Transformar el dolor en fuerza: padres que hacen voluntariado en nombre de sus hijos fallecidos (I)

Orielis es uno de esos casos que demuestran que las adversidades te hacen más fuerte. En vez de decaer cuando a su hija Mariangel se le cerraron las puertas de las ayudas, decidió que no podía permitir que eso le pasara a ningún niño más. Así, nació la fundación Unidos Somos Más.

Ya se cumplieron seis meses desde la muerte de la pequeña Mariangel, pero la labor social de Orielis no ha parado. Con los otros nueve voluntarios de Unidos Somos Más, constantemente visitan el J.M. de los Ríos y hacen entregas de donativos. Van desde lo más básico (pañales, toallas húmedas y fórmulas lácteas) hasta medicinas que les envían desde el exterior y que se encargan de hacer llegar a los que más las necesitan.

La enfermedad de su pequeña comenzó cuando apenas tenía nueve meses con una gastroenteritis, pero no fue hasta el 18 de diciembre, cuando ya tenía año y medio, que se dio con el diagnóstico. 18 de diciembre de 2014. Orielis no olvida ese día, porque fue cuando se enteró que su hija tenía leucemia linfoblástica aguda infantil (LLA), un tipo de cáncer por el que la médula ósea produce demasiados linfocitos inmaduros (un tipo de glóbulo blanco).

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El pendón de la fundación tiene la fotografía de Mariangel

La otra fecha que está guardada en la memoria de Orielis es el 1 de agosto de 2016, la fecha en la que Mariangel murió. En los casi dos años transcurridos entre ambas fechas, la vida de toda la familia Moreno Trejo dio un vuelco de 180°, incluida la mudanza. Les tocó irse de Maracay a Caracas para que la niña pudiera tener mejor atención, porque allá, aunque la trataron cinco hematólogos, no daban con la enfermedad.

Apenas una semana luego del diagnóstico descubren que la enfermedad le provocó una metástasis cerebral. La forma de tratarla fue como quimioterapia y radioterapia. 15 después de terminar las radioterapias ya no era la misma: le costaba hablar, incluso reconocer a su mamá. Luego empezó a mejorar, y se mantuvo en remisión hasta el 17 de julio de 2016, el tercer domingo del mes. Era día del niño.

El 1 de agosto la bajaron a terapia por el cuadro tan grave que tenía. Ese día tuvo cinco paros cardiovasculares y falleció a las 9:08 pm. Una semana después, Orielis estaba de nuevo en el hospital, pero entregando donativos. En esa oportunidad no solo llevó juguetes y ropa, también llevó los frascos de mercaptopurina, un inmunosupresor, que quedaron luego de la muerte de Mariangel.

Luego empezó a ir cada quince días, y nunca con las manos vacías. Actualmente tiene cinco meses de un embarazo de alto riesgo que no le permite trasladarse, pero desde su casa en El Valle pasa los días haciendo pulseras y muñecas de trapo para venderlos y así poder costear algunos de los donativos que entrega.

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Muñecas de las que vende la Fundación. Algunas también son entregadas a los niños del Hospital.

“Podemos conseguir las medicinas, y la intención es que las personas que realmente las necesiten las puedan aprovechar”

En casa de Orielis no se usa la palabra muerte. Allí hablan de que Mariangel “partió”, porque como lo ven sus papás y su hermano, Mariangel partió a un lugar mejor. Aunque admite que no ha sido un proceso fácil -“cada día duele más”-, asegura que si algo le ha enseñado el proceso de su hija es que hay que ir superando las cosas y de ellas agarrar impulso para seguir adelante.

Recuerda que ese día le dijeron que su hija se estaba despidiendo. Cuando entró a la habitación, con lágrimas en los ojos, la misma Mariangel le dijo que no llorara. “Yo estoy bien, a mí lo que me duele es la barriguita”, recuerda que le dijo horas antes de su muerte.

Decidió tomarse un año alejada de la educación, profesión que ejerció toda su vida, porque justamente este año le tocaba enseñar a niños de 3 años. La edad que tenía Mariangel cuando falleció.

  • Yolenma Martínez

    Que Dios la bendiga. La siga ayudando a ayudar a otros. Es un ejemplo a seguir.

  • Diego Graterol

    Dios tiene a la pequeña Mariangel en su Gloria, estos padres son un ejemplo de lucha incansable y de verdadero amor por el prójimo. Hoy a 7 meses de su partida, Mariangel canta en el cielo los coros celestiales, y acompaña su fundación en nombre de la esperanza para todos los niños, padres y familiares. Que hermosa labor, los felicito.