El país en su espalda - Efecto Cocuyo

El país en su espalda

Laura Weffer Cifuentes

Reportera. Periodista de Investigación. Emprendedora. Directora Editorial de Efecto Cocuyo.

Tatuarse duele. Cada inyección de tinta que penetra en la piel es un mensaje de advertencia: más vale que el dibujo que te estás grabando en el cuerpo valga la pena, porque va a ser un recuerdo indeleble que te acompañará por el resto de tus días.

Hay quienes convierten su anatomía en lienzo y otros prefieren reservar solo una -o varias- partes para desplegar un motivo especial. Y Juan Requesens tiene el mapa de Venezuela atravesado por una rosa de los vientos en su espalda. Es un tatuaje grande, delineado oscuro, justo en su hombro.

También se ven otros dibujos. Familiares cuentan que Juan decidió poblar su cuerpo de referencias a la venezolanidad buena: una de las imágenes es de José Gregorio Hernández, la otra de una virgen y un araguaney.

Este no es un detalle menor si se toma en cuenta en dónde está el diputado hoy y en qué circunstancias los exhibió. En el video que se “filtró” desde una prisión -supuestamente del Sebin-, una cámara hace una toma en la que se ven unas pantuflas sobre un piso de cerámica que intenta ser blanco, luego revela unas piernas delgadas, unos boxers…

Se escucha una voz que le ordena que se voltee. Es el único ruido que se oye en el video que dura escasos 15 segundos. El parlamentario, por lo general combativo y contestatario, lo hace sin chistar. Y es justo en ese momento en que se ve el tatuaje. En el que se ve al país en su espalda.

Requesens fue detenido violentamente y sin orden judicial el pasado 7 de agosto. Aún sus familiares no lo han visto. Sus abogados no lo han visto. No lo ha visto un fiscal. Fue acusado por Nicolás Maduro de haber participado en el intento fallido de magnicidio. También se hizo público otro video en el que con la mirada perdida, el joven de 29 años, señala que facilitó la entrada a Venezuela, desde Colombia, de Juan Monasterios, quien supuestamente participó en el atentado. Eso es todo.

Si fue el Gobierno el que filtró el video del diputado para bajar la moral de la oposición, para amedrentarla o para humillar a Requesens, ya que en los interiores que lleva puesto se ven  cinco manchas marrones que asemejan pupú; tuvo un error de cálculo gravísimo.

La imagen del parlamentario casi desnudo, de pie y víctima de aparente tortura ofreciendo declaraciones bajo coacción, levantó una ola de indignación colectiva tal que hasta el momento ningún personero del Gobierno la ha usado como bandera triunfal de sus “investigaciones”.

Incluso organizaciones como Provea y asociaciones de la sociedad civil se han visto en la obligación de exigir a Alfredo Ruiz, Defensor del Pueblo y a Tarek William Saab, Fiscal General de la República que se pronuncien. Todos han guardado el más aturdidor silencio.

Además, recientemente empezaron a circular por las redes sociales unos mensajes en los que supuestamente Rafaela, la hermana de Requesens, dejaría entrever que los videos son filtrados por la familia. Y estos mensajesrobados” de su teléfono son difundidos por personajes cercanos al Gobierno. Esto sí.

Su padre, el doctor Juan Requesens Gruber ofreció una rueda de prensa en la que aseguró que no lo han visto, pero que seguirán en la lucha.

La audiencia de presentación que estaba prevista para este viernes 10 de agosto fue diferida para el próximo lunes 13.

¿Necesitaba el Gobierno tiempo para negociar, para ocultar o para intentar deshacer el entuerto en el que se metieron al dejar evidencia de lo que son capaces de hacer con los presos de conciencia?

Y lo que es más significativo: con un diputado legal y legítimamente escogido con 82.912 votos depositados por los ciudadanos del circuito 4 de Táchira. El sábado 11 se llevó a cabo una protesta en la plaza Brión de Chacaíto, en Caracas. Algunos fueron en interiores.

Mientras tanto, la espera sigue frente a El Helicoide, esa joya arquitectónica que se ha convertido en un triste símbolo de la represión del Gobierno de Nicolás Maduro. Así como emblemática -e imborrable- será la imagen de Requesens con el tatuaje doloroso que recuerda que Venezuela es su norte, su sur, su este y oeste.

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