Hospitales de Maracaibo colapsan por los apagones y ya dejan 6 víctimas - Efecto Cocuyo

Hospitales de Maracaibo colapsan por los apagones y ya dejan 6 víctimas

La crisis eléctrica colapsa al Zulia. Los apagones de 10 o 20 horas –y hasta días- en Maracaibo no solo han afectado las noches de sueño de los zulianos, sino también a sus centros de salud, puesto que muchos de ellos no poseen plantas eléctricas o los suministros alternos de energía no funcionan.

A pesar del anuncio de la instalación del Estado Mayor Eléctrico, varios hospitales de la ciudad han pasado hasta una semana sin luz por los cortes descontrolados, lo que pone en riesgo la vida de los pacientes hospitalizados. Y no solo eso: ya han dejado varias víctimas. Seis confirmadas por los mismos trabajadores médicos en dos de los hospitales más importantes del estado.

En el Hospital General del Sur Dr. Pedro Iturbe (HGS), por ejemplo, las intermitencias no solo han dañado equipos: ya ni siquiera se pueden atender consultas o emergencias. Y, recientemente, se reportó la muerte de una paciente mientras era trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos durante una interrupción eléctrica.

“Los respiradores artificiales tienen una batería interna que funciona cuando no hay luz, pero a veces no arrancan. Por la oscuridad, el monitoreo de los enfermos se deja a un lado porque los equipos se apagan. No se ve nada, parece una cueva. Y como consecuencia de eso, una paciente de 21 años con neumonía falleció en junio”, relató una intensivista que prefirió no identificarse.

El HGS, uno de los centros hospitalarios más importantes del Zulia, cuenta con una planta eléctrica que, según enfermeras, no funciona “por falta de gasoil o el técnico que la prende no está para activarla”.

Atendiendo cirugía con teléfonos

“Si el hospital no tiene planta, simplemente los residentes agarran todos sus celulares y comienzan a alumbrar hasta terminar la cirugía. Cuando llega un paciente a emergencias, el cirujano tiene que atenderlo porque es una urgencia. Sin luz, sin agua, sin equipos, sin sutura o con ellos. Si fallece, es una muerte inminente y, si buscamos las fallas, son del Estado”, declaró hace poco el presidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía, Alfonso Socorro, a un rotativo de la región.

Por ello, algunas intervenciones menores son pospuestas y en muchos casos son referidas a otras instituciones que tampoco tienen generador eléctrico y presentan peores condiciones. Como el caso de Antonela Hernández, estudiante de 22 años, que llevó a su tío Antonio, con una fractura de cadera, del HGS al Hospital Universitario de Maracaibo (Sahum).

“Fue un caos. En el General del Sur había más de 20 bajones diarios. En el Universitario, peor, porque de vez en cuando tiene luz. Además, el calor es insoportable. Tuvimos que correr con los celulares para medio alumbrar”, dice Hernández, quien también informó de la muerte de pacientes en ese hospital. “Horrible, en un día varios pacientes de la UCI se murieron con un apagón, pero no nos dejaban salir, como para que nadie supiera nada”.

Y tal información fue corroborada por un equipo médico del Sahum, que prefirió mantenerse en el anonimato, pero reveló la cifra: “Hace un par de meses murieron cinco pacientes de la UCI porque los equipos se detuvieron. La directiva del hospital mandó a cerrar los pisos de abajo para sacar a los fallecidos. Esos cinco en un solo día”.

El Hospital Universitario de Maracaibo, donde se realizó el primer trasplante de riñón en Venezuela y otro de los más importantes del país, no cuenta con una planta eléctrica óptima y, tal como dice Hernández, “a veces tiene luz y a veces no”. Sin contar las áreas contaminadas por las que se trasladaron pacientes de un piso a otro. Mezclados.

La directiva del Sahum no respondió al contacto realizado por Efecto Cocuyo para aclarar o confirmar tal panorama.

Con las puertas cerradas

El Hospital Central Dr. Urquinaona, uno de los más antiguos de Maracaibo, cierra sus puertas del área de Emergencias cuando no hay luz. Como esta semana, que se mantuvo sin electricidad por varios días.

Tras esta situación, los familiares de algunos pacientes tratan de conseguir pequeñas plantas eléctricas, especialmente para quienes están conectados a respiradores artificiales. Si no, deben llevarlos, en sus camillas, a donde haya ventanas cerca “para soportar el calor”, como señala Franyeli Añez, acompañante de un paciente: “A mi papá tuve que sacarlo al pasillo porque en el cuarto había mucho calor. Le echaba aire con un cartón, pero no aguantábamos los zancudos”.

Algunos ciudadanos que necesitan atención médica en el Central esperan horas y días mientras restablecen el servicio eléctrico, ya que no posee planta eléctrica.

Otros hospitales prefieren reservar la autogeneración eléctrica para áreas de salud específicas. Como el Hospital Coromoto, que, cuando toca el racionamiento a cualquier hora “la planta se enciende para la UCI y la Unidad de Quemados”, según señala Ramón Torres (nombre a petición), uno de los enfermeros de esa institución.

El resto de pacientes del Coromoto deben ser trasladados a los pasillos o ventanas mientras se restablece el servicio eléctrico, como sucede en el Central.

Resultados de laboratorio y diagnóstico alterados

Los equipos de laboratorio también son afectados por los cortes eléctricos y más por las fluctuaciones de voltaje que no se perciben y que pueden alterar los valores. “Eso es grave, algunos pacientes podrían recibir un diagnóstico equivocado. Imagínate un diagnóstico y un tratamiento equivocados, eso ya debe estar pasando”, explicó un bioanalista del HGS.

El especialista expone que los dispositivos se dañaron con uno de los bajones: “los reguladores de voltaje se averiaron, entonces los aparatos se sobrecargan. Los técnicos que vinieron a revisar nos dijeron que las conectáramos directamente, pero es peor porque se pueden dañar”.

Frente a este escenario, Efecto Cocuyo intentó contactar a Omaira Prieto, secretaria de Salud del estado Zulia, pero no se obtuvo respuesta.

Las altas temperaturas y el típico calor de esta época del año se suman a los apagones, puesto que la comida que logran conseguir los habitantes de la región zuliana se daña por la no refrigeración. Además, otros servicios como el internet, la telefonía, la televisión, el agua y el gas, se convierten en un lujo cuando la oscuridad cubre a Maracaibo.

“Es una carrera en la que no tenemos tiempo. Dentro de poco, ya no podremos hacer nada. No hay casi personal, no hay recursos. Ya no habrá hospitales”, apuntó una enfermera del Hospital Central ante el colapso eléctrico que castiga a las instituciones de salud zulianas.

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