre el hambre, y qué tal el hambre en un país como este”.

Javier Vidal aseguró que este es un gran reto en su carrera por ser el primer monólogo que hace y destacó la importancia de recordar hechos como el holocausto. El acto agregó que la obra invita al perdón y resalta la capacidad de reestructuración que tienen los seres humanos.

El monólogo forma parte de la programación In Memoriam 2019 de Espacio Anna Frank, en el marco de la Resolución 60/7 de la Organización de las Naciones Unidas, que designó el 27 de enero como Día Internacional de la Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto.

De esta forma, la ONG contribuye a que no se olvide lo ocurrido, como un mensaje permanente. Cabe resaltar que, desde el 2009 y durante el primer trimestre de cada año, Espacio Anna Frank realiza actividades educativas y culturales en alianza con instituciones afines, como las Embajadas de Alemania, Argentina, España, Francia, Italia, Holanda y Suiza, así como el Centro Cultural Chacao, entre muchas organizaciones que han colaborado con esta labor. La elección de la fecha no es fortuita: el 27 de enero de 1945, el ejército soviético liberó Auschwitz, el mayor campo de exterminio nazi.

¿Quién es Primo Levi?

Primo Levi (Turín, 1919-1987) nació en el seno de una familia judía radicada en el Piamonte. En 1941, se graduó como químico Summa cum laude en la Universidad de Turín, profesión que ejercería posteriormente, a la par de su actividad literaria. Tras participar en la resistencia del norte de Italia, fue capturado y deportado al campo de concentración de Auschwitz.

Después de la liberación del campo, en 1945, y de un arriesgado periplo por el este de Europa, Levi regresó a Turín, donde publicó su primer testimonio sobre los campos de exterminio nazis, “Si esto es un hombre”, en 1947, libro que inaugura la trilogía que dedicara a este doloroso episodio de nuestra historia y que surgió durante los días de horror en Auschwitz, cuando la principal preocupación de los prisioneros era que, de sobrevivir, nadie creería la atrocidad de lo que habían padecido. Guarecidos por alambradas y guardias, la aberración de los campos de concentración y exterminio parecía inconcebible.

“Si pudiese encerrar todo el mal de nuestro tiempo en una imagen, escogería esta imagen que me resulta familiar: un hombre demacrado, con la cabeza inclinada y las espaldas encorvadas, en cuya cara y en cuyos ojos no se puede leer ni una huella de pensamiento”, escribió Levi, quien llegó a Auschwitz, el 26 de febrero de 1944, después de un viaje de seis días en un vagón para ganado. Procedía del campo de concentración de Fossoli, en Italia, donde había sido confinado por partisano. En la detención, Levi había decidido declararse “ciudadano italiano de raza judía”, lo cual le libraba de ser fusilado inmediatamente, pero le ordenaba ir a un campo nazi.

El campo de Auschwitz IV tenía entre 10 mil y 20 mil judíos, y alimentaba la planta de Buna-Monovitz, con mano de obra esclava. A Levi, le asignaron el Bloque 30 de un barracón igual que el resto de los cincuenta y nueve restantes, geométricamente alineados y de madera alquitranada. A su llegada fue tatuado con el número 174517. A las cinco de la mañana empezaba la jornada de trabajos forzados, con el toque de diana polaco: “Wstawach!” (“¡De pie!”), y concluía cuando se ponía el sol. Levi paleó tierra, levantó sacos, descargó traviesas de vía férrea y llevó al hombro vigas, rieles y puntales para construir la fábrica química Buna-Werke de Auschwitz III.

La mayoría de los italianos que acompañaron a Levi en el traslado a Auschwitz fallecieron la primera semana, gaseados, extenuados o golpeados. Como era químico, los nazis mandaron a Levi a trabajar en el departamento de polimerización de uno de sus laboratorios. Ni la ración de comida, ni el traje de rayas variaron, pero al menos trabajaba resguardado del frío y podía robar objetos para intercambiar en el mercado negro.

Los soviéticos avanzaban con paso firme. El 25 de diciembre de 1944 cerró el laboratorio, y el 1° de enero de 1945, los nazis empezaron a desmontar Auschwitz. No podía quedar vestigio de aquella barbaridad. La evacuación de los prisioneros comenzó el 18 de enero, mediante las Marchas de la Muerte. Los SS alemanes ejecutaron a todo aquel que dejara de caminar. Pocos sobrevivieron.

Levi fue ingresado el 11 de enero, afectado de escarlatina, lo cual lo clasificó como incapacitado para marchar, y fue abandonado allí, después de pasar once meses en cautiverio. La enfermedad libraría a Levi de seguir el destino de la mayoría de los que participaron en la evacuación, muertos de agotamiento y asesinados en las cunetas de los caminos. El 27 de enero llegaron, por fin, los rusos. De los once enfermos del barracón de infecciosos, sólo sobrevivieron cinco. De los 650 deportados italianos con los que viajó el escritor, únicamente regresarían tres.

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