“Vivir con un alcohólico es muy doloroso”, testimonio de familiar

“Cuando bebía me transformaba. Era otra persona. No estaba callado. Podía socializar”. Gustavo –nombre ficticio- comenzó a beber cerveza y otros licores cuando tenía 13 años y vivía en el estado Aragua. Sus padres eran propietarios de negocios en la región y se habían mudado desde Cumaná cuando él y su hermano estaban pequeños.

Era un niño tímido, retraído, sus familiares llegaron a pesar que era autista. Cuando entró a la adolescencia, sus compañeros se metían con él y le pusieron el sobrenombre de “El Sometido”; así que bebía para encontrar al Gustavo que todos querían en las fiestas, que conquistaba, que encajaba en el grupo.

“Mi historia no es traumática. He escuchado a personas que comenzaron a beber porque los maltrataban, porque tenían problemas serios. Pero mis padres nunca me maltrataron, eran amorosos”, cuenta. A los 25 años se dio cuenta de que tenía un problema. En las celebraciones no podía parar de tomar. “Me quería beber hasta el agua de los floreros”.

Se casó a los 26, pero los problemas del alcoholismo hicieron que la relación terminara ocho años después, incluso después de haber comenzado a asistir al grupo Alcohólicos Anónimos. Con la voz agitada relata que tuvo un accidente vial por manejar ebrio y en el vehículo iba con su hijo recién nacido.

“Duré un año en uno de los grupos de AA, pero decidí salirme y me mantuve otro año sin ingerir licor por mi propia cuenta. Hasta el día que comí una torta de chocolate con ron y me brillaron los ojos. Sentí de nuevo la euforia del alcohol en mi cuerpo. Recaí”.

Gustavo ahora tiene 35 años y desde hace ocho meses no ha bebido. Se dio una segunda oportunidad en otro de los grupos de AA y lo disfruta.

Los familiares también sufren

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada alcohólico afecta al menos a 16 personas que forman parte de su entorno. Gustavo comprendió esto mucho tiempo después de aceptar su problema. Al igual que Margarita.

— Llámame Margarita— dice la voz femenina y calmada desde el otro lado del teléfono, al advertir que no quiere revelar su verdadero nombre.

Margarita no bebe. No le gusta. Las bebidas alcohólicas para ella representan el comportamiento de su padre, su exesposo y su hijo. Los tres con problemas de alcoholismo.

Nació en un ambiente hostil, de angustia, miedos y desesperanzas. Su padre llegaba constantemente borracho a la casa y le pegaba sin motivo alguno. Ella no sabía que él tenía un problema y se acostumbró a ver esta conducta como algo normal. Por eso, cuando conoció a quien sería su esposo no detectó que algo andaba mal. El mismo olor a alcohol de su padre, las mismas borracheras, la misma violencia en su comportamiento.

Luego de tres años de matrimonio se divorció, sin importar que estuviese embarazada. Decidió criar a su hijo alejado de toda su familia, tratando de protegerlo hasta de sus tíos y primos que tampoco controlaban la bebida.

“Yo estaba enferma también. Si hubiese estado sana, si hubiese sabido que estaba afectada por mi padre y mi familia no me hubiese casado con ese hombre y no le hubiese exigido tanto a mi hijo”, dice Margarita al tiempo que aclara que ya logró perdonarse y dejar de culparse, pues su hijo también se convirtió en un alcohólico.

Después de sobreprotegerlo y no dejarlo “ni salir a la esquina”, él comenzó a escaparse a los 16 años de edad para beber con sus amigos. No quería estudiar y cuando creció tampoco quería trabajar. Se mudó a Alemania, allí se casó y comenzó a aceptar que tenía problemas de adicción al alcohol.

¿Y cómo te sentiste cuando después de protegerlo tanto igual cayó en el alcohol?

—Devastada. No sabía qué hacer. Es muy doloroso.

Desde hace tres años asiste al grupo para familiares y amigos de alcohólicos “Al-Anon” en Caracas. Cuenta que ahora aprendió a disfrutar, encontrar su serenidad y a ser feliz.

Esta organización es paralela a Alcohólicos Anónimos, quienes cuentan con 300 grupos en el país y cerca de 6.000 miembros que se han incrementado en los últimos años.

Del 25 al 28 de junio de 2015 se realizará la VI Convención Nacional de Alcohólicos Anónimos de Venezuela “80 años de amor y servicio salvando vidas”  en el Monasterio San Charbel, Boulevard Amador Bendayan, Caracas. Además Al-Anon también organizó un Congreso Nacional “Compartiendo nuestra recuperación en Al-Anon/Alateen” que tendrá lugar en la Parroquia María Auxiliadora,  avenida Andrés Bello de Caracas, los días 26, 27 y 28 de junio.

Venezuela, tercer país con mayor consumo de alcohol

En el informe de la Organización Mundial de la Salud emitido en el año 2014 se revela que América Latina es la segunda región  con mayor consumo de alcohol y Venezuela el tercer país.

Shakhar Saxena, director del departamento de salud mental y abuso de substancias de la OMS, indicó que en el mundo se consumen anualmente 6,2 litros de alcohol puro per cápita.

Chile y Argentina son los dos primeros países de la región en consumo de alcohol. En Venezuela se consumen unos 8,9 litros de alcohol puro per cápita, que se divide en 12,7 consumidos por hombres y 5,2 por las mujeres.

info_alc

Vanessa Arenas / @VanessaVenezia

(Visited 427 times, 1 visits today)

Comentarios

No Comments Yet

Leave a Reply