Ni 100 escalones cansan a los maestros de Fe y Alegría en el barrio La Cruz - Efecto Cocuyo

Ni 100 escalones cansan a los maestros de Fe y Alegría en el barrio La Cruz

El Valle-Escuela San Judas Tadeo-Fe y Alegría-Camino

Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto, donde se acaba el cemento. La frase del sacerdote José María Vélaz, fundador del movimiento educativo, se cumple al pie de la letra con la escuela San Judas Tadeo, construida en la cima del barrio La Cruz de El Valle.

Acceder a sus aulas, en los últimos dos años, se ha hecho más cuesta arriba porque la crisis del transporte público, debido a la escasez y alto costo de los repuestos, redujo al mínimo la cantidad de jeeps que suben el cerro.

Para abordar los pocos vehículos disponibles hay que hacer largas colas y, la mayoría, transita otras rutas que no dejan a los pasajeros tan cerca del colegio.

Por eso Víctor Querales camina. Sale de su hogar en Las Mayas (Coche), llega a la estación El Valle del Metro de Caracas y sube por la calle Cajigal mientras esquiva los botes de aguas blancas y negras, y vertederos de basura improvisados. En el sector Cañicito toma “un atajo” y tras unos 100 escalones, finalmente llega a la escuela.

Desde hace seis años, Querales es subdirector del San Judas Tadeo. Cuando fue transferido los jeeps trabajaban desde la 5:30 am y hasta las 10:00 pm. Ahora, a quienes no viven en la zona, andan a pie con la angustia por la inseguridad a cuestas. Quienes pueden pagarlo, gastan entre 30 y 50 bolívares soberanos en un mototaxista.

Los tropiezos no han faltado en la faena. En septiembre una docente que salía de la escuela se resbaló por los botes de agua y sufrió un esguince que la mantiene de reposo. Meses antes un profesor cayó en una alcantarilla.  Aún así, el subdirector afirma que la voluntad para que los maestros lleguen a cumplir sus compromisos, se mantiene.

Desnutrición en las aulas

En las alturas del barrio La Cruz ven clases 425 niñas y niños desde primer nivel de preescolar a sexto grado de primaria. El personal incluye a 41 personas de las cuales 29 son docentes.

Ahí, la alimentación también se ha convertido en motivo de preocupación. Algunos alumnos han sufrido desmayos en las mañanas. “Nos dicen que no han comido desde el día anterior al mediodía. O frases como: ‘es que ayer no me tocó comer a mí sino a mi hermano’, entre otras”, relató Querales.

Niños-estudiantes-Escuela Fe y Alegría-San Judas Tadeo-El Valle-Barrio La Cruz

La caída del consumo se evidencia, incluso, en la producción de desechos. Hace dos años sacaban 10 bolsas de basura a la semana. Actualmente se redujeron a cinco.

El peso y talla de los niños confirma la problemática. Al cierre del año escolar 2017-2018 tres alumnos fueron diagnosticados con desnutrición. Para su atención y seguimiento, los casos fueron referidos al Instituto Nacional de Nutrición.

La escuela logró, además, que a la familia de una de las niñas les entregaran otra caja Clap de alimentos.

En espera de un comedor

Hace unos meses, la directiva mantuvo conversaciones para habilitar un comedor para los niños en la escuela de la mano de la Fundación Programa de Alimentos Estratégicos (Fundaproal).

La directora de la escuela, Yelitza Hernández, indicó que incluso les dijeron que les habían asignado un código para ser beneficiarios del programa, pero desde que comenzó el nuevo año escolar el pasado mes de septiembre, no han tenido más noticias.

Niñez dejada atrás en El Valle

En julio de este año, 35 alumnos del San Judas Tadeo habían quedado al cuidado de familiares o vecinos porque sus padres se fueron del país, fenómeno que Cecodap denomina como Niñez Dejada Atrás.

Para septiembre, la cifra se elevó a 90, es decir que alcanzó el 20% de la matrícula.

Fotos: Iván Ernesto Reyes – @IvanEReyes

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