Venezuela no está preparada para el inevitable envejecimiento de su población - Efecto Cocuyo

Venezuela no está preparada para el inevitable envejecimiento de su población

En Venezuela, el “divino tesoro” de la juventud tiene fecha de caducidad. De acuerdo con las estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en 15 años se triplicará el numero de personas que superen los 60 años.

Para el año 2015, son cerca de un millón 606.247 personas que pertenecen a la tercera edad, lo que significa un 5,24% de la población total que está proyectada en treinta millones 620.404. Pero para el 2030 esa cifra aumentará 3,6 veces y llegará a los cinco millones 556.263, un 15.38% de la totalidad, que se proyecta en 36 millones 111.627. Sin embargo, expertos consideran que desde el Estado no se han desarrollado las políticas públicas idóneas para atender a este segmento emergente de la población.

Actualmente, los gerontólogos y trabajadores sociales consideran que hay fallas en los servicios médicos dirigidos a esta población y falta de personal calificado que los pueda atender.

Indican, también, que la ciudad no está concebida para el disfrute de personas en condiciones especiales, como las que tienen algunos ancianos, y que el marco legal que los rige es limitado, razón por la cual se encuentran vulnerables. Irregularidades en la dotación de pensiones y beneficios, así como la escasa oferta de sitios para su recreación, descanso o estancia añaden al oscuro panorama mayores contratiempos.

Es por ello que Luis Francisco Cabezas, presidente de la Fundación Abuelos de Miranda y Edgar Álvarez, presidente del Colegio de Gerontólogos de Venezuela, coinciden en que el país no está preparado para darle una atención de calidad ni a los ancianos que hay ahora y mucho menos a los que vendrán.

Menos niños y más viejitos

El incremento de la expectativa de vida de las personas aunado a la disminución de la tasa de natalidad son los principales factores que se unen para lograr el crecimiento de la población adulta mayor, de acuerdo con Luis Francisco Cabezas. “Si hace 50 años los ancianos morían en promedio a los 56 años, hoy lo hacen a los 76 y mientras que en esa época el hogar promedio constaba de 6 integrantes ahora es cerca de 4,2”, dice el también politólogo especialista en Gerencia en Programas Sociales.

Cabezas menciona que incluso ya hay municipios en Venezuela donde la cantidad de personas mayores de 60 años es mayor que la de niños y jóvenes entre 0-15 años, poblaciones que se incluyen dentro de la tasa de dependencia. “Por ejemplo en Chacao la tercera parte de las personas son adultos mayores”, especifica.

Explica Edgar Álvarez que esto se vuelve un problema porque el adulto mayor deja de producir económicamente, pero no deja de consumir y en la mayoría de los casos esto se traduce en una molestia para la familia que no siempre consigue manera de resolver. Es por esta razón que el Estado debe intervenir a través de instituciones especializadas en el tema.

La labor del Inass

El ente que se encargaba de regir la atención a los adultos mayores anteriormente se llamaba Instituto Nacional de Geriatría y Gerontología (Inager), pero en 2005 se fusionó para convertirse en el Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass), que además de proteger a los adultos mayores, incluye a “otras categorías de personas” dentro de su campo de acción. La gestión del Inass debería establecer y ejecutar políticas, planes y estrategias para el desarrollo de una cultura de integración, protección y respeto para esta población y está concebida en la Ley de Servicios Sociales.

Dicho por los expertos, esa ley es “vaga” y “limitada”. Edgar Álvarez explica que en el caso de las mujeres, por lo menos consiguen respaldo en la Ley de la Mujer, pero los hombres se las ven negras. Incluso Cabezas añade la importancia que una vez reformulado el texto es menester que se aplique, porque “las leyes pueden estar, pero lo difícil es que se cumplan”, insiste.

Una de las funciones del Inass en conjunto con el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (Ivss), es ofrecer a los ancianos que así lo necesiten un sitio dónde permanecer con los cuidados médicos indicados. En Venezuela se han creado clubes para permanecer desde la mañana hasta la tarde y los ancianatos o geriátricos donde internan a los abuelos para estar las 24 horas del día.

El Inass es la institución que debe supervisar estos centros pero Cabezas estima que el 60% de los geriátricos funcionan sin guía, es decir sin regulación de condiciones físicas o de personal.  La gran mayoría de ellos son manejados por privados, pero a través del Ivss se logran convenios para que las familias puedan cancelar las mensualidades de sus ancianos. Se dice, por tanto que son centros de organización mixta.

El personal de estos geriátricos es una parte fundamental pero las denuncias de que a falta de supervisión contratan a personas sin siquiera experiencia en el tratamiento de personas mayores abundan, según Edgar Álvarez. Los casos de maltratos y abusos son numerosos según los expertos y la debilidad del marco legal dificulta las denuncias.

Él insiste en que además de médicos geriátras, psicólogos, enfermeros y trabajadores sociales, los gerontólogos son piezas claves en los equipos multidisiplinarios que deben llevar los ancianatos. En Venezuela esta carrera no es muy ofrecida.

Sin personal

La gerontología como carrera universitaria que estudia el envejecimiento en todas sus facetas, solo se da en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda. En los 24 años de su fundación han egresado entre 1.000 y 1.200 profesionales, según datos del presidente del Colegio de Gerontólogos de Venezuela, Edgar Álvarez, pero estima que se necesitarían aproximadamente 5.500 para atender la cantidad de personas adultas mayores que hay.

Más de la mitad de los gerontólogos venezolanos no ejercen la profesión porque no hay suficientes espacios para desempeñarse, añade Álvarez. Además hay fallas en el gremio, que a penas se hizo oficial hace dos años. Para mediados del año que viene, el presidente del Colegio de Gerontólogos de Venezuela estima que se abrirá la especialización en gerontología en la misma universidad, pero si no se habilitan mayores centros para ejercer, augura no tendrá tanta demanda.

Álvarez estima que para poder atender a todos los adultos debería abrirse la carrera en 2 o 3 universidades más, si se toma en cuenta que para el 2020 ya Venezuela contará con una población envejecida.

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